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Publicado el 19 de agosto de 2002

Infertilidad: identificaron un indicador que anticipa la vida útil de las células sexuales masculinas

Describen un método que permite detectar fallas en los espermatozoides

El trabajo, en el que participaron tres argentinos, fue publicado en la prestigiosa revista Human Reproduction.

Desde hace algunos años se sabe que en distintas células del organismo se acumula una sustancia llamada ubiquitina, un pequeño péptido que se une a aquellas proteínas que el organismo desechará. Es por eso que puede considerársela una mancha fatal, en tanto predice la muerte celular.

Por medio de una novedosa técnica llamada Sperm Ubiquitin Tag Immunoassay (SUTI), un grupo de científicos integrado por tres argentinos demostró que cuando un espermatozoide tiene una cantidad importante de este marcador, es posible predecir que no podrá cumplir con su labor porque está determinado a morir en poco tiempo. La nueva técnica, que por ahora no tiene aplicación clínica porque está en investigación, podría ser una herramienta eficaz para diagnosticar casos de infertilidad masculina.

Malos nadadores

"Dentro del 15 a 20% de parejas con dificultades para tener un hijo, una proporción importante (alrededor del 30%) se identifica bajo la sigla ESCA, que significa "esterilidad sin causa aparente"-explicó el doctor Santiago Brugo Olmedo, director médico del Centro de Ginecología y Reproducción (Cegyr), entidad afiliada a la UBA y a la Universidad Maimónides-. Son los hombres y las mujeres que han sido estudiados y sometidos a distintos métodos de fertilización, pero que no logran un embarazo. Dentro de ese grupo existen varones con un número suficiente de espermatozoides, con buena movilidad, y que sin embargo no son capaces de fecundar el óvulo. La nueva técnica permitiría diagnosticar el por qué de estos casos".

Brugo Olmedo, uno de los autores del trabajo que se publica en la tapa del número de agosto de la revista Human Reproduction, agregó que hasta ahora no existe un método que permita predecir cuáles espermatozoides vivirán con el paso de las horas y cuáles serán degradados, una cuestión de no poca relevancia cuando se deben seleccionar algunos de ellos para realizar una fertilización asistida, garantizar que sean viables para fertilizar al óvulo y formar un buen embrión.

Además de Brugo Olmedo, participaron de la investigación la bióloga Vanesa Rawe y el médico patólogo Héctor Chemes, de la división Endocrinología del hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. El doctor Peter Sutovsky, de la Universidad de Missouri, Columbia, Estados Unidos, es uno de los expertos que con mayor dedicación investiga la ubiquitina, marca mortal de las células.

El director médico del Cegyr explicó que junto con el doctor Chemes publicaron, en 1987, un trabajo en la revista Fertility and Sterility, donde daban cuenta de un síndrome que afecta a un porcentaje bajo de hombres imposibilitados de procrear naturalmente, que ellos denominaron "Síndrome de Displasia de la Vaina Fibrosa".

Detrás de este nombre poco amigable, Brugo Olmedo y Chemes (que trabaja con microscopía electrónica, que aumenta las imágenes 60 mil veces en lugar de 400), explicaron qué les ocurre a aquellos hombres que tienen una cantidad suficiente de espermatozoides pero... inmóviles. Saber nadar, para estas microscópicas células, es un atributo imprescindible para llegar al óvulo y hacer su tarea. "Describimos que en esos espermatozoides -dijo el médico-, debido a una falla genética aún no determinada, se desarrolla en forma anormal la vaina fibrosa que cubre el flagelo o la cola. Esa vaina normalmente es fina como un celofán, pero en estos espermatozoides crece hacia adentro e invade terreno que no le corresponde. Ese crecimiento presiona los túbulos que hay dentro de la cola del espermatozoide, y así no puede nadar."

Brugo Olmedo agregó que, hasta la difusión de la inyección intracitoplasmática (ICSI), los hombres con displasia de vaina fibrosa eran considerados estériles. "Nosotros publicamos en 1997 el primer embarazo de un paciente con este problema", recordó.

Para saber más acerca de estos espermatozoides inmóviles, que dentro del óvulo son capaces de fertilizar, surgió la idea de utilizar la técnica SUTI. "Se los tiñe con una sustancia fluorescente que se incorpora a la célula -dijo Brugo Olmedo-y luego se los estudia a través de las imágenes por inmunofluorescencia."

Cuando la novedosa técnica determinó algo más que la morfología y la movilidad de los espermatozoides, pudo advertirse, agrupada en distintas partes de éstos, la marca de la sustancia fatal: ubiquitina. "Los espermatozoides de un varón fértil pueden tener hasta un 4% de ubiquitina; nosotros hallamos más del 40%, lo que permite predecir con seguridad que ese espermatozoide no tendrá una larga vida."

A la hora de fertilizar, estos espermatozoides no se portan bien: al cabo de algunos días de haberse reunido con el óvulo, mueren porque ya estaban programados para hacerlo. "En un futuro -concluyó Brugo Olmedo- medir la ubiquitina en espermatozoides de varones aparentemente normales que sin embargo no logran un embarazo, sería una forma de aproximarnos más al diagnóstico del problema y a buscar mejores estrategias terapéuticas."