Los tópicos a tratar fueron seleccionados mediante búsqueda en MEDLINE desde el 1 de enero de 1998 y mediante la revisión de los resúmenes de los últimos 4 congresos de la British and American Association of Plastic Surgeons, Congress of the International Confederation of Plastic, Reconstructive and Aesthetic Surgery and Internacional Society of Craneofacial Surgeons.
Avances quirúrgicos
Transferencia microvascular de tejidos libres
El desarrollo de técnicas microvasculares ha hecho posible reimplantar partes corporales severamente dañadas, desde un miembro entero hasta dedos de una mano, mediante anastomosis de los vasos seccionados, junto con nervios y otras estructuras lesionadas. El éxito depende del mecanismo de injuria (las secciones netas son mejores que los aplastamientos), el manejo correcto de la parte amputada (manteniéndola fría y no congelada), la inmediatez de la cirugía (idealmente a pocas horas de la injuria) y la habilidad del microcirujano.
La abundancia de recientes investigaciones anatómicas detallando el riego sanguíneo de la piel y de los músculos y huesos subyacentes ha permitido transplantar territorios específicos de piel, músculos individuales y segmentos óseos (separados o en combinación) para reconstruir defectos voluminosos en cualquier parte del cuerpo humano.
Esto se conoce como transferencia de tejido libre y se realiza desconectando el flujo sanguíneo del tejido que va a ser transferido (tejido donante) y reconectando esos vasos a otros diferentes en la nueva localización en el mismo paciente. Esta técnica es tan flexible que se ha transformado rápidamente en una práctica de rutina en la cirugía plástica, con una tasa de éxito de más del 95% [1-3]. Además ha transformado en obsoletas las reconstrucciones previas, largas, complejas, en múltiples etapas, tales como las técnicas de tubos pediculados. Así, por ejemplo, la ausencia de dedos - congénita o por traumatismo - puede ser reconstruida transplantando el dedo mayor del pie [4]. Lógicamente, es importante considerar la morbilidad del sitio dador cuando se eligen tejidos potenciales para transferir.
Otro avance en relación con el incremento del área de piel a proveer irrigada por un vaso determinado, es la expansión tisular, que genera una buena cantidad de piel para transferir sin crear un defecto secundario en la región dadora (Figura 1).

· FIGURA 1: Arriba: expansores inflados para generar los tejidos necesarios para la reconstrucción de una pared abdominal dañada por quemaduras. Abajo: resultados tempranos después de la reconstrucción.
Prefabricación: otro avance reciente ha sido la manipulación del flujo sanguíneo a un área de la piel. Este proceso, llamado prefabricación, permite que un territorio que era inadecuado por su irrigación se convierta en una apropiado para la transferencia [5].
Prelaminación: El tejido puede ser "prelaminado" antes de la transferencia. Por ejemplo, si debe reconstruirse totalmente una nariz, se la puede crear primero en el antebrazo con injertos de cartílago y hueso debajo de la piel, antes de transferirla a la cara [6,7]. Esto permite al cirujano esculpir los tejidos e identificar y compensar cualquier reabsorción de cartílago o hueso antes de transferirlos.
Tejidos alogeneicos: La extensión lógica de la prefabricación y la prelaminación es el transplante de tejido alogeneico. El transplante de mano ya ha sido realizado en los últimos 3 años pero requiere inmunosupresión de por vida, con sus efectos colaterales conocidos [8]. No está más allá de los reinos de la fantasía sugerir el transplante de mama o de tejido facial si esos efectos son considerados justificables.
Artículo comentado por el Dr. Rodolfo Altrudi, editor responsable de IntraMed en la especialidad de Cirugía General