Noticias médicas

/ Publicado el 16 de noviembre de 2005

Alerta del Colegio de Farmacéuticos de la Capital

Denuncian que el 10% de los remedios vendidos son robados

Dicen que es un "problema de salud pública" porque estos medicamentos pueden perder la cadena de frío y su actividad terapéutica. Afirman que por semana se "vacían" dos farmacias en Capital.

El 10 por ciento de todos los medicamentos que se comercializan en la Ciudad de Buenos Aires son robados, denunció ayer el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal (COFYBCF). Se trata de remedios, según la entidad, que fueron robados por bandas que se dedican a vaciar farmacias porteñas y que después se los venden a otras "farmacias inescrupulosas".

Para el Colegio de Farmacéuticos se trata de una nueva modalidad delictiva: "Se vacían un promedio de casi dos farmacias por semana", dijo a Clarín el vicepresidente Marcelo Peretta. En la Policía Federal no pudieron dar información. Es más: reconocieron que carecían de un informe estadístico de robos a farmacias.

Pero para el Cofybcf esta ola de robos no debería enfocarse exclusivamente como una cuestión policial. También se trataría de un severo problema de salud pública. Es que los "medicamentos —según un alerta sanitario difundido por el colegio— requieren un especial modo de conservación, siendo la luz solar y la elevada temperatura sus principales enemigos. El medicamento robado pierde cadena de frío y, con ello, actividad terapéutica. En algunos casos la alteración del medicamento es tal que se transforma en tóxico".

Peretta detalló algunos medicamentos que necesitan sí o sí conservarse en frío: "Las vacunas contra la gripe, la hepatitis y el tétanos, las insulinas y una gran variedad de gotas oftálmicas".

En la Ciudad hay 1.584 farmacias. En lo que va de 2005 fueron robadas 70, según el colegio de farmacéuticos. "Pueden ser más; no todos nos hacen llegar su denuncia", dijo Peretta.

La farmacia Profesional —está en Marcelo T. de Alvear 1487— fue vaciada dos veces. Su dueño, Jorge Campins, no hizo la denuncia en el colegio. "No tenía sentido porque el colegio no te da ni asesoramiento legal ni ayuda financiera", dijo Campins.

En el primer asalto le robaron 120.000 pesos en remedios. En el segundo, perdió 80.000 pesos en medicamentos. Ambas veces rompieron la reja y forzaron la puerta de blindex. "La última vez perdí menos porque por suerte no pudieron acceder a la parte de atrás, donde tenía todos los productos de las letras M, N, O y P y los psicotrópicos", recordó.

La practica más habitual entre las farmacias es ordenar los medicamentos por orden alfabético según los nombres de los laboratorios. Una farmacia pequeña puede tener alrededor de 30.000 pesos en mercadería, una mediana 65.000 y una grande nunca menos de 120.000.

La farmacia Oriente —queda en Curapaligüe 66, Caballito— era una de las consideradas medianas. Fue robada en la madrugada del 26 de mayo: "Me llevaron 70.000 pesos en medicamentos y otros 1.000 en productos de perfumería de primeras marcas", contó su dueña, Verónica Vaney.

Ahora Oriente se alista en el pelotón de las farmacias chicas. "Sólo tenemos los medicamentos básicos para poder operar, como analgésicos, antihipertensivos, diuréticos y desinflamatorios", explicó Vaney.

El Colegio de Farmacéuticos distribuyó un comunicado con una serie de recomendaciones a la población:


Pedir tiquet o factura de la compra realizada en la farmacia.

1 Si el envase del medicamento está sellado con el nombre de la farmacia verificar que corresponda a la misma farmacia en la que se realiza la compra.

Sospechar de todo descuento superior al 20 por ciento.

"Un descuento de hasta ese valor es razonable, uno mayor podría indicar que se trata de mercadería robada", sostuvo el vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos. Para Jorge Campins, dueño de la farmacia Profesional, ese argumento es falso: "Yo hago 27% de descuento y compro legalmente todos los productos".

Ayer fue imposible encontrar a alguien que reconociera que este problema estaba en su órbita. En la ANMAT dijeron que era "responsabilidad del Ministerio de Salud controlar a quién" le compran los medicamentos las farmacias. En Salud, anoche, seguían sin dar una respuesta.

El Colegio de Farmacéuticos, por otro lado, ya pidió una audiencia en la Secretaría de Seguridad porteña: "Vamos a exigir mayor seguridad a las farmacias porteñas", anticiparon. En esa dependencia, sin embargo, adelantaron a Clarín que el reclamo de los farmacéuticos deberá ser atendido por la Policía. ¿Cómo se jugaba al gran bonete?


Memoria
Diana Baccaro
dbaccaro@clarin.com

"Cada vez roban más medicamentos", tituló Clarín en su tapa, el 1º de octubre de 2001. Y en la página 34 de ese mismo día, completó: "Los vaciadores de farmacias trabajan de noche. Una vez adentro llenan bolsas de consorcio que después cargan en una camioneta".

Cuatro años después, la información es casi idéntica: los ladrones actuarían por encargo y los que deberían controlar los lotes robados no lo hacen, fomentando por desidia el mercado negro.

Lo único que cambió en estos cuatro años es el nombre de los farmacéuticos asaltados.


TESTIMONIO

"Es frustrante trabajar sólo para los ladrones"

Que los estantes de la farmacia "La Santé" aparezcan vacíos de la noche a la mañana no es novedad. En dos años, esta cadena que tiene seis negocios en Capital Federal, sufrió dos robos: el último fue el martes pasado, en el local de Caseros 2602, en Parque Patricios.

A Norberto Mañas — responsable de "La Santé"— le había llevado varios meses reponerse del primer robo: "Empezaba a salir del pozo gracias a que hay droguerías que de buena voluntad nos dan crédito...", dice.

El martes, los ladrones se llevaron unos 9.000 medicamentos, por valor de $ 120.000. En los estantes apenas quedaron 1.200 unidades (genéricos y primeros auxilios). De Perfumería, se llevaron las fragancias importadas y productos de dermocosméticas. Lo más caro.

El martes a la madrugada los ladrones entraron a la farmacia a las tres de la mañana. Estuvieron más de 40 minutos cargando los remedios en bolsas de consorcio y después se los llevaron en una camioneta que estaba estacionada en la puerta. El local está a una cuadra de la comisaría, pero nadie vio nada. Las imágenes fueron captadas por una cámara de circuito cerrado de televisión, destruida luego por los ladrones.

Después del primer robo, en la farmacia se colocaron dos sistemas monitoreados de alarmas: pero no resultó. "Para entrar, los ladrones cortaron las líneas telefónicas que accionan esas alarmas". Y enumera otros inconvenientes: "El seguro sólo cubre el 10 % de lo robado. Y la entidad que debe controlar los lotes robados no lo hace, lo que fomenta el mercado negro".

"Pago impuestos y aumento los salarios cada vez que lo dispone el Gobierno. Nosotros cumplimos con todo, por eso es más frustrante esto de trabajar sólo para los ladrones. Y lo peor es que si sigo así voy a tener que cerrar o mal vender un negocio que le llevó 35 años a mi familia. No creo que sea justo".

Liliana Caruso

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