Noticias médicas

/ Publicado el 7 de febrero de 2010

La "huella química"

Delimitar el cáncer de próstata en tres dimensiones

En su estudio midieron diferentes metabolitos en el tejido de la próstata.

MARÍA VALERIO

A pesar de ser uno de los tumores más habituales, el diagnóstico del cáncer de próstata sigue representando un importante reto para los oncólogos, que a menudo se topan con falsos positivos que dificultan su tarea. Un nuevo estudio publicado en la revista 'Science Traslational Medicine' apunta por dónde puede ir el futuro, con el diseño de mapas tridimensionales de la enfermedad a partir de los cambios químicos que se producen en los tejidos por la malignización de las células.

Según explica el equipo de Chin-Lee Wu, del Hospital General de Massachusetts (EEUU), su investigación se ha basado en los metabolitos; pequeñas moléculas que se producen por las reacciones químicas que experimenta el organismo humano. Tomando como muestra las próstatas extirpadas de cinco pacientes con cáncer, los investigadores descubrieron que era posible emplear esta 'huella química' para crear un mapa en tres dimensiones del tejido canceroso.

Como explican en su investigación, a pesar de lo mucho que han avanzado en la actualidad los métodos para guiar la biopsia hasta el punto crítico, sigue existiendo un cierto riesgo de tomar una muestra de una zona de la próstata en la que no existe tumor, lo que significa que el paciente será erróneamente diagnosticado como falsamente negativo. "Y a pesar de la ayuda que suponen los métodos radiológicos, sigue existiendo una imperiosa necesidad de nuevas técnicas para superar estos obstáculos y poder detectar la enfermedad en sus estadios iniciales", añaden.

En su estudio midieron diferentes metabolitos en el tejido de la próstata y los combinaron mediante tecnología informática hasta dar con las regiones del tejido más alteradas. Empleando esta información, y con la ayuda de una técnica de imagen como la espectroscopia mediante resonancia magnética pudieron detectar la presencia de lesiones cancerígenas con una precisión del 93%-97%, lo que sugiere que podría llegar a tener potencial en la clínica en un futuro no muy lejano.

Como explica Wu, es difícil de creer que las alteraciones químicas que se producen por culpa de un cáncer afecten a un único metabolito, sino a un conjunto de ellos. Tal vez esta misma información, auguran, sirva en el futuro para ofrecer otra información sobre los tumores, como su grado de malignidad o su extensión a otros tejidos.