Investigadores de Northwestern Medicine exploraron si alinear el ayuno nocturno con el ciclo natural de sueño-vigilia de una persona podría mejorar la salud cardíaca y metabólica. Todo esto, basado en el conocimiento que tenemos de que el ritmo circadiano juega un papel central en la regulación de las funciones metabólicas.
El ensayo incluyó a 39 adultos con sobrepeso/obesidad (de 36 a 75 años). Los participantes fueron asignados ya sea a un grupo de ayuno nocturno extendido (13 a 16 horas de ayuno) o a un grupo de control que mantuvo una ventana de ayuno habitual (11 a 13 horas). Ambos grupos disminuyeron las luces tres horas antes de acostarse. El grupo de intervención estaba compuesto por un 80 % de mujeres.
El estudio encontró que adultos de mediana edad y mayores con riesgo elevado de enfermedad cardiometabólica se beneficiaron al extender su ventana de ayuno nocturno en aproximadamente dos horas. También evitaron la comida y disminuyeron las luces tres horas antes de acostarse. Estos cambios llevaron a mejoras medibles en los marcadores cardíacos y metabólicos durante el sueño y a lo largo del día siguiente. Un dato importante es que los participantes no redujeron calorías; el enfoque fue únicamente ajustar el momento en que comían.
La Dra. Daniela Grimaldi, autora principal del estudio y profesora asociada de investigación en neurología en la división de medicina del sueño de la Universidad Northwestern Feinberg, señaló: "Ajustar nuestra ventana de ayuno para que coincida con el ritmo natural de sueño-vigilia del cuerpo puede mejorar la coordinación entre el corazón, el metabolismo y el sueño, todos los cuales trabajan juntos para proteger la salud cardiovascular".
Los hallazgos fueron publicados el 12 de febrero en Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, una revista de la American Heart Association. La Dra. Phyllis Zee, autora y directora del Centro de Medicina Circadiana y del Sueño en el departamento de neurología de Feinberg, agregó: "No solo importa cuánto y qué comes, sino también cuándo comes en relación con el sueño, lo cual es importante para los beneficios fisiológicos de la alimentación restringida en el tiempo".
La información cobra mucha relevancia en el contexto actual. En Estados Unidos, solo el 6,8 % de los adultos tienen una salud cardiometabólica óptima. Ello aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad del hígado graso no alcohólico y enfermedades cardiovasculares en general.
La alimentación restringida en el tiempo ha ganado popularidad porque los estudios sugieren que puede mejorar los marcadores cardiometabólicos y, a veces, igualar los beneficios de las dietas tradicionales restringidas en calorías. Sin embargo, la mayoría de las investigaciones se han centrado en la duración del ayuno, en lugar de en cómo esa ventana de ayuno se alinea con el momento del sueño.
Con casi un 90 % de adherencia en este ensayo, los investigadores creen que anclar la alimentación restringida en el tiempo al período de sueño puede ser un enfoque no farmacológico realista y accesible, especialmente para adultos de mediana edad y mayores que enfrentan un mayor riesgo cardiometabólico.
El estudio de 7,5 semanas comparó individuos que dejaron de comer al menos tres horas antes de acostarse con aquellos que mantuvieron sus hábitos alimenticios habituales. Aquellos que ajustaron su horario experimentaron varios cambios significativos:
- La presión arterial nocturna disminuyó un 3,5 % y la frecuencia cardíaca bajó un 5 %. Estos cambios reflejaron un patrón diario más saludable, con un aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial durante la actividad diurna y una disminución durante la noche en reposo.
- Los participantes también mostraron un mejor control de la glucemia durante el día. Cuando se les administró glucosa, su páncreas respondió de manera más efectiva, lo que sugiere una mejor liberación de insulina y niveles más estables de azúcar en sangre.