Tanto la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE) como la apoplejía afectan a una cantidad significativa de personas mayores de 40 años en los Estados Unidos. Las investigaciones demuestran que la DMAE es una de las causas más comunes de ceguera, mientras que la apoplejía es una de las principales causas de muerte, internación y discapacidad neurológica grave. Ambas patologías están asociadas con una mala calidad de vida y con una sobrecarga socioeconómica.
Algunos investigadores han sugerido que ambas tienen mecanismos patogénicos y factores de riesgo en común. Estudios epidemiológicos muestran que las personas con factores de riesgo cardiovascular, tales como hipertensos y fumadores, tienen más probabilidades de sufrir DMAE. La patología de la arteria carótida, es un factor de riesgo de apoplejía y también está asociada con la DMAE.
Los pocos estudios que han investigado directamente esta relación no han podido demostrar una asociación definida. El presente estudio tiene la finalidad de describir la relación existente entre DMAE y la apoplejía dentro de una cohorte numerosa de población de ambos sexos.
Pacientes y métodos:
Intervinieron 10.405 personas entre 49 y 73 años sin antecedentes de apoplejía ni de enfermedad cardiovascular. Se tomaron fotografías de la retina entre 1993 y 1995. Se utilizó un protocolo estandarizado para estudiar la presencia de drusas y otros signos de DMAE en las fotografías. Se identificaron los accidentes cerebro vasculares mediante la revisión de las historias clínicas de los pacientes.
Aproximadamente 7 millones de estadounidenses mayores de 40 años tienen drusas y otros signos de DMAE. La mayoría de estas personas tienen muy poca o ninguna pérdida de visión. El presente estudio demuestra que las personas con DMAE en su primera etapa tienen más probabilidades de sufrir un accidente cerebro vascular que las personas sin DMAE. Dicha asociación es independiente de la edad, sexo, etnia, antecedentes de diabetes, presión sanguínea, hábito de fumar y otros factores de riesgo.
Estudios previos e incluso un análisis anterior de esta cohorte, no pudieron identificar un vínculo entre la DMAE y la apoplejía. El Estudio de Salud Cardiovascular, mostró que las personas entre 69 y 97 años con signos iniciales de DMAE presentaban con mayor frecuencia evidencias de enfermedad cerebro vascular en la resonancia magnética; como así también drusas blandas y anormalidades pigmentarias en la retina. El presente estudio amplió estas observaciones demostrando que los signos de DMAE inicial predicen un accidente cerebro-vascular en personas de mediana edad.
Existen tres razones potenciales para esta asociación. En primer lugar, la arteriosclerosis, uno de los factores de riesgo de apoplejía, puede ser un mecanismo patogénico de la DMAE ya sea por su efecto en la circulación coroidal o por los lípidos que se depositan en la membrana de Bruch. En el presente estudio, la asociación de DAME con el accidente cerebro vascular fue independiente de los factores de riesgo arterioscleróticos o del grosor de la arteria carótida. Asimismo, la DMAE no estuvo significativamente asociada con la enfermedad cardiovascular como lo está la apoplejía. Por lo tanto, la arteriosclerosis generalizada no es suficiente para justificar dicha asociación.
En segundo lugar, otro mecanismo potencial es la inflamación o patología microvascular tanto de la circulación cerebral como retiniana. Análisis previos de esta cohorte demostraron que los biomarcadores de inflamación y la presencia de lesiones microvasculares en la retina predicen el accidente cerebro vascular. Sin embargo, la asociación persistió en modelos ajustados por signos microvasculares retinianos, recuento leucocitario y niveles fibrinógenos en plasma.
En tercer lugar, otros factores de riesgo no analizados en este estudio también podrían explicar los resultados obtenidos. Por ejemplo, tanto la DMAE como el accidente cerebro vascular están asociados con la enfermedad de Alzheimer y deterioro cognoscitivo más leve.
Asimismo, factores genéticos, como polimorfismos de los genes para apolipoproteína E, pueden contribuir al desarrollo de ambas patologías.
El descubrimiento de que las personas con signos iniciales de DMAE corren un mayor riesgo de apoplejía puede tener consecuencias importantes. El Estudio de la enfermedad ocular relacionada con la edad, una prueba clínica multicéntrica, demostró la eficacia de altas dosis de suplementos antioxidantes (zinc, vitamina C y E y betacaroteno) en la prevención de la DMAE. Esto se suma a la información epidemiológica del Estudio de Rótterdam que mostró que los antioxidantes pueden prevenir el avance de la DMAE. Los investigadores también han sugerido que los antioxidantes pueden servir para prevenir la apoplejía, aunque no existen pruebas clínicas que sustenten esta hipótesis.
Similar es el caso del tratamiento con estatinas para personas con DMAE en etapa inicial para prevenir su avance, tratamiento también indicado para prevenir el accidente cerebro vascular en personas de alto riesgo.
Asimismo, esta información indicaría que sería beneficioso para las personas de edad media con DMAE, realizar una evaluación vascular para determinar el riesgo de accidente cerebrovascular. Se deben seguir realizando investigaciones sobre el tema.
Conclusiones:
Se demostró que existe una asociación entre la DMAE (especialmente en su etapa inicial) y el accidente cerebro vascular, independientemente de los factores de riesgo tradicionales para esta patología. Dada la gran cantidad de personas con DMAE, evidentemente es necesario seguir investigando la importancia de esta asociación.