La insuficiencia cardíaca avanzada es una de las principales causas de hospitalización y mortalidad en el mundo, con más de 64 millones de afectados globalmente y una prevalencia en Latinoamérica que oscila entre el 1,3 % y el 2 % de la población adulta. En este escenario, los dispositivos de asistencia ventricular se han consolidado como una alternativa clave para quienes no pueden acceder a un trasplante a tiempo.
Desde 2014, el Hospital Internacional de Colombia (HIC) ha liderado en la región la implantación de corazones artificiales. Con cerca de 100 pacientes en lista de espera de trasplante cada año en Colombia, y un 10 % con un curso clínico que impide aguardar un donante, este programa pionero ha ofrecido una segunda oportunidad de vida a decenas de pacientes.
A la fecha, el HIC ha realizado 36 implantes de dispositivos de asistencia ventricular de largo plazo, incluyendo casos pediátricos e internacionales, con resultados sobresalientes: la supervivencia al primer año supera el 90 %. El camino recorrido en más de una década refleja una historia de evolución tecnológica, trabajo en equipo multidisciplinario, colaboración global y, sobre todo, vidas transformadas.

El inicio de una nueva era (2014) |
En abril de 2014, el equipo del HIC realizó el primer implante de un corazón artificial en Latinoamérica. La paciente fue Cielo González, una maestra de 51 años con insuficiencia cardíaca terminal. El procedimiento utilizó un HeartMate II, un dispositivo de asistencia ventricular izquierda (LVAD, por sus siglas en inglés) de flujo continuo. Esta bomba se implanta quirúrgicamente y asume la función de bombear sangre desde el ventrículo izquierdo hacia la aorta cuando el corazón ya no puede hacerlo por sí mismo.
El HeartMate II estaba diseñado para pacientes en dos escenarios críticos: como terapia puente al trasplante y como terapia de destino, es decir, un soporte vital a largo plazo para quienes no son candidatos a trasplante. Entre sus ventajas figuraban una mejoría significativa en la sobrevida, reducción de síntomas y una reintegración activa a la vida cotidiana.
El caso de Cielo González no fue solo un éxito clínico. Su historia marcó el inicio del Programa de Corazón Artificial del HIC, una alternativa inexistente hasta entonces en Latinoamérica.
Durante la siguiente década, Cielo vivió con autonomía, pudo seguir enseñando, viajar y compartir con otros pacientes su experiencia, demostrando que la tecnología podía devolver propósito y calidad de vida, además de prolongarla.
Avances en asistencia ventricular: la llegada del HeartMate III |
El siguiente hito llegó en 2017, cuando el HIC realizó el primer implante del HeartMate III en Latinoamérica. Este dispositivo introdujo mejoras sustanciales respecto a sus predecesores: una bomba de flujo centrífugo, con rotor magnéticamente levitado, que reducía la fricción y con ello el riesgo de trombosis e insuficiencia hemolítica. Los estudios pioneros, como el MOMENTUM 3, habían mostrado que la supervivencia libre de eventos graves superaba el 77 % a dos años, cifras sin precedentes en este campo.

Uno de los primeros beneficiarios fue Sergio Díaz, arquitecto venezolano de 36 años con miocardiopatía dilatada postinfecciosa. Ante la imposibilidad de recibir un trasplante en su país, fue trasladado a Colombia, donde recibió el dispositivo con éxito. Su evolución permitió no solo la recuperación clínica, sino también la reintegración laboral y familiar. Casos como el suyo demostraron la viabilidad del traslado internacional de pacientes para acceder a terapias de alta complejidad en la región.
El fortalecimiento del programa contó con el apoyo de expertos internacionales como Holger Buchholz (Universidad de Alberta, Canadá) y Daniel Goldstein (Albert Einstein College of Medicine, Nueva York). Junto a ellos se implementaron protocolos quirúrgicos y clínicos basados en estándares globales, lo que consolidó al HIC como centro pionero en la región.
En 2019, el hospital recibió la acreditación de la Joint Commission International como Centro de Excelencia en Asistencia Ventricular, un aval que reconoció tanto la calidad de sus procedimientos como los resultados en supervivencia y reintegración de los pacientes.
Extensión del programa a la población pediátrica |
Cabe destacar que la asistencia ventricular pediátrica representa uno de los mayores retos clínicos, debido a las limitaciones anatómicas y a la necesidad de adaptar tecnologías diseñadas para adultos. Sin embargo, en junio de 2022, el equipo liderado en aquel entonces por la Dra. Sara Mendoza Crespo realizó un procedimiento histórico: el implante de un HeartMate III en una niña de 11 años con falla cardíaca refractaria.
El éxito de la cirugía evidenció que, con preparación y trabajo multidisciplinario, era posible ofrecer este tipo de soporte a los más pequeños. Para la paciente y su familia, significó recuperar no solo la salud, sino también la posibilidad de un futuro.
El Corheart 6: un nuevo capítulo en 2025 |
En julio de 2025, Colombia volvió a marcar un precedente para toda la región: el HIC realizó el primer implante del dispositivo Corheart 6 en el continente americano. La paciente fue una enfermera de 31 años de Norte de Santander con miocardiopatía dilatada secundaria a enfermedad de Chagas, una de las causas más frecuentes de insuficiencia cardíaca avanzada en Latinoamérica.
El Corheart 6 se distingue por ser el dispositivo más pequeño de su tipo. Mientras el HeartMate III pesa alrededor de 200 gramos, el Corheart 6 pesa apenas 90, es decir, menos de la mitad. Esta reducción representa un avance tecnológico decisivo: permite ampliar las posibilidades de implante a pacientes con tórax reducido o en edad pediátrica, manteniendo el mismo principio de funcionamiento: una turbina de flujo continuo implantada en el ventrículo izquierdo y conectada a la aorta, con soporte externo mediante controlador y baterías recargables.
La cirugía estuvo liderada por la Dra. Lorena Montes, cirujana cardiovascular, con apoyo de un equipo multidisciplinario de anestesiólogos, cardiólogos, ingenieros biomédicos y perfusionistas. La intervención también contó con la asesoría de un especialista alemán con experiencia en Corheart 6, lo que garantizó la adaptación precisa de los protocolos clínicos.
El posoperatorio fue exitoso: la paciente presentó estabilidad hemodinámica temprana, mejoría sintomática progresiva y reinicio de sus actividades básicas en pocas semanas.
En el mundo, el Corheart 6 ha sido implantado en más de 800 pacientes en China y en casos aislados en Alemania y Austria. Con este procedimiento, Colombia se unió al grupo de países pioneros, abriendo nuevas oportunidades terapéuticas para poblaciones con limitaciones anatómicas y enfermedades como el Chagas, que representan un desafío particular en la región.

María Angélica, la enfermera que fue paciente y recibió el primer Corheart 6 en Latinoamérica.
Impacto humano y cifras de una década |
Entre 2014 y 2025, el HIC ha realizado 36 implantes de corazones artificiales, combinando terapias puente al trasplante y de destino. Cada uno de estos casos representa algo más que una cifra estadística: son historias de personas que estuvieron al borde de la muerte y encontraron una segunda oportunidad para continuar sus proyectos de vida.
Como lo resume el Dr. Leonardo Salazar Rojas, director del Programa de ECMO y Asistencia Ventricular del HIC: “Estamos complacidos con los resultados, pero sobre todo con la posibilidad de seguir salvando vidas. La llegada de tecnologías cada vez más avanzadas abre nuevas alternativas terapéuticas, incluso para pacientes pediátricos”.
Estos logros fueron posibles gracias a la preparación rigurosa del equipo quirúrgico, el soporte técnico de la bioingeniería, la cooperación internacional y la visión de una institución que entendió desde el inicio que la innovación debía estar al servicio de la vida.

Tecnología con propósito humano |
En una región donde el trasplante cardíaco sigue siendo limitado, la asistencia ventricular se ha convertido en una respuesta concreta y viable. Desde el primer HeartMate II hasta el Corheart 6, los avances han permitido no solo prolongar la supervivencia, sino también devolver autonomía y calidad de vida.
El futuro apunta hacia dispositivos más pequeños, completamente implantables, y hacia el desarrollo de corazones bioartificiales. El HIC se prepara para acompañar esa evolución, manteniendo el mismo norte: que cada innovación tecnológica esté guiada por un propósito humano. Porque, al final, un corazón artificial no solo bombea sangre: devuelve la posibilidad de vivir plenamente.