Arte & Cultura

/ Publicado el 22 de febrero de 2004

Música popular

De a tres es mejor

Así como una imagen vale más que mil palabras, aquí tres guitarras son más que una orquesta en miniatura, como alguna lo definiera Héctor Berlioz. Juanjo Domínguez, Nicolás Brizuela y Lucho González se comunican intensa y armoniosamente a través de sus instrumentos en estas noches de verano.

Autor/a: Por IntraMed

Indice
1. Noche de música y baile
2. ¿Quiénes son?

Siempre hay una primera vez para todo. Y este es el caso que merece, además de encendidos aplausos, el reconocimiento unánime. El mismo que cada noche -durante los fines de semana de enero y febrero- generan Juanjo Domínguez, Nicolás "Colacho" Brizuela y Lucho González en el Centro Cultural Torquato Tasso, en pleno San Telmo, frente al Parque Lezama.

El espectáculo, definido por ellos mismos, como "un trapecio de la improvisación" es la frutilla del postre de una velada que comienza temprano. La pista de baile aparece poblada de parejas ansiosas por seguir cada paso e indicación del maestro que intenta enseñar los secretos de nuestra música porteña más arraigada: el tango.
Precisamente este género es el que permite hacer volar al Trío, cuando rozando la medianoche hacen su aparición justificando la espera matizada con una copa de vino, sin límites para el ensamble de armonías y ritmos conjugados al son de la notable capacidad expresiva de cada uno de ellos.

De reconocidas trayectorias en el orden individual, sacan a relucir -fieles
a su estilo irrenunciable- lo mejor de sus talentos refinados unidos al profundo conocimiento de la música popular argentina.
Cada guitarra que suena es una excusa válida invitando a recuerdos que agitan la memoria más perezosa.
Así y casi sin respiro, entre tema y tema, suenan entrecruzados desde tangos hasta milongas sentimentales, zambas y valsecitos, cediéndose el lugar de primera guitarra solista y retrocediendo a las bases rítmicas que permiten el lucimiento del compañero mientras juegan con la sensual libertad de la improvisación.
El público disfruta el doble al percibir el grado de complicidad entre ellos por divertirse al interpretar y emocionar, todo al mismo tiempo.
Si hasta dan ganas de salir a bailar…

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