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Publicado el 2 de marzo de 2004

Curso

Curso F@rma on-line: Capítulo 6

En el capítulo anterior vimos algunas generalidades del aparato digestivo y profundizamos en el conocimiento de la anatomía y fisiología del mismo. En esta entrega los invitamos a conocer los cuadros más frecuentes y con mayor repercusión: la enfermedad úlcero péptica, el síndrome de inestino irritable y la dispepsia. Esperando que esta entrega les sea de utilidad, aprovecho para recordarles que estamos a sus órdenes para cualquier aclaración en el Foro “Farmacias”. Atentamente, Dr. Aurelio Fernández Director Médico afernand@uy.roemmers.com

Autor/a: IntraMed

1. Patologías del aparato digestivo

Describiremos solamente aquellas patologías que revisten particular relevancia por su frecuencia.

* Úlcera gástrica
* Úlcera del duodeno
* Colon irritable. Enfermedades funcionales
* Colitis ulcerosa
* Hepatitis aguda
* Amebiasis intestinal
* Cirrosis

2. Úlcera gástrica

Es una enfermedad caracterizada por la presencia de una lesión excavada en la mucosa del estómago, que llega y hasta traspasa la capa muscular (recuerde que las paredes del estómago están formadas por cuatro capas: mucosa, submucosa, muscular y serosa o peritoneo).

Esta excavación es variable en su localización y su tamaño, pudiendo aparecer en cualquiera de las caras del estómago y de las curvaturas.

Su etiología y patogenia son desconocidas, aún cuando se supone que en la formación de las úlceras del estómago interviene la capacidad de los jugos digestivos para digerir la propia mucosa, así como una pérdida de capacidad de la misma para defenderse de dichos jugos. Hay que señalar, sin embargo, que algunas úlceras gástricas aparecen en individuos que segregan jugo gástrico con poco contenido de HCl (hipoclorhidrias).

La úlcera de estómago cura generalmente al cabo de pocas semanas. Para ello es necesario tratarlas con un régimen de alimentación especial y con sustancias protectoras de la mucosa gástrica, neutralizantes de la acidez, o bloqueantes de la producción de ácido clorhídrico (anti H2, o inhibidores de la bomba de protones).

Síntomas

Los enfermos que padecen úlcera de estómago, se quejan de dolor en lo que vulgarmente llamamos la boca del estómago. A veces el dolor es de gran intensidad, aparece dos a tres horas después de haber comido y calma al volver a ingerir alimento o con el vómito.

Algunas veces, el primer síntoma lo constituye la presencia de sangre digerida en las materias fecales (melena), lo que pone en evidencia que la úlcera ha sangrado.

El diagnóstico de la úlcera de estómago se hace con el auxilio de la radiología y la endoscopía. Para ello se hace ingerir una solución de sulfato de bario, y como dicha sustancia opaca a los rayos X, se puede apreciar todo el contorno de la cavidad del estómago. Si en las paredes del mismo existe una excavación (úlcera gástrica), en las radiografías la veremos como una saliencia más o menos grande sobre alguno de los bordes del estómago. Otro método más moderno para el diagnóstico es la fibroscopía, que permite, a través de un dispositivo especial, ver directamente la lesión ulcerosa, e incluso tomar muestras biopsicas.

3. Úlcera del duodeno

Con respecto a la úlcera del duodeno debemos señalar que, si bien su etiología y patogenia no están claramente definidas todavía, existen ciertos hechos que permiten diferenciarla de la úlcera del estómago.

Generalmente, las úlceras duodenales se localizan en la primera porción de este órgano, llamado bulbo duodenal. Cuando se ubican cerca del píloro, que comunica el estómago con el duodeno, pueden producir dificultad en la evacuación del estómago, estado que se conoce con el nombre de síndrome pilórico.

Cuando una persona padece de úlcera del duodeno, presenta un exceso de jugo gástrico en cantidad y calidad (hiperclorhidria).

Ya hemos señalado que el estómago segrega un jugo que contiene HCl y pepsina, y que estas sustancias no siempre existen en igual cantidad de un individuo a otro, e incluso en la misma persona pueden variar según distintos factores.

Los ulcerosos duodenales tienen generalmente exceso de HCl en el jugo gástrico y segregan más cantidad del mismo que las personas normales. Esta hiperclorhidria se puede poner en evidencia estudiando la secreción del estómago. Para ello se extrae el jugo gástrico mediante una sonda apropiada, estando el enfermo en ayunas desde 12 horas antes. En el jugo obtenido se mide el volumen de la secreción y la concentración de ácido. Esto se llama secreción basal.

Después de obtenida la secreción basal se estimula la secreción del jugo gástrico con ciertas sustancias como la histamina, la cafeína o la insulina. Luego se vuelven a medir los mismos parámetros.

Los síntomas que produce esta enfermedad son parecidos a los de la úlcera gástrica y el diagnóstico se hace con el auxilio de la radiología que, en la mayoría de los casos, nos puede mostrar la úlcera en el duodeno.

Cuando la úlcera cicatriza, deja deformaciones en el duodeno que también se ponen en evidencia en las radiografías.

El tratamiento de esta enfermedad exige cumplir un régimen alimenticio apropiado, usar antiácidos eficaces y, también, anular la hipertonía vagal (aumento del tono).

En la actualidad el tratamiento está orientado fundamentalmente, a inhibir la secreción ácida del estómago mediante un bloqueo de los H2 receptores (receptores histamínicos que promueven la liberación de ácido), y de los inhibidores de la bomba de protones (IBP).