La inflamación desempeña un papel importante en la aterogénesis y la progresión de la enfermedad coronaria. Varios indicadores de inflamación han demostrado tener valor en la detección de individuos con riesgo de desarrollar lesiones coronarias, pero se desconocen los mecanismos que dan lugar y, además, mantienen esta respuesta inflamatoria. Se ha observado una asociación entre infecciones crónicas, indicadores de inflamación y enfermedades de las coronarias, lo cual podría suponer que las infecciones desencadenarían y mantendrían la inflamación vascular a través del sistema inmunitario.
Múltiples estudios han documentado la asociación entre la enfermedad coronaria y la infección previa por C. pneumoniae. En este sentido, se ha teorizado que C. pneumoniae podría tener, en la enfermedad coronaria, un papel quizá tan relevante como Helicobacter pylori en la úlcera gastroduodenal. El microorganismo se ha detectado en placas de aterosclerosis y podría estar implicado en la aterogénesis y la inestabilidad de la placa. De todos modos, los resultados de los trabajos que han evaluado el valor pronóstico de la presencia de anticuerpos frente a C. pneumoniae en pacientes con cardiopatía isquémica son contradictorios.
En el artículo de "Medicina Clínica" se analizan las posibles repercusiones de la infección previa por C. pneumoniae en una cohorte de pacientes ingresados con diagnóstico de síndrome coronario agudo. Los resultados revelan que no hay ninguna asociación entre la serología anti-C. pneumoniae y la presencia de accidentes coronarios del tipo referido. Asimismo, después de un seguimiento de 3 años, tampoco se observa una relación con la mortalidad cardiovascular o el infarto de miocardio. En conjunto, los resultados no apoyan la hipótesis de que la seropositividad IgG anti-C. pneumoniae sea indicador de un peor pronóstico en pacientes con síndrome coronario agudo.