El arte puede no quedarse en un lienzo, sino generar impacto en todas las etapas de la vida, incluso desde la niñez. Eso quise comunicar el pasado 17 de junio a una pareja de jóvenes artistas locales que luchan día a día para salir adelante, en un ámbito que no es el más apropiado para valorar expresiones estéticas.
Tuve la idea de escribirles una carta, que finalizo con una frase que tiene una referencia artística: “La balsa de La Medusa”. Copio el texto dedicado a Julieta y Sebastián.

Sin ser un entendido en arte, hay expresiones, pinturas que impactan, sobre todo cuando ellas reflejan, salen del lienzo para expresar más; desde ya que esto implica conocer las circunstancias, el entorno, el porqué de la obra. Esto, para los estudiosos del arte viene en su formación general con las épocas, tendencias que les da el saber que poseen; pero, en los neófitos, el contacto, la admiración, vienen por circunstancias vivencias que desembocan en la obra, su entorno, personajes; así fue una experiencia que mucho me impactó surgida de una frase al final de una exposición médica, que les quiero comentar:
Escuchaba vía zoom una charla sobre los efectos del entorno, desde la concepción a los primeros años de vida en la personalidad del niño, del joven, del adulto, un planteo lógico, casi obvio como dicen los adolescentes, pero muy descuidado en general. Al final el expositor a cargo de la conferencia, un neonatólogo jubilado, habla de la crítica situación general que estamos pasando como sociedad, país, lo que da un entorno débil, agresivo, contradictorio, sin parámetros meritorios y que afecta seriamente a la “personalidad” de las nuevas generaciones, terminando con esta frase: “en fin, estamos en la balsa de La Medusa”
Me quedé pensando: ¿Que habrá querido decir? Gracias a Dios está el señor Google, escribí la frase, la marqué y un nuevo mundo apareció con múltiples connotaciones. Primero, la formidable, dramática pintura de Géricoult: La balsa de La Medusa, pionero del romanticismo francés, su triste historia, el origen, circunstancias, personajes del cuadro, acordándome de ustedes; aquí resumo algo que seguramente conocen, disculpen.
La pintura es de 1819, está inspirada en el naufragio, 1816, de la fragata francesa “La Medusa”, por clara ineptitud de su capitán; iba con muchos pasajeros, colonos y tropas a recuperar la colonia de Senegal; los botes no alcanzaban, se construyó una balsa que ellos remolcarían; pero al ver que eso era imposible cortaron amarras y la dejaron a la deriva; de la balsa sólo 15 estaban vivos cuando los rescataron varios días después; el capitán, oficiales, personalidades que iban en los botes, justificaron de una y mil manera su cobarde actitud; entonces comprendí lo que quiso referir el Dr. Colecchia, quien dictó la conferencia, cuando dijo: “estamos en la balsa de La Medusa” (como país, como sociedad).
Para sumergirme más en la historia, compré por internet un libro: La maldición de La Medusa de Érik Emptaz, un escritor, periodista francés que hace el papel del médico cirujano de segunda Jean Baptiste Savigny de La Medusa, que se salvó y relató las peripecias.
Jóvenes artistas amigos, al ver en ustedes entusiasmo, sacrificio, real capacidad en vuestro trabajo y, como admirador me permito obsequiarles el libro, afectuosamente.
Juan Carlos.
Sobre el autor:
El Dr. Juan Carlos Giménez Gloss es médico jubilado. Actualmente reside en Libertador-Ledesma, provincia de Jujuy, Argentina.