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/ Publicado el 26 de agosto de 2025

Doble desafío

Costos médicos en alza y cobertura de salud insuficiente en 2025

El informe Health Trends 2025 de Mercer Marsh Benefits advierte que la demanda de atención para enfermedades crónicas, salud mental y bienestar emocional supera la capacidad de los sistemas actuales.

Fuente: OPS / Mercer Marsh Benefits

Un análisis basado en datos de más de 200 países identifica que la presión sobre los sistemas de salud no solo persiste, sino que se agrava por factores como el envejecimiento poblacional, el crecimiento de enfermedades no transmisibles (ENT) y la creciente demanda de atención en salud mental, áreas donde las brechas de cobertura son más evidentes.

A la par, los costos médicos han crecido a un ritmo superior al de la inflación general en la mayoría de las regiones, impulsados por la atención del cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, que representan más del 60 % del gasto en salud en economías desarrolladas y emergentes. En Sudamérica, por ejemplo, el costo de los tratamientos oncológicos aumentó a un ritmo de 12 % anual entre 2020 y 2025, mientras que la obesidad y sus complicaciones generan un gasto adicional del 8 % en primas de seguros.

Aunque terapias avanzadas —como la inmunoterapia o los fármacos biológicos— mejoran los resultados clínicos, su alto costo las pone fuera del alcance de la mayoría de los sistemas públicos y muchos planes privados. En Estados Unidos, el precio de los medicamentos para la esclerosis múltiple o la hepatitis C supera los 100 000 USD por paciente al año.

Además, la demanda de servicios psicológicos y psiquiátricos se incrementó un 40 % desde 2020, pero menos del 20 % de los planes de salud cubren terapias a largo plazo o programas de bienestar emocional.

Entre otros datos, en Asia, el gasto en salud per cápita creció un 7 % anual, mientras que en Europa el aumento fue del 5,3 %. En América Latina, el 30 % de los empleados reporta que su cobertura médica no cubre necesidades básicas, como consultas con especialistas o medicamentos para enfermedades crónicas.

¿Quién queda afuera?

  • Solo el 36 % de las personas con hipertensión arterial y el 58 % de las personas con diabetes reciben tratamiento efectivo. En África y el sudeste asiático estas cifras caen al 20 % y 30 %, respectivamente.
  • Aunque el 39 % de los empleados valora herramientas digitales como chats con IA para apoyo psicológico, solo el 15 % de las aseguradoras las ofrece. Esto deja a millones de personas sin acceso a servicios básicos de salud mental, a pesar de que los trastornos como la ansiedad y la depresión son la segunda causa de licencia médica en países como México y Brasil.
  • En países de ingresos bajos, menos del 50 % de la población tiene acceso a servicios de atención primaria, mientras que en economías avanzadas la cifra supera el 90 %.
  • En India, el 60 % de los gastos en salud se pagan de bolsillo, lo que empuja a 7 millones de personas a la pobreza cada año por enfermedades catastróficas.
  • En Estados Unidos, el 28 % de los trabajadores con seguros privados enfrentan deducibles tan altos que posponen la atención médica, incluso para condiciones graves.

Ante este escenario, empleadores y aseguradoras exploran estrategias para ampliar la cobertura y contener costos, aunque con resultados desiguales. Una opción son los planes complementarios, en los que empresas de sectores como tecnología y finanzas ofrecen seguros adicionales que cubren telemedicina, salud mental y bienestar. Algunas multinacionales, por su parte, han implementado programas para cubrir hasta el 50 % de los costos de atención primaria para trabajadores con salarios menores.

Los programas de chequeos anuales, los talleres de nutrición y de actividad física han reducido hasta en un 15 % los gastos en licencias médicas, según casos reportados en Europa.

El rol de la innovación y la tecnología

Hay compañías que están incorporando plataformas de diagnóstico remoto y asistentes virtuales para triaje, lo que reduce las consultas presenciales innecesarias. También se exploran algoritmos para pagar por servicio; es decir, las aseguradoras remuneran a los proveedores por resultados en salud, lo que podría mejorar la adherencia a los tratamientos.

No obstante, la adopción de estas innovaciones es lenta y desigual. Mientras que en Singapur el 80 % de las aseguradoras usa analítica de datos para personalizar planes, en África apenas el 10 % ha implementado herramientas similares. La fragmentación de los sistemas de salud dificulta la integración de servicios. Por ejemplo, en México, menos del 40 % de los hospitales públicos está conectado a sistemas digitales de historia clínica.

La salud mental es el talón de Aquiles de la cobertura global. En países como Perú y Ecuador hay menos de 2 psiquiatras por cada 100 000 habitantes, muy por debajo del mínimo recomendado por la OMS. En el Medio Oriente, el 70 % de las personas con depresión no busca ayuda por miedo a la discriminación laboral.

La digitalización podría ser la clave para mejorar la eficiencia, pero su implementación enfrenta desafíos. En África subsahariana, solo el 22 % de la población tiene acceso a internet, lo que limita el uso de telemedicina. El 60 % de los pacientes en Europa y EE. UU. desconfía del hecho de compartir datos de salud en plataformas digitales.

Sin cambios estructurales, los costos seguirán aumentando. Países como Tailandia y Costa Rica son ejemplo, ya que han logrado la cobertura universal con modelos de financiamiento progresivo, donde los más ricos contribuyen más. En Sudáfrica se exploran alianzas entre aseguradoras y clínicas públicas. Pero, en definitiva, la OPS recalca que el camino es siempre el del enfoque en atención primaria, pues allí se pueden resolver el 80 % de las necesidades de salud con un menor costo.