Por: Araceli Viceconte
La familia de Felipe Cruzat esperaba ayer con ansiedad el resultado de la operación asistida por un equipo de tres médicos y dos técnicos argentinos en la que el niño chileno de 11 años recibió un corazón artificial. Con este dispositivo, Felipe podría recuperar la salud de distintos órganos, volver a caminar e incluso ir a clases, mientras espera la llegada del corazón de un donante, que su familia está buscando desde hace 67 días. Se calcula que puede permanecer con el órgano artificial un máximo de seis meses.El cardiocirujano argentino Horacio Vogelfang presidió el equipo médico, compuesto además por Gerardo Naiman , Guillermo Moreno y dos técnicos también argentinos, especialistas que llegaron a Santiago el jueves a la noche en un vuelo de Aerolíneas Argentinas y se dirigieron directamente al Hospital Clínico de la Universidad Católica, donde se encuentra internado Felipe. El departamento de Comercio Exterior del Hospital gestionó el alquiler del corazón artificial directamente con la filial alemana de la empresa alemana Berlinheart.
Según indicaron a Clarín fuentes del hospital, fue la empresa la que contrató a los médicos argentinos porque ya tienen experiencia con este tipo de equipos, que nunca se utilizaron en Chile.En total, 11 profesionales participaron en la operación. Además de los argentinos, el cardiólogo chileno Pedro Becker y los especialistas Rodrigo González y Ricardo Zalaquett, del Hospital de la Universidad Católica. La intervención empezó a las 8:30 de la mañana hora local (una hora más tarde en Argentina) y estaba terminando sobre las siete de la tarde (las ocho de la noche en Argentina).Su caso fue declarado prioridad nacional por el gobierno chileno, dado el grave estado de salud del menor, que sufre una enfermedad mitocondrial. (Ver Infografía). La sociedad chilena está conmocionada por el caso de este chico, cuyo rostro y cuya historia ya conoce todo el país.
"Mi hijita, te voy a preguntar, Lo está operando a Felipe?", inquirió una anciana a las periodistas que hacían guardia en la puerta del hospital. "Pobrecito, que la virgen lo acompañe", comentó. Como ella, mucha gente se acercaba a cada rato a informarse o a dar palabras de aliento a Gonzalo Cruzat, el padre del nene operado, para desearle "fuerza, que estamos todos juntos", o decirle simplemente "te acompañamos". En la capilla del hospital, todas las noches a las nueve en punto se reúne mucha gente para rezar, tocar la guitarra, cantar. Cruzat, un ingeniero civil muy creyente, declara haber hecho "todo lo posible en el cielo y en la tierra" para salvar a Felipe. "Por eso estoy tranquilo", explicó a Clarín, mientras tomaba un café y consultaba el celular a cada rato, en busca de un mensaje sobre el estado de su hijo.
"Lo encomendamos a un fraile muerto hace 150 años a quien se le sacó sangre y nunca se le coaguló. Yo traje la sangre milagrosa para Felipe", relató con voz segura y suave. Cruzat habló por última vez con su hijo hace diez días, cuando entró en coma. El fin de semana pasado los médicos lo daban por muerto, hasta que surgió, el lunes a la mañana, una luz de esperanza.
Los médicos dicen que fue un éxito la cirugía al nene chileno
En la operación participaron cirujanos y técnicos argentinos del hospital Garrahan.
Por: Clarín.com
La frase fue contundente y despejó la justificada incertidumbre generada por la situación: "La operación fue un éxito". Así, los médicos se mostraron conformes tras las 13 horas que demandó el implante del corazón artificial al chiquito chileno de 11 años que espera un trasplante desde hace más de dos meses.
"El niño muestra algunos signos vitales mejorados respecto a como estaba antes del implante -aseguró Horacio Vogelfang, uno de los médicos argentinos que participó de la intervención quirúrgica-. Ahora fue trasladado a la sala de cuidados intensivos, está en buen estado y la operación demandó trece horas porque estaba muy grave. Tanto es así que si no recibía el corazón artificial se moría". De todas maneras, el médico explicó que el corazón artificial "comenzó a funcionar tal lo previsto, pero podrá tenerlo en su organismo por un máximo de nueve meses hasta que aparezca un donante".
Hacía 66 días que Felipe Cruzat esperaba un corazón a raíz de una miocardiopatía que le había deteriorado sus signos vitales. Su estado era tan grave que el sábado pasado los médicos del Hospital de la Universidad Católica de Chile decidieron esta intervención como un último recurso. En la operación trabajaron 20 personas que fueron rotando por turnos. La cirugía, a cargo del cardiólogo chileno Pedro Becker y sus colegas Vogelfang y Gerardo Naiman, del hospital Garrahan de Buenos Aires, comenzó el viernes a las 9 de la mañana. Cerca de las 12.30 terminó la primera etapa de la operación, que consistió en la conexión de cánulas, tras lo cual se dio paso a la instalación de los ventrículos. Hasta ese momento, Felipe Cruzat sobrevivía con el funcionamiento de su propio corazón. La salud del nene se había agravado el viernes de la semana pasada, lo que llevó a Becker a buscar un corazón artificial y apoyo profesional de médicos argentinos. Los especialistas viajaron a Chile y trabajaron en la cirugía, que permitió conectar al niño a un sistema de bombas (externo al cuerpo) que generan impulsos neumáticos capaces de reemplazar el trabajo de los ventrículos.
Argentina fue el primer país de Latinoamérica en el que se implantó un corazón artificial. Fue en diciembre del 2005 a una beba de dos años en el Hospital Pedro de Elizalde. La segunda operación ocurrió en marzo del 2006, con un niño de General Las Heras, provincia de Santa Cruz, en el hospital Garrahan mientras que la tercera -también en el hospital Garrahan- fue el año pasado, a una nena llamada Sofía.
La cirugía a Felipe es la primera que se hizo en Chile a un niño y fue decidida por los médicos del Hospital de la Universidad Católica, luego de esperar sin éxito la donación de un corazón. Los médicos aclararon que el implante del corazón artificial le permitirá volver a su vida normal pero que no será la solución para su problema coronario, sino que le permitirá ganar tiempo hasta que aparezca un órgano de reemplazo.
El padre, Gonzalo Cruzat, dijo que su hijo estaba luchando por salir adelante: "Felipe no tiene idea de lo que está ocurriendo, no sabe nada de esto", explicó. "Sabemos que el corazón artificial no es algo definitivo, pero así podremos esperar en mejores condiciones". Respecto de la participación del equipo argentino de médicos, Cruzat dijo que "están explicando los pasos a los cirujanos chilenos, según la experiencia que ellos ya tuvieron".
Además de implantar el corazón artificial, la intervención apuntó también a colocar un sistema de cánulas, ventrículos y arterias del corazón para formar un sistema de mangueras que, conectadas a una consola, funcionen como bomba, extraigan la sangre del corazón y la devuelvan al cuerpo. El caso tuvo mucha repercusión en los medios chilenos y hasta la propia presidenta Michelle Bachelet se entrevistó con el padre del niño, mientras el ministro de Salud supervisa las tareas en el Hospital de la Universidad Católica.
Publicado el 20 de marzo de 2009
Un puente hacia el trasplante de corazón
Convocan a médicos argentinos para salvar a un niño en Chile
Dispositivo de asistencia circulatoria.
Fuente: Clarin.com
Por: Araceli Viceconte
La familia de Felipe Cruzat esperaba ayer con ansiedad el resultado de la operación asistida por un equipo de tres médicos y dos técnicos argentinos en la que el niño chileno de 11 años recibió un corazón artificial. Con este dispositivo, Felipe podría recuperar la salud de distintos órganos, volver a caminar e incluso ir a clases, mientras espera la llegada del corazón de un donante, que su familia está buscando desde hace 67 días. Se calcula que puede permanecer con el órgano artificial un máximo de seis meses.El cardiocirujano argentino Horacio Vogelfang presidió el equipo médico, compuesto además por Gerardo Naiman , Guillermo Moreno y dos técnicos también argentinos, especialistas que llegaron a Santiago el jueves a la noche en un vuelo de Aerolíneas Argentinas y se dirigieron directamente al Hospital Clínico de la Universidad Católica, donde se encuentra internado Felipe. El departamento de Comercio Exterior del Hospital gestionó el alquiler del corazón artificial directamente con la filial alemana de la empresa alemana Berlinheart.
Según indicaron a Clarín fuentes del hospital, fue la empresa la que contrató a los médicos argentinos porque ya tienen experiencia con este tipo de equipos, que nunca se utilizaron en Chile.En total, 11 profesionales participaron en la operación. Además de los argentinos, el cardiólogo chileno Pedro Becker y los especialistas Rodrigo González y Ricardo Zalaquett, del Hospital de la Universidad Católica. La intervención empezó a las 8:30 de la mañana hora local (una hora más tarde en Argentina) y estaba terminando sobre las siete de la tarde (las ocho de la noche en Argentina).Su caso fue declarado prioridad nacional por el gobierno chileno, dado el grave estado de salud del menor, que sufre una enfermedad mitocondrial. (Ver Infografía). La sociedad chilena está conmocionada por el caso de este chico, cuyo rostro y cuya historia ya conoce todo el país.
"Mi hijita, te voy a preguntar, Lo está operando a Felipe?", inquirió una anciana a las periodistas que hacían guardia en la puerta del hospital. "Pobrecito, que la virgen lo acompañe", comentó. Como ella, mucha gente se acercaba a cada rato a informarse o a dar palabras de aliento a Gonzalo Cruzat, el padre del nene operado, para desearle "fuerza, que estamos todos juntos", o decirle simplemente "te acompañamos". En la capilla del hospital, todas las noches a las nueve en punto se reúne mucha gente para rezar, tocar la guitarra, cantar. Cruzat, un ingeniero civil muy creyente, declara haber hecho "todo lo posible en el cielo y en la tierra" para salvar a Felipe. "Por eso estoy tranquilo", explicó a Clarín, mientras tomaba un café y consultaba el celular a cada rato, en busca de un mensaje sobre el estado de su hijo.
"Lo encomendamos a un fraile muerto hace 150 años a quien se le sacó sangre y nunca se le coaguló. Yo traje la sangre milagrosa para Felipe", relató con voz segura y suave. Cruzat habló por última vez con su hijo hace diez días, cuando entró en coma. El fin de semana pasado los médicos lo daban por muerto, hasta que surgió, el lunes a la mañana, una luz de esperanza.
Los médicos dicen que fue un éxito la cirugía al nene chileno
Por: Clarín.com
La frase fue contundente y despejó la justificada incertidumbre generada por la situación: "La operación fue un éxito". Así, los médicos se mostraron conformes tras las 13 horas que demandó el implante del corazón artificial al chiquito chileno de 11 años que espera un trasplante desde hace más de dos meses.
"El niño muestra algunos signos vitales mejorados respecto a como estaba antes del implante -aseguró Horacio Vogelfang, uno de los médicos argentinos que participó de la intervención quirúrgica-. Ahora fue trasladado a la sala de cuidados intensivos, está en buen estado y la operación demandó trece horas porque estaba muy grave. Tanto es así que si no recibía el corazón artificial se moría". De todas maneras, el médico explicó que el corazón artificial "comenzó a funcionar tal lo previsto, pero podrá tenerlo en su organismo por un máximo de nueve meses hasta que aparezca un donante".
Hacía 66 días que Felipe Cruzat esperaba un corazón a raíz de una miocardiopatía que le había deteriorado sus signos vitales. Su estado era tan grave que el sábado pasado los médicos del Hospital de la Universidad Católica de Chile decidieron esta intervención como un último recurso. En la operación trabajaron 20 personas que fueron rotando por turnos. La cirugía, a cargo del cardiólogo chileno Pedro Becker y sus colegas Vogelfang y Gerardo Naiman, del hospital Garrahan de Buenos Aires, comenzó el viernes a las 9 de la mañana. Cerca de las 12.30 terminó la primera etapa de la operación, que consistió en la conexión de cánulas, tras lo cual se dio paso a la instalación de los ventrículos. Hasta ese momento, Felipe Cruzat sobrevivía con el funcionamiento de su propio corazón. La salud del nene se había agravado el viernes de la semana pasada, lo que llevó a Becker a buscar un corazón artificial y apoyo profesional de médicos argentinos. Los especialistas viajaron a Chile y trabajaron en la cirugía, que permitió conectar al niño a un sistema de bombas (externo al cuerpo) que generan impulsos neumáticos capaces de reemplazar el trabajo de los ventrículos.
Argentina fue el primer país de Latinoamérica en el que se implantó un corazón artificial. Fue en diciembre del 2005 a una beba de dos años en el Hospital Pedro de Elizalde. La segunda operación ocurrió en marzo del 2006, con un niño de General Las Heras, provincia de Santa Cruz, en el hospital Garrahan mientras que la tercera -también en el hospital Garrahan- fue el año pasado, a una nena llamada Sofía.
La cirugía a Felipe es la primera que se hizo en Chile a un niño y fue decidida por los médicos del Hospital de la Universidad Católica, luego de esperar sin éxito la donación de un corazón. Los médicos aclararon que el implante del corazón artificial le permitirá volver a su vida normal pero que no será la solución para su problema coronario, sino que le permitirá ganar tiempo hasta que aparezca un órgano de reemplazo.
El padre, Gonzalo Cruzat, dijo que su hijo estaba luchando por salir adelante: "Felipe no tiene idea de lo que está ocurriendo, no sabe nada de esto", explicó. "Sabemos que el corazón artificial no es algo definitivo, pero así podremos esperar en mejores condiciones". Respecto de la participación del equipo argentino de médicos, Cruzat dijo que "están explicando los pasos a los cirujanos chilenos, según la experiencia que ellos ya tuvieron".
Además de implantar el corazón artificial, la intervención apuntó también a colocar un sistema de cánulas, ventrículos y arterias del corazón para formar un sistema de mangueras que, conectadas a una consola, funcionen como bomba, extraigan la sangre del corazón y la devuelvan al cuerpo. El caso tuvo mucha repercusión en los medios chilenos y hasta la propia presidenta Michelle Bachelet se entrevistó con el padre del niño, mientras el ministro de Salud supervisa las tareas en el Hospital de la Universidad Católica.