Observando los hábitos de consumo de alcohol, los autores hacen tres grupos, suaves, moderados , y fuertes consumidores de alcohol. El consumo moderado de alcohol, no aumenta la incidencia de reducción del lóbulo frontal, según recoge la citada publicación, mientras que los fuertes consumidores de alcohol tienen un riesgo más alto en comparación con los abstemios. El índice de contribución del consumo de alcohol a la reducción del lóbulo frontal era del 11.3 por ciento.
Cabe por lo tanto destacar que los autores concluyen recordando que el cerebro tiende a reducirse con la edad, y que un elevado consumo de alcohol parece aumentar esta reducción en los consumidores sociales de alcohol. Sin embargo, un consumo moderado no parece que afecte al volumen cerebral.