Algunas condiciones laborales experimentadas por las mujeres embarazadas, sobre todo los horarios rotativos o irregulares, pueden aumentar las posibilidades de dar a luz un hijo pequeño, según un informe reciente de un equipo de la Université Laval, de Québec (Canadá), según publica el “American Journal of Public Health”. Eliminar esos factores antes de las 24 semanas de gestación puede reducir las probabilidades de que se manifieste este tipo de inconveniente.
El niño considerado pequeño para la edad gestacional (PEG) tiene medidas inferiores a las normales en relación con el estadio del embarazo. Los bebés PEG tienen un riesgo elevado de padecer una serie de problemas de salud, incluida la presencia de bajos niveles de oxígeno y azúcar en sangre al nacer.
Los investigadores evaluaron el impacto de las condiciones laborales sobre el riesgo de tener un bebé PEG, analizando los datos de 1.536 mujeres con niños PEG y 4.441 madres con niños normales.
Los factores que tuvieron efectos acumulativos sobre el riesgo incluyeron las horas de trabajo nocturno, los horarios rotativos o irregulares, el hecho de permanecer paradas o levantar cargas pesadas, el ruido y la demanda psicológica alta junto con el bajo nivel de apoyo social.
Comparada con la ausencia absoluta de estas condiciones, el riesgo de tener un bebé PEG varió entre el 8% y el 129% cuando uno de estos factores estuvo presente.
Sin embargo, cuando se tomaron medidas preventivas antes de la semana 24 de gestación, como la reasignación a un empleo más seguro o el abandono del trabajo, los riesgos disminuyeron ampliamente.
American Journal of Public Health 2006;96:846-855