Noticias médicas

Publicado el 15 de noviembre de 2005

¿Está preparado el médico para comunicar con eficiencia?

Comunicación: las malas noticias

Por ello es fundamental la formación del profesional, su calidad humana y raciocinio bioético…

“Aún cuando los médicos constantemente deben informar a los pacientes sobre aspectos adversos de su salud, la literatura muestra enormes deficiencias en el cumplimiento de esta tarea. Se ha observado que la resistencia de los profesionales a anunciar malas noticias se debe a que esto genera gran estrés, intensas emociones, sensación de responsabilidad por lo dicho y temor a una evaluación negativa”, comenta la psicóloga María Luz Bascuñán, docente del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

La académica explica que ya que la formación médica se ha centrado en el proceso de sanar y reducir el sufrimiento, cuando el profesional debe enfrentar el deterioro y la muerte, limitaciones propias de la medicina, muchas veces se siente frustrado y culpable.

Respecto a quién es el responsable de comunicar la verdad al paciente o su familia, la psicóloga explica que aunque el médico tratante tradicionalmente ha cumplido esta tarea, los equipos de salud actuales pueden organizarse para definir de antemano quién se hará cargo de este rol. Para ello es necesaria una preparación personal y definir el lugar físico donde se explicará la condición del enfermo.

“Hay que tener tiempo, calma y claridad respecto de la información que será entregada. Es importante contar con un lugar privado donde el médico, el paciente y sus familiares puedan estar tranquilos, situación que no siempre ocurre, ya que muchas veces se habla en los pasillos o frente a otros pacientes”, resalta Bascuñan.

Asimismo, el médico debe escuchar al paciente para determinar cuánto ha entendido, cuál es su impresión y cuáles son sus fantasías y temores. También es necesario indagar el deseo que tiene el paciente por recibir información, lo que determinará el nivel de detalle que será compartido. “La exploración de cuánto desea saber el paciente constituye una invitación a compartir información que debe hacerse con tacto y dejando claro que existen diversas preferencias. Si el paciente rehuye ciertos temas o indica no querer ser avisado, debe darse la seguridad de que si cambia de parecer existirán otras oportunidades para hacerlo”.

También es fundamental acoger los sentimientos del paciente. Es común que una primera reacción sea la incredulidad y la negación, mecanismo defensivo ante eventos que nos sobrepasan, seguido de rebeldía, culpa y resentimiento. “La rabia puede expresarse abierta o sutilmente y puede estar dirigida a muchos objetivos, incluido el equipo de salud. En estos casos es importante entender que el enfermo necesita expresar su rabia para liberarse de ella”, indica la profesional.

Entre el 17 y 18 de noviembre se realizará el Primer Simposio de Comunicación en Salud "Reflexionando sobre dilemas éticos y nuevos desafíos en la relación paciente-profesionales de la salud", en el Salón Lorenzo Sazié (ubicado en Avenida Independencia Nº 1027), donde se abordará este y otros temas de interés.

Los detalles acerca del programa pueden ser revisados en la página