Tecnología

/ Publicado el 26 de enero de 2026

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¿Cómo aprenden los profesionales de la salud en la era tecnológica?

Reflexiones sobre la educación médica continua con las nuevas tecnologías y una invitación a participar en el relevamiento que está realizando IntraMed.

Para seguir diseñando propuestas educativas y de actualización que impacten en su carrera, queremos escuchar su opinión. Su visión sobre los desafíos actuales, las preferencias de formato y las necesidades de aprendizaje son el insumo principal para nuestras futuras iniciativas.

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En la última década, la educación médica transitó desde un modelo de transferencia de información lineal a un ecosistema más complejo que está mediado por la tecnología. Este cambio sucedió porque hay avances propios de la época en instrumentos y dispositivos, pero también porque existe la necesidad crítica de gestionar cantidades enormes de conocimiento científico, cuya tasa de duplicación supera hoy la capacidad humana de procesamiento individual.

En este escenario, la tecnología debería actuar como un filtro de calidad, que garantice el acceso a la mejor evidencia de manera ágil. La educación médica continua (EMC) tiene que facilitar, hoy más que nunca, la democratización del conocimiento, eliminar barreras geográficas y permitir que los avances lleguen a cada rincón de la red asistencial.

La integración de las tecnologías en la EMC tiene la responsabilidad de ser siempre un ingrediente más para la eficiencia pedagógica. Sobre este punto, hay dos modalidades que hoy encontraron su expansión gracias a los soportes multimedia y a la inteligencia artificial (IA): el microlearning y el aprendizaje adaptativo.

Microlearning

El concepto de microaprendizaje (o microlearning) y su convergencia con la ubicuidad tecnológica actual tiene fundamentos neurocognitivos. Es decir, para los profesionales de la salud resulta lógico y práctico formarse en pequeñas unidades temporales y hacerlo a través de dispositivos que están con ellos durante todo el día.

La fragmentación del contenido en unidades de alta densidad se sustenta en la teoría de la carga cognitiva y la ley de Miller. El cerebro humano tiene una capacidad limitada en la memoria de trabajo. Entonces, en entornos de mucha demanda asistencial, la sobrecarga extrínseca impide la codificación de nueva información.

El microaprendizaje mitiga este fenómeno al reducir el esfuerzo cognitivo y fomentar la retención a largo plazo.

La ubicuidad, facilitada por los dispositivos móviles y las tecnologías en la nube, permite que la actualización ocurra de manera sincrónica con una necesidad clínica puntual. Muchas veces, un médico necesita adquirir conocimiento rápido para resolver un problema clínico específico en tiempo casi real. Ello debería llevar a que el acceso ubicuo disminuya la variabilidad clínica y mejore la seguridad del paciente. El dispositivo móvil es como una extensión de la memoria semántica del profesional.

La literatura científica sobre el m-Learning (mobile learning) en medicina destaca que se aprovechan los "tiempos muertos", como los intervalos breves entre consultas. A su vez, la fragmentación aporta un mayor ratio de información crítica por minuto de estudio.

Aprendizaje adaptativo

El aprendizaje adaptativo mediado por algoritmos es la educación médica "a medida" o educación médica de precisión. Esta modalidad utiliza sistemas de datos para ajustar el flujo, la dificultad y el tipo de contenido en respuesta al desempeño individual del profesional.

El núcleo de estas plataformas inteligentes es el concepto de student modeling. Mediante algoritmos de aprendizaje automático, el sistema analiza no solo las respuestas correctas o incorrectas, sino también los patrones de comportamiento: tiempo de latencia en la respuesta, áreas de duda y niveles de confianza autoinformados. Los médicos, por ejemplo, a menudo presentan puntos ciegos en su autoevaluación, pero los sistemas algorítmicos identifican estas brechas de manera objetiva.

El aprendizaje adaptativo utiliza grafos de conocimiento para conectar conceptos médicos interrelacionados. Si alguien demuestra dominio en la fisiopatología de una enfermedad, pero falla en los criterios de abordaje farmacológico, el algoritmo reconfigura la trayectoria educativa.

Esto aborda el efecto de redundancia de la carga cognitiva. Al eliminar la repetición innecesaria de información conocida, se reduce la fatiga y se optimiza el tiempo de estudio.

Siempre será actualización permanente

La integración del microaprendizaje o los sistemas adaptativos no debe confundir el medio con el fin. Si bien las herramientas digitales optimizan la adquisición de competencias, la actualización permanente no es un subproducto de la era tecnológica, sino una dimensión constitutiva de la identidad del profesional de la salud.

La obsolescencia del conocimiento clínico conlleva un riesgo ético; por lo tanto, el profesional asume una responsabilidad ética al mantener su juicio alineado con la evidencia disponible. La tecnología actúa como un facilitador de una obligación que ha existido desde los orígenes de la práctica médica.

La disposición al aprendizaje continuo es la respuesta profesional ante la evolución constante de la patología y la terapéutica. La actualización es el mecanismo mediante el cual el médico gestiona la incertidumbre y garantiza la vigencia de su arte y su ciencia. Quien se actualiza permanentemente demuestra un respeto profundo por la dignidad de su paciente.