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/ Publicado el 20 de abril de 2006

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Colesterol, cáncer , SIDA y estatinas.

El colesterol podría influir en el desarrollo de tumores de próstata.

Aunque reconocen que aún es pronto para establecer una conclusión definitiva, científicos italianos han descrito la que sería la primera evidencia que relaciona los elevados niveles de colesterol con un mayor riesgo de cáncer de próstata. Sus conclusiones en la revista 'Annals of Oncology' sugieren que podría existir un vínculo biológico entre ambos.

No es la primera vez que se valora esta posibilidad, aunque los estudios que existían hasta la fecha no eran concluyentes. En esta ocasión, un trabajo epidemiológico ha demostrado una relación "estadísticamente significativa".

Un equipo del Instituto de Oncología Mario Negri de Milán (Italia), dirigidos por la doctora Francesca Bravi, repasó los datos de casi 1.300 varones menores de 75 años diagnosticados con cáncer de próstata entre 1991 y 2002 y los compararon con los de otros 1.451 hombres que ingresaron en los mismos hospitales por otras causas.

Ambos grupos fueron entrevistados por el personal médico acerca de su historial y, concretamente, sobre 10 patologías sin relación alguna con el cáncer, entre ellas la hipercolesterolemia.

El análisis de las respuestas reveló que los hombres con cáncer tenían hasta un 50% más de probabilidades de tener el colesterol alto que los otros individuos. Esta relación se acentuaba especialmente en aquellos casos en los que el problema se había diagnosticado antes de los 50 años o después de los 65. En ambos casos, las probabilidades de tener el colesterol alto crecían hasta un 80% con respecto a las de los varones libres de cáncer.

Además, los especialistas apreciaron una incidencia un 26% superior de cálculos biliares en los pacientes oncológicos que en el otro grupo. Esta condición, aunque estadísticamente no se consideró significativa en el trabajo, sí se ha relacionado con anterioridad con unos índices elevados de colesterol.

Hormonas y estatinas

El equipo de Bravi sospecha que esta relación tiene que ver con el papel que desempeña el colesterol en la producción de hormonas masculinas, los andrógenos, cuyo papel en el desarrollo de cáncer de próstata sí está ampliamente demostrado. De hecho, como recuerda esta especialista, ya se han publicado investigaciones en las que los fármacos usados para bajar el colesterol, las estatinas, han demostrado su papel preventivo frente al cáncer.

Aunque se consideran conclusiones aún preliminares y basadas en las respuestas subjetivas y dichas de memoria de los propios participantes, los autores consideran que ésta es una posibilidad que deberá seguir estudiándose en el futuro. La dieta, sugieren algunas voces autorizadas, podría jugar un papel determinante en el desarrollo de este tipo de cáncer, como parece indicar el hecho de que esta enfermedad sea más frecuente en los países desarrollados, donde el consumo de grasas es mayor.

Las estatinas pueden ser útiles en el cáncer de próstata.

Por una razón u otra, las estatinas, un grupo de fármacos empleados para reducir las cifras de colesterol siguen encontrando nuevas indicaciones terapéuticas. Un trabajo presentado en el transcurso del Congreso Americano de Investigación y Cáncer (AACR), ha evidenciado que estos medicamentos reducen el riesgo de padecer cáncer avanzado de próstata.

Se trata de un estudio que ha durado 10 años y en el que se incluyeron más de 30.000 individuos sobre quienes se fueron registrando diferentes variables. Este tipo de trabajos con gran número de sujetos vigilados durante muchos años se emplean a menudo en epidemiología y se mantienen activos durante años. El más célebre de ellos es el estudio Framingham, una localidad del norte de Estados Unidos en la que varias generaciones llevan siendo estudiadas durante años.

En esta ocasión, los investigadores evaluaron los fármacos contra el colesterol (estatinas o de otro tipo) que empleaban los varones así como el número de tumores de próstata identificados y su gravedad en el momento del diagnóstico.

No encontraron ninguna relación entre el tipo de medicación contra el colesterol y los tumores prostáticos en estadíos iniciales curables. Sin embargo, los varones que tomaban estatinas tenían la mitad de riesgo de sufrir una neoplasia avanzada de próstata que los que no tomaban estos fármacos.

Es más, observaron que cuanto más años llevasen tomando estatinas menor era el riesgo de ser diagnosticado de este tipo de cáncer avanzado. Los otros fármacos contra el colesterol no demostraron este tipo de efecto beneficioso inesperado, aunque señalan que son necesarios nuevos estudios para certificar este extremo.

Las estatinas reducen las cifras de colesterol gracias al bloqueo de un enzima (acetil coenzima A reductasa) que se encarga de ensamblar estas moléculas de grasa circulante. Esta vía metabólica podría ser clave en el metabolismo celular responsable del desarrollo de los tumores. Las estatinas podrían influir de esta forma en aspectos como la producción de testosterona, las señales entre células o la inflamación.

También es posible que las estatinas puedan ejercer un efecto directo sobre la membrana de las células prostáticas que se caracterizan por ser ricas en colesterol. En cualquier caso, aunque no parecen tener efecto sobre el desarrollo de tumores prostáticos, sí parece clara la influencia de las estatinas sobre su evolución a formas más avanzadas y graves de cáncer.


Las estatinas pueden reducir el riesgo de cáncer de colon

Enviado especial a Nueva Orleáns (EEUU).- Es probable que los pacientes con aterosclerosis que están consumiendo estatinas para controlar sus niveles de colesterol estén recibiendo de estos medicamentos un beneficio inesperado. Un estudio realizado en Israel y dirigido por expertos de la Universidad de Michigan (EEUU) relaciona el consumo de los famosos fármacos con una disminución de casi el 50% del riesgo de padecer cáncer de colon.

Aunque la investigación es de las llamadas de observación, y necesitaría de ensayos controlados para certificar su valor, ha sido recibida de forma muy esperanzada por los especialistas reunidos esta semana en Nueva Orleáns con motivo del encuentro anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica.

Las estatinas, además de controlar el metabolismo del colesterol y ser el arma más eficaz que se conoce contra la aterosclerosis, llevan camino de convertirse en el gran medicamento del siglo XXI.

Si prueban su valor para disminuir de una forma muy clara el riesgo de cáncer y contribuyen también, como se sospecha, a bajar la incidencia de enfermedad de Alzheimer llegarán a ser los medicamentos más valorados de la Historia.

La investigación

El trabajo que asocia las estatinas con una menor incidencia de tumores malignos del colon y del recto se llevó a cabo en Israel y estaba dirigido a conocer la epidemiología molecular de 1.680 casos de este tipo de cáncer.

Todos los pacientes con su patología confirmada por biopsia fueron entrevistados en profundidad para averiguar, entre otras muchas cosas, qué medicamentos habían estado tomando en los últimos años.

Un grupo formado por 1.730 personas sin enfermedad tumoral, de similar edad, sexo y raza, contestaron las mismas preguntas que se habían hecho a los pacientes con cáncer. Este tipo de investigación se conoce en epidemiología como 'caso-control'.

Después de ajustar las variables de edad, niveles de colesterol, raza y uso de aspirina y de otros antiinflamatorios, los científicos concluyeron que el consumo de estatinas se relaciona con una disminución de un 46% en el riesgo de padecer tumores malignos de colon y de recto.

Puesto que este tipo de cáncer es, junto con el de pulmón, próstata y mama, uno de los más frecuentes, si futuros ensayos controlados confirman esta relación las estatinas se convertirían en el fármaco fundamental contra las dos enfermedades que más muertes producen en todo el mundo.

“En cualquier caso, de momento no se puede recomendar la generalización del uso de estos medicamentos para prevenir el cáncer.”, insistió en la presentación de los datos el doctor Stephen Gruber. “En lo que sí tenemos que insistir es en la necesidad de llevar a cabo ensayos en toda regla para tratar de demostrar nuestras hipótesis”.

También en la reunión de ASCO se ha presentado un pequeño estudio piloto, de la Universidad de Oregon (EEUU), que sugiere que estas moléculas pueden prevenir el cáncer de próstata.

Las estatinas han demostrado en líneas celulares su potencial anticanceroso y su mecanismo de acción antitumoral es distinto al que tiene aspirina. Puede que exista sinergia entre ambos productos, con lo que los aterosclerosos tratados con estos dos fármacos quizá se están protegiendo sin saberlo contra el cáncer.

Estudia español:
Fármacos para el colesterol funcionan contra el sida

Un grupo de investigadores españoles ha demostrado que las estatinas, un tipo de fármaco que se utiliza en la actualidad para reducir el colesterol de la sangre, son capaces de actuar como antirretrovirales, impidiendo la replicación del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en la célula. El estudio aporta un nuevo medicamento frente al sida que es eficaz al mes de tratamiento además de más barato y menos tóxico que las actuales terapias.

El estudio, realizado por científicos del Centro Nacional de Biotecnología, en colaboración con clínicos del Hospital de la Paz, del Hospital Príncipe de Asturias de Madrid y del Departamento de Farmacología de la Universidad de Barcelona, ha demostrado la eficacia de las estatinas sobre seis pacientes que no habían recibido hasta ese momento ningún tratamiento contra el sida.

"A partir de ahora, habrá que hacer ensayos clínicos con más individuos y más controlados, por ejemplo con pacientes resistentes a antirretrovirales o que no pueden tomarlos por su toxicidad", declara a 'elmundosalud.com' el doctor Carlos Martínez, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los principales autores del estudio, financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia cuyos resultados han sido publicados en la revista 'The Journal of Experimental Medicine'.

Los investigadores descubrieron que existen unas zonas en la membrana de las células que sirven de 'puertas' por las que el virus entra a la célula, y que se caracterizan por tener gran contenido en colesterol. También comprobaron que si se quita el colesterol de estas entradas, mediante la administración de estatinas, el VIH no puede infectar la célula.

Tras haber probado la eficacia de este tratamiento en pruebas de laboratorio y en ratones, el siguiente paso ha sido la administración de esta terapia a humanos. De esta forma, seis personas seropositivas fueron tratadas con estatinas durante un mes con la misma dosis que usan los enfermos con problemas cardiovasculares (40mg. una vez al día). Todos los participantes mostraron una reducción de los virus circulantes por la sangre, lo que se puede interpretar como que las estatinas detuvieron la expansión del VIH.

Más que una alternativa

Hasta ahora había dos tipos de terapias para el sida, los antirretrovirales y los inhibidores de la proteasa, pero como explica el doctor Carlos Martínez: "nuestros estudios han demostrado que existe una tercera diana terapéutica que consiste en la actuación sobre los dominios de la superficie celular necesarios para expresar los receptores por los que el virus entra en la célula".

Los científicos españoles también han observado un segundo efecto. Además de bloquear la infección de la célula, las estatinas impiden el proceso de expulsión de las partículas virales una vez que el VIH ya está dentro de la célula, es decir, se cierra la salida al virus y éste no puede infectar al resto de los linfocitos, células defensivas del organismo.

Si el VIH fuera un motor y la célula el coche, lo que las estatinas hacen es, en primer lugar, impedir que el motor se ponga en marcha (bloqueo de la infección) y en segundo lugar, que comience la fabricación en serie de otros coches con ese motor (bloqueo de la salida del virus al resto del organismo).

De esta forma, las estatinas impedirían que una caravana de vehículos chocaran y matasen a los encargados de la defensa del organismo (linfocitos), una muerte que es lo que provoca que el paciente con sida esté expuesto a otras enfermedades oportunistas que pueden resultar letales.

Bloqueo de la entrada

El mecanismo que más han estudiado y desentrañado estos expertos es el primero, es decir, el bloqueo de la entrada del virus en la célula. "Es el más interesante porque cuantas menos células estén infectadas menos linfocitos mueren y por tanto evitamos que los individuos tengan inmunodeficiencia", aclara el presidente del CSIC.

Los científicos españoles piensan que también se debe evaluar el efecto sinérgico de las estatinas y los antirretrovirales, ya que se plantean que quizá tengan una acción complementaria y su administración conjunta permita disminuir la dosis de antirretrovirales.

Son múltiples las ventajas que ofrece este tratamiento frente a los existentes: "menor toxicidad, un coste mucho más bajo y probablemente con la ventaja de que el virus no desarrolle resistencias al fármaco", comenta el doctor Carlos Martínez.

Además, el bloqueo que ejercen las estatinas sobre la entrada del virus en las células lleva a los investigadores a pensar que estos fármacos podrían tener una acción profiláctica evitando la infección. "Es muy pronto para decir esto. Sería algo a estudiar, por ejemplo, en poblaciones de riesgo africanas que están en contacto con el VIH y donde la mayoría de los afectados no tiene acceso a los antirretrovirales actuales", aclara Carlos Martínez.

A pesar de las medidas que se toman para evitar el contagio, la pandemia del sida sigue aumentando, sobre todo en naciones en vías de desarrollo. Pero también en nuestro país, donde se estima que cada año se producen 5.000 nuevas infecciones por VIH.

Aunque la vacuna es la gran esperanza frente al sida todavía no se ha logrado su desarrollo, por lo que hasta que esté disponible sigue siendo necesario encontrar tratamientos baratos y que no produzcan resistencias como, de confirmarse con más estudios, podría ser la terapia con estatinas.