DATOS DE UNA NUEVA INVESTIGACIÓN

MADRID.- Para solucionar los casos de enfermedad coronaria grave, en los que el paciente sufre complejos bloqueos arteriales, el 'bypass' coronario es mejor opción que los 'stents' recubiertos de fármaco, según un estudio que acaba de presentarse en al Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.
Los datos de este trabajo muestran que tanto la técnica de cirugía cardiaca como las mallas metálicas que se emplean para restaurar el flujo sanguíneo tras la oclusión de una arteria son seguras. Sin embargo, también ponen de manifiesto que es más probable tener que volver a someterse a un procedimiento para reabrir las arterias bloqueadas si se lleva un 'stent'.
Estos últimos dispositivos comenzaron a usarse en la década de los 90 y, dado que permiten restaurar el flujo sanguíneo de una forma relativamente sencilla, algunos expertos apuntaron que era una alternativa más sencilla a la práctica de un 'bypass', una técnica quirúrgica compleja que exige un tiempo de recuperación más largo para el paciente.
Muchos vieron en las mallas metálicas el sustituto perfecto de la cirugía para estos casos y, de hecho, según publica la prensa estadounidense, el trabajo presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología -promovido por la empresa productora de 'stents' Boston Scientific- tenía como objetivo destronar a la cirugía cardiaca como primer tratamiento para los pacientes coronarios graves.
Sin embargo, tras analizar a 1.800 enfermos procedentes de 62 centros europeos y 23 estadounidenses, los resultados no fueron los esperados. Su estudio mostró que las arterias en las que se había colocado un 'stent' eran más propensas a volver a bloquearse, con lo que era necesario un nuevo procedimiento para recuperar el flujo sanguíneo de nuevo.
Los expertos, divididos
Eso sí, el trabajo también puso de manifiesto, en un segundo plano, que los pacientes que habían recibido un 'stent' tenían un riesgo estadísticamente más bajo de padecer un infarto cerebral en los meses siguientes a la intervención, por lo que las conclusiones de este trabajo han sido interpretadas de distintas maneras por parte de los expertos.
Un artículo publicado en la web de la Asociación Americana del Corazón ya augura que cardiólogos y cirujanos verán estos resultados bajo diferentes puntos de vista.
El texto cita a Petr Widimsky, miembro de la Universidad Charles de Praga (República Checa) quien asegura que "ambos profesionales pueden estar contntos; los cirujanos porque se ha demostrado que la cirugía es ligeramente superior y los cardiólogos porque se ha demostrado que [los 'stents'] son seguros", comenta.
En su opinión, la importancia de este estudio es que hace hincapié en la necesidad de crear 'equipos de profesionales del corazón', es decir grupos de distintos profesionales que evalúen las características de cada paciente y los pros y contras de las distintas técnicas de intervención en cada caso.
De la misma opinión es Grayson Wheatly, del Instituto del Corazón de Arizona (EEUU) quien remarca que, "si este modelo se llevar a cabo, habría muchos beneficios para el paciente".