Dado que en la ancianidad aumenta el sometimiento de los individuos a cirugía, un estudio examinó los resultados de cirugía cardíaca en pacientes mayores de 80 años. Los investigadores analizaron registros consecutivos de 182 octogenarios, quienes habían sufrido operaciones cardíacas entre 1992 y 1998. El tratamiento se completó en un 100%.
Setenta pacientes padecieron de injerto coronario (CABG), 70 de reemplazo de vávula aórtica, 30 de reemplazo de válvula aórtica y CABG y 12 sufrieron reemplazo/reparación de válvula mitral. Las tasas de muerte en hospitales, de ataques y de estadía prolongada (>14 días) fueron las siguientes: CABG: 7 (10%), 2(2.8%) y 41 (58%); reemplazo de válvula aórtica: 6(8.5%), 2(2.8%) y 32 (45.7%); reemplazo de válvula aórtica y CABG 8 (26.5%), 1(3.8%) y 14 (46.6%); reparación/reemplazo de válvula mitral: 3 (25%), 1(8.3%) y 5(41.6%).
Los predictores multivariables (P<0.05) de muerte en hospital utilizados, se basaron en la clasificación funcional de la New York Heart Association, el procedimiento de urgencia, el período de bypass cardiopulmonar prolongado y, luego del reemplazo de la válvula aórtica, en la valvuloplastía aórtica percutánea previa.
La enfermedad ateromatosa aórtica ascendente fue predictiva de ataques, mientras que el infarto preoperatorio de miocardio fue predictivo de estadía hospitalaria prolongada. La supervivencia actuarial en 5 años fue la siguiente: CABG, 65.8±8.8%, reemplazo de válvula aórtica 63.6±7.1%; reemplazo de válvula aórtica y CABG, 62.4±6.8%; reparación/reemplazo mitral, 57.1±5.6% y un total de 63.0±5.6%.
Los predictores multivariables de muerte tardía fueron el infarto preoperatorio de miocardio y el procedimiento urgente. El noventa porciento de los sobrevivientes de largo plazo pertenecieron a la clase I o II de acuerdo a la New York Heart Asssociation; el 87% de los mismos consideró que someterse a una operación de corazón después de los 80 años era una buena opción.
Las conclusiones del estudio muestran que las operaciones cardíacas son exitosas en la mayoría de los octogenarios, quienes presentan habitualmente aumento de mortalidad hospitalaria y estadía hospitalaria prolongada. Los datos arrojados por el estudio demostraron que la supervivencia a largo plazo y la calidad de vida es buena.