El uso de cigarrillos electrónicos con nicotina probablemente causa cáncer de pulmón y de cavidad oral, según una revisión científica publicada en la revista Carcinogenesis. El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de New South Wales (UNSW Sydney), en colaboración con instituciones como la Universidad de Queensland, Flinders University, el Royal North Shore Hospital y el Prince Charles Hospital, analizó evidencia multidisciplinaria que incluye estudios en humanos, animales y laboratorios, así como biomarcadores de daño genético y estrés oxidativo.
El equipo, integrado por especialistas en farmacia, epidemiología, cirugía torácica y salud pública, buscó determinar si el vaping, por sí mismo, puede contribuir al desarrollo de cáncer, más allá de su conocido rol como puerta de entrada al tabaquismo tradicional.
"Hasta donde sabemos, esta revisión es la determinación más definitiva de que quienes vapean tienen un mayor riesgo de cáncer en comparación con quienes no lo hacen", destacó el profesor Bernard Stewart, uno de los autores principales.
El estudio evaluó una amplia gama de investigaciones internacionales, combinando hallazgos de monitoreo clínico, estudios en modelos animales y datos mecanicistas. Entre los resultados más relevantes, se identificaron sustancias carcinógenas en los aerosoles de los cigarrillos electrónicos, como compuestos orgánicos volátiles y metales liberados por las resistencias de calentamiento.
Además, se observaron biomarcadores de daño en el ADN, estrés oxidativo e inflamación en tejidos humanos, así como el desarrollo de tumores pulmonares en estudios con ratones y alteraciones celulares vinculadas a procesos oncogénicos en experimentos de laboratorio.
Aunque el estudio no cuantificó el riesgo numérico exacto —por la falta de datos epidemiológicos a largo plazo—, los autores subrayaron que la coherencia de los hallazgos en distintas líneas de investigación justifica una conclusión: el vapeo con nicotina aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón y oral.
"No podemos esperar décadas para actuar, como ocurrió con el tabaco", advirtió el profesor Stewart, en referencia al retraso histórico en el reconocimiento de los riesgos del cigarrillo convencional.

Puerta de entrada y factor de riesgo independiente
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Desde su introducción al mercado en los primeros años de la década de 2000, los cigarrillos electrónicos fueron promocionados como una alternativa "más segura" al tabaco y como herramienta para dejar de fumar. Sin embargo, su popularidad —especialmente entre jóvenes, atraídos por sabores y diseños coloridos— ha generado preocupaciones crecientes en la salud pública.
En Australia, donde el estudio se centró parcialmente, el gobierno implementó en 2023 regulaciones más estrictas, como la prohibición de vapeadores desechables y no terapéuticos. Aunque el uso persiste en los espacios públicos.
Freddy Sitas, coautor del trabajo, señaló que, si bien se sabe que el vaping es una vía de inicio al tabaquismo, su capacidad para causar cáncer por sí mismo había recibido menos atención. La evidencia fue coherente en todas las áreas, lo que los llevó a una conclusión inequívoca. No obstante, aclaró que los estudios epidemiológicos que cuantifiquen el riesgo exacto llevarán décadas en acumularse.
El trabajo también abordó el fenómeno del "uso dual": muchos fumadores que intentan dejar el tabaco mediante el vaping terminan consumiendo ambos productos. Según evidencia epidemiológica reciente de Estados Unidos, quienes fuman y vapean simultáneamente tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quienes solo fuman.
Los autores trazaron un paralelismo preocupante entre el debate actual sobre el vapeo y la investigación temprana de los efectos del tabaco. Tardamos casi un siglo en reconocer oficialmente que el cigarrillo causa cáncer de pulmón, como bien recordó Sitas. Las primeras observaciones sobre los riesgos del tabaco datan de mediados del siglo XIX, pero el informe histórico de 1964 fue el hito que confirmó su carcinogenicidad.
"Los cigarrillos electrónicos tienen solo 20 años en el mercado. No debemos repetir el error de esperar 80 años más para tomar medidas", enfatizó Sitas.
La revisión subraya que, aunque el vaping fue inicialmente percibido como una opción de reducción de daños, la evidencia actual sugiere que no es inocuo y que sus riesgos podrían manifestarse antes de lo anticipado. Los investigadores instaron a las autoridades sanitarias a no subestimar las señales de alarma y a adoptar medidas preventivas basadas en la precaución.
Publicado el 25 de agosto de 2026
Vapeo y evidencia científica
Cigarrillos electrónicos: probable causa de cáncer de pulmón y cavidad oral
Un estudio integral liderado por la UNSW Sydney concluye que el vapeo con nicotina aumenta el riesgo de desarrollar cáncer, basándose en evidencia clínica, experimental y epidemiológica.
Autor/a: Stewart BW, Marshall H, Bonevski B, et al.
Fuente: Carcinogenesis. 2026;47(1). The carcinogenicity of e-cigarettes: a qualitative risk assessment
El uso de cigarrillos electrónicos con nicotina probablemente causa cáncer de pulmón y de cavidad oral, según una revisión científica publicada en la revista Carcinogenesis. El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de New South Wales (UNSW Sydney), en colaboración con instituciones como la Universidad de Queensland, Flinders University, el Royal North Shore Hospital y el Prince Charles Hospital, analizó evidencia multidisciplinaria que incluye estudios en humanos, animales y laboratorios, así como biomarcadores de daño genético y estrés oxidativo.
El equipo, integrado por especialistas en farmacia, epidemiología, cirugía torácica y salud pública, buscó determinar si el vaping, por sí mismo, puede contribuir al desarrollo de cáncer, más allá de su conocido rol como puerta de entrada al tabaquismo tradicional.
El estudio evaluó una amplia gama de investigaciones internacionales, combinando hallazgos de monitoreo clínico, estudios en modelos animales y datos mecanicistas. Entre los resultados más relevantes, se identificaron sustancias carcinógenas en los aerosoles de los cigarrillos electrónicos, como compuestos orgánicos volátiles y metales liberados por las resistencias de calentamiento.
Además, se observaron biomarcadores de daño en el ADN, estrés oxidativo e inflamación en tejidos humanos, así como el desarrollo de tumores pulmonares en estudios con ratones y alteraciones celulares vinculadas a procesos oncogénicos en experimentos de laboratorio.
Aunque el estudio no cuantificó el riesgo numérico exacto —por la falta de datos epidemiológicos a largo plazo—, los autores subrayaron que la coherencia de los hallazgos en distintas líneas de investigación justifica una conclusión: el vapeo con nicotina aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón y oral.
Puerta de entrada y factor de riesgo independiente
Desde su introducción al mercado en los primeros años de la década de 2000, los cigarrillos electrónicos fueron promocionados como una alternativa "más segura" al tabaco y como herramienta para dejar de fumar. Sin embargo, su popularidad —especialmente entre jóvenes, atraídos por sabores y diseños coloridos— ha generado preocupaciones crecientes en la salud pública.
En Australia, donde el estudio se centró parcialmente, el gobierno implementó en 2023 regulaciones más estrictas, como la prohibición de vapeadores desechables y no terapéuticos. Aunque el uso persiste en los espacios públicos.
Freddy Sitas, coautor del trabajo, señaló que, si bien se sabe que el vaping es una vía de inicio al tabaquismo, su capacidad para causar cáncer por sí mismo había recibido menos atención. La evidencia fue coherente en todas las áreas, lo que los llevó a una conclusión inequívoca. No obstante, aclaró que los estudios epidemiológicos que cuantifiquen el riesgo exacto llevarán décadas en acumularse.
El trabajo también abordó el fenómeno del "uso dual": muchos fumadores que intentan dejar el tabaco mediante el vaping terminan consumiendo ambos productos. Según evidencia epidemiológica reciente de Estados Unidos, quienes fuman y vapean simultáneamente tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar cáncer de pulmón en comparación con quienes solo fuman.
Los autores trazaron un paralelismo preocupante entre el debate actual sobre el vapeo y la investigación temprana de los efectos del tabaco. Tardamos casi un siglo en reconocer oficialmente que el cigarrillo causa cáncer de pulmón, como bien recordó Sitas. Las primeras observaciones sobre los riesgos del tabaco datan de mediados del siglo XIX, pero el informe histórico de 1964 fue el hito que confirmó su carcinogenicidad.
La revisión subraya que, aunque el vaping fue inicialmente percibido como una opción de reducción de daños, la evidencia actual sugiere que no es inocuo y que sus riesgos podrían manifestarse antes de lo anticipado. Los investigadores instaron a las autoridades sanitarias a no subestimar las señales de alarma y a adoptar medidas preventivas basadas en la precaución.