Medical News

/ Published on March 18, 2008

Viceversa, por Nora Bär

Ciencia de película

La ciencia y su imagen en el cine.

Desde que, en 1902, unos astrónomos con barba disparaban un cañón hacia el espacio en la película de animación de Georges Méliè Le voyage dans la lune (El viaje a la luna), el cine tiene un romance un tanto atormentado con la ciencia.

Una revisión de más de mil films de terror proyectados en Gran Bretaña entre 1931 y 1984 descubrió que en el 41% de las obras los científicos o sus creaciones eran los malos de la película.

Esta inclinación por retratar al científico como un villano y su trabajo como una actividad potencialmente peligrosa ¿está influyendo en la imagen que el público se forma de la ciencia?

Aunque por ahora no hay estudios que permitan asegurarlo, el sociólogo alemán Peter Weingart sugiere que el hecho de que tantas versiones de Frankenstein o de Jekyll y Hyde sigan cautivando a las audiencias no puede ser fortuito.

"La persistencia y continuidad de la imagen de la ciencia que surge de las películas es un fenómeno que debería ser explicado", afirma en "La ambivalencia frente al nuevo conocimiento. La ciencia en los films de ficción"(que integra la obra Science Images and Popular Images of the Sciences, Routledge, 2007 ). Y más adelante agrega: "La descripción de la ciencia y del conocimiento científico parece sugerir que son elementos especialmente problemáticos de la cultura popular".

Para Weingart, aunque a primera vista la ciencia parece un tópico esotérico para el cine, una rápida búsqueda demuestra la contrario: las películas en las que la ciencia o los científicos juegan algún papel suman más de 400. "Evidentemente, la ciencia y sus protagonistas son temas muy adecuados para la fábrica de sueños", escribe.

De todos esas obras, Weingart decidió analizar 120 categorías en 222 films que fueron proyectados a lo largo de ocho décadas. Del patrón de clichés resultante surgen algunas conclusiones sugestivas.

La disciplina científica más frecuentada en las películas es la medicina, seguida a cierta distancia por la física y la química. Esta última es la que aparece como potencialmente más peligrosa. Precisamente, el doctor Jekyll es un químico que trata de resolver un problema psicológico, y el doctor Víctor Frankenstein usa un nuevo proceso químico para dar vida a su criatura.

El científico típico de las películas de Hollywood (la mayoría) es blanco (en el 96% de los casos), norteamericano (el 49%), hombre (el 82%) y de mediana edad (entre los 35 y los 49 en el 40% de los casos). Un tercio de ellos son solteros y otro tercio carece de vida privada.

La ciencia es retratada como una actividad confiable. Pero la figura de los científicos es más compleja. A veces son buenos, pero también inocentes cuando se mezclan con los intereses de los poderosos. En otras oportunidades son idealistas, pero se van haciendo corruptos, ambiciosos y van perdiendo de vista las consecuencias de su trabajo. Por otro lado, no les importa violar principios éticos con tal de obtener nuevo conocimiento.

Tal vez porque el laboratorio es un mundo extraño, y también lo son los instrumentos que allí se utilizan, la investigación suele ocurrir lejos de los ojos del público. Tal como ocurría en Metrópolis , de Fritz Lang, donde Rotwang creaba una mujer robot eléctrica, en la película característica del científico loco éste suele trabajar en un laboratorio secreto, en un castillo medieval o en entornos góticos, y tiene un solo asistente. "Un quinto de todos los films retrata a la ciencia como una actividad secreta que se desarrolla en sótanos privados", destaca Weingart.

¿Serán capaces las nuevas generaciones de guionistas de transmitir una imagen cinematográfica de la ciencia más cercana a la realidad? Habrá que ver para creer...

ciencia@lanacion.com.ar

Create an account or log in to continue reading