Estas células, conocidas como macrófagas, aparecen en el cuerpo durante el proceso de curación de una herida. Este descubrimiento, publicado por “Journal of Clinical Investigation”, podría tener una aplicación en nuevos tratamientos para la ceguera, así como para otras enfermedades, como el cáncer, en el que los vasos linfáticos podrían separar las células anormales.
"Este es un significativo descubrimiento, ya que abre una nueva dimensión en el entendimiento de estas importantes células", han explicado las doctoras Joan Stein-Streilein y Patricia A. D`Amore, directoras del estudio. El cuerpo humano utiliza los vasos linfáticos para transportar las células inmunes al órgano dañado y sacar los desperdicios y fluidos para ayudar a la curación. Estos vasos pueden jugar un papel diferente en el cáncer, ya que también extienden las células cancerígenas a otras partes del cuerpo, originando la llamada metástasis.
La investigación se originó a raíz de la sospecha Dr. Kazuichi Maruyama, compañero de las directoras del estudio, de que existía una nueva conexión entre las macrófagas y los vasos linfáticos mientras estudiaba el trasplante de córnea en ratones.
Así, las doctoras D`Amore y Stein-Streilein creen que aprovechando el descubrimiento de la habilidad de estas células podrían descubrirse nuevos fármacos para el tratamiento de enfermedades oculares. De este modo, produciendo estos temporales nuevos vasos linfáticos en la retina se podría ayudar al tratamiento de la retinopatía diabética al filtrar los fluidos anormales a estos vasos.
Webs Relacionadas
Schepens Eye Research Institute
Journal of Clinical Investigation