Además, los investigadores han comprobado que este tratamiento mejora la función cardíaca. El procedimiento consiste en aislar células madre de la médula ósea de los pacientes e infundirlas 4 días después en la coronaria que causó el infarto. Ensayado en 28 pacientes, la terapia redujo de forma significativa el área dañada a lo largo de los 4 meses siguientes. Esta reducción del daño se asoció directamente con mejoras de la función cardíaca.
Antes de infundir las células, los autores evaluaron su capacidad para migrar en respuesta a señales químicas producidas por el organismo. Observaron que esta capacidad migratoria predice la reducción del tamaño del área dañada del corazón.
Webs Relacionadas
Johann Wolfgang Goethe-Universität Frankfurt am Main
http://www.uni-frankfurt.de/
Circulation
http://circ.ahajournals.org/