Medical News

/ Published on April 11, 2004

Células Madres

Células madre de la médula ósea no se transforman en células del músculo cardíaco en ratones infartados

Los resultados de nuevas investigaciones sobre esta prometedora estrategia terapéutica contradicen los de estudios anteriores

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) publican en "Nature" que células madre trasplantadas a pacientes que habían experimentado un infarto de miocardio no son capaces de sustituir a las células dañadas del músculo cardíaco, un hallazgo que se contrapone a los de otras investigaciones que obtuvieron resultados positivos.

Varios grupos de investigación han publicado a lo largo de los últimos años que células madre obtenidas de la médula ósea podían reparar el músculo cardíaco tras un infarto, una estrategia que parecía muy prometedora. No obstante, los científicos estadounidenses que han querido validarla no han obtenido los resultados esperados.

Su estudio se realizó con ratones, en los que se comprobó que las células madre de la médula ósea trasplantadas se alojan en el corazón pero siguen siendo células sanguíneas y no musculares. Otro artículo publicado por otro equipo en el mismo número de "Nature" alcanza la misma conclusión.

Una de las diferencias del presente estudio respecto a otros anteriores residen en el tipo de células trasplantadas. Concretamente, se extrajo la médula ósea completa de los ratones y se aislaron varios grupos purificados de células, entre ellas un subgrupo altamente purificado de célula madre que puede dar lugar a todos los tipos de células sanguíneas. En los experimentos anteriores se utilizaron células menos purificadas.

En el nuevo estudio se inyectaron las células directamente en el músculo cardíaco de 23 ratones a los que se había inducido un infarto. Estas células producían una proteína de color verde que permitía observarlas fácilmente en el microscopio. Se examinó el músculo cardíaco de los animales a los 10 y 30 días después de la inyección. Se observaron acumulaciones de las células inyectadas, pero no habían adquirido la forma de células musculares, sino que mantenían la forma de células sanguíneas. Al cabo de 30 días, muy pocas células con la proteína verde permanecían en el corazón, y las que quedaban aún producían proteínas sanguíneas en lugar de proteínas del músculo cardíaco.

Los autores observaron que los ratones que recibieron las células morían en la misma proporción que otros roedores infartados no sometidos al tratamiento, si bien los primeros mostraron alguna mejoría leve en la capacidad de bombeo.

Webs Relacionadas
 Nature
http://www.nature.com/nature/
Stanford University School of Medicine 
http://www.med.stanford.edu/

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