La tasa de mortalidad infantil en Estados Unidos experimentó en el año 2002 un incremento, por primera vez en los 44 años precedentes, según un muestra un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Según los autores, la causa principal de tal incremento es la cada vez mayor proporción de niños con bajo peso al nacer. En 2002 nacieron casi 500 niños más con un peso menor de 750 gramos que en 2001, y la mayoría de estos niños murieron antes de cumplir el año de edad.
El incremento de estos casos correspondió principalmente a madres de 20 a 34 años de edad, lo que contrasta con la opinión de que el aumento de la mortalidad infantil se relaciona con la tendencia entre las norteamericanas a concebir a edad cada vez más avanzada. Así, si bien dar a luz más allá de los 35 años puede incrementar el riesgo de defectos congénitos y otras complicaciones, parece que no se asocia con la mortalidad infantil, según los investigadores de los CDC.
Por otro lado, los nacimientos múltiples, que representaron en Estados Unidos el 3% de todos los nacimientos en 2002, están implicados en el 25% del aumento global de casos de mortalidad infantil y han contribuido al incremento de niños con bajo peso al nacer.
No obstante la citada agencia federal también cita otros factores relacionados, como son la salud de las madres gestantes, dado que se han registrado aumentos en las tasas de anemia, diabetes e hipertensión arterial crónica entre las futuras madres entre 2001 y 2002.
El informe se ha publicado antes de un año tras conocerse que la mortalidad infantil en Estados Unidos había experimentado un aumento en el año 2002, alcanzando la tasa de 7 muertes por cada 1.000 nacidos vivos (un total de 27.970 casos), la más alta registrada en el país desde 1958.
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