"Todos los años podría evitarse un millón de nuevos casos de cáncer de pulmón en todo el mundo si la gente dejara de fumar. Y un millón de vidas ganadas no es poco: es el equivalente a cuatro tsunamis", dice el doctor Eduardo Cazap, presidente del XVII Congreso de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), que comienza mañana en Buenos Aires.
El panorama oncológico genera inquietud en todo el mundo. Y no es para menos. Es que, de no mediar esfuerzos preventivos, en 2020 los nuevos casos habrán aumentado al doble, pero con un claro sesgo: en el 65% de las situaciones, golpearán la vida de habitantes de países en vías de desarrollo, donde la falta de detección precoz y el acceso tardío a los tratamientos conspiran contra el éxito terapéutico y la sobrevida.
La preocupación por este panorama será uno de los principales temas de debate durante las tres jornadas del congreso de la AAOC , que por primera vez contará con la participación de la Asociación Americana de Oncología Clínica, de los Estados Unidos, la Sociedad Europea de Oncología Médica y la Unión Internacional Contra el Cáncer.
"La presencia oficial de estas instituciones es muy importante: el cáncer es un problema global y la Argentina, sola, no podrá hacer nada para enfrentarlo", afirma el doctor Eduardo Cazap, presidente del congreso de la AAOC, y de la Sociedad Latinoamericana y del Caribe de Oncología Médica.
Cazap agregó que este año y por primera vez en la historia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fijó posición a través una declaración pública y llamó a incrementar las acciones de prevención y control del cáncer, que afecta cada año a cerca de 11 millones de personas y causa unos 6 millones de muertes en todo el planeta. De la iniciativa Global Action Against Cancer se espera un conjunto de recomendaciones elaboradas por 30 expertos internacionales que serán difundidas en abril del próximo año.
"Actualmente, la proporción de nuevos casos es similar en países desarrollados y no -afirma Cazap, el único especialista argentino que participa de ese panel internacional-, pero en los próximos años este panorama irá cambiando y debido a distintos factores el cáncer habrá aumentado 170 veces en los países más pobres, en tanto el incremento será muchísimo menor en los países desarrollados."
El oncólogo agregó que hoy los tumores tienen entre el 40 y el 50% de posibilidades de curación, pero que el panorama cambia según el país.
"En el mundo desarrollado el cáncer de pulmón sigue encabezando la lista de nuevos casos y de mortalidad, pero con tendencia a disminuir por las campañas de prevención y el abandono del consumo de tabaco -explica-. En cambio, en 20 años aumentará exponencialmente en países como China, donde se están instalando las primeras fábricas de cigarrillos y el marketing tabacalero impondrá un hábito que el mundo desarrollado busca quitarse de encima. En el siglo XX, cien millones de muertes ocurrieron debido al cigarrillo. Para el siglo XXI, si las cosas no cambian, se calculan mil millones."
Un mapa de contrastes
En 2002, según la OMS, 4,5 millones de casos de cáncer en todo el mundo eran atribuibles a tres factores modificables: el tabaquismo, la dieta y las infecciones. "El cálculo es sencillo -ilustró Cazap-: cada año más del 30% de los nuevos casos de cáncer se vinculan con el tabaco. Dejar de fumar evitaría un tercio. Esto significa que un millón de tumores de pulmón se evitarían todos los años en el mundo al abandonarse el tabaquismo."
Un panorama similar ocurre con el cáncer de cuello uterino, asociado a la infección por el virus del papiloma humano (HPV, según su sigla en inglés), que puede detectarse y tratarse a partir de la realización del examen ginecológico que anualmente debería practicarse la población femenina.
"Pero eso no pasa -dice Cazap-. La OMS dice que si todas las mujeres se realizaran un único papanicolaou durante toda su vida, se ahorrarían millones de muertes por cáncer de cuello uterino. Y algo similar ocurriría de detectarse y tratarse infecciones crónicas como las hepatitis B y C, que aumentan alrededor del 50% el riesgo de desarrollar cáncer de hígado."
¿Por qué las enfermedades oncológicas aumentarán tanto en los países de menor desarrollo?
"Por varias razones. Una es el aumento de la población urbana, que pasará del 45% al 65% entre 1990 y 2025. El cáncer es una enfermedad de grandes ciudades, vinculada con la contaminación ambiental, la dieta poco sana y equilibrada, los hábitos sedentarios. Por otra parte, el cáncer es también una enfermedad asociada a la vejez. Mientras la población mayor de 65 años se multiplicará por 85 en los países desarrollados, el multiplicador es de 500 en los países en vías de desarrollo. Es el estallido de la población urbana y el aumento explosivo de la proporción de personas mayores la «bomba» epidemiológica que hay que evitar, y para esto llama la OMS a una acción en todo el mundo."
Sin un plan concreto de prevención
La receta está inventada y se llama prevención. "Pero en nuestro país no hay un plan de lucha contra el cáncer ni una política oficial en la materia -se lamenta el oncólogo Eduardo Cazap-. Faltan datos sobre el impacto de las enfermedades oncológicas, ya que existen aproximaciones y extrapolaciones, pero no un registro nacional. El Ministro de Salud, Ginés González García, ni siquiera recibió a la Asociación Argentina de Oncología Clínica. Los tres ministros de Salud anteriores sí lo hicieron, pero no hubo más que promesas."
En cuanto a la situación local, el oncólogo explicó que "la Argentina tiene enormes contrastes: una cosa es la ciudad de Buenos Aires y otra el norte del país -afirmó-. Pero también hay grandes diferencias a muchos menos kilómetros. En muchos institutos oncológicos privados el cáncer de cuello uterino es un tumor raro. En cambio, en el Instituto Roffo o en el Hospital Municipal de Oncología esos tumores no paran de llegar".
Investigación sin apoyo
Cazap remarca que los países no deben "perderse" en asociaciones internacionales que no otorguen importancia y protagonismo a las características locales y regionales.
"Hay que adecuar las acciones a objetivos específicos, adaptados a las necesidades de cada población, y debe haber investigación clínica en cada país -advierte el oncólogo-. No está mal que las grandes compañías farmacéuticas financien estudios en todo el mundo, pero el apoyo a la investigación local es muy escaso, en tanto el que se le brinda a la investigación internacional es muy amplio. En cada país la población tiene diferencias étnicas y culturales que hacen que lo que viene de la literatura científica internacional no pueda aplicarse igual. Nos manejamos extrapolando datos y aplicando tratamientos que fueron probados en otros países y en poblaciones distintas de la nuestra. En Chile o en Brasil tienen investigación independiente sobre los tumores más prevalentes. Son estudios pequeños, pero existen. ¿Por qué acá no?