Los autores destacan que son muchas las anormalidades que se han hallado en la actividad cerebral de los pacientes esquizofrénicos, aunque es escaso el consenso acerca de cuáles son las anomalías estables y cuáles son marcadores transitorios de un determinado estado clínico. En una reciente investigación realizada por Mendrek et al. (2004) los autores observaron que en comparación con los participantes control, las personas con esquizofrenia medicadas y clínicamente estables, exhibían una actividad anormal en el cortex prefrontal dorsolateral, el gyrus cingulado y el cerebelo durante el desempeño de una tarea de memoria de trabajo ('N-back'). Sostienen que estos resultados dan un soporte parcial al modelo de la "disimetría cognitiva" de la esquizofrenia, que sugiere que una activación en el circuito fronto-talámico-cerebelar es un rasgo patofisiológico medular de la enfermedad, y también a la proposición que la desregulación del sistema corticolímbico tiene un papel significativo en la formación de síntomas psicóticos.
El presente estudio, explican, fue diseñado para explorar los patrones de la función cerebral en un grupo de pacientes con un primer episodio de esquizofrenia, durante dos estadios de su enfermedad (psicosis aguda y remisión parcial), para determinar qué elementos del circuito constituyen alteraciones estables y cuáles fluctúan con los cambios en el estado clínico.
Sobre la base de investigaciones previas, la hipótesis de los autores es que la perturbación en el circuito fronto-talámico-cerebelar, en pacientes con un primer episodio de esquizofrenia, podría permanecer sub-activado en el tiempo, mientras que la función del gyrus cingulado podría variar con los cambios en el estado clínico.
Método
Participaron en el estudio 18 personas: a) diez pacientes asistentes a la guardia psiquiátrica (University of British Columbia Hospital- Vancouver) en su primer episodio de esquizofrenia, que podían dar su consentimiento informado y en condiciones de cooperar durante los estudios de imaginería cerebral; b) ocho controles sanos -sin antecedentes de psicosis (presente o pasada).
Se obtuvieron de ambos grupos imágenes con resonancia magnética funcional, en dos oportunidades separadas entre sí por un lapso de 6-8 semanas, durante el desempeño de una tarea de memoria de trabajo (N-back). En el segundo escaneo la enfermedad del grupo de pacientes se hallaba en remisión parcial. Todos los pacientes fueron medicados con antipsicóticos atípicos (risperidona u olanzapina).
La prueba de memoria de trabajo empleada en el curso de la resonancia magnética funcional fue la N-back. En esta prueba el individuo debe pulsar un botón cuando reconoce en la pantalla una letra predeterminada (tarea '0-back'), o cuando reconoce una letra que apareció dos pantallas antes (tarea '2-back'). La prueba se aplicó dos veces, durante las tomas de imágenes de resonancia magnética funcional.
Resultados y discusión
Consistentes con resultados de estudios previos, en los voluntarios sanos se observó una activación generalizada en el cortex prefrontal bilateral, el cortex parital, el tálamo y el cerebelo durante la tarea 2-back vs. la condición 0-back, y una activación significativa en una región circunscripta del área motora suplementaria durante la 0-back vs. descanso. En contraposición, las personas con psicosis aguda mostraron una activación escasa durante la administración de la tarea 2-back vs. la condición 0-back, pero una activación extensiva durante la condición 0-back vs. descanso en varias de las áreas activadas en los participantes control durante la tarea 2-back.
Señalan asimismo que el patrón de activación neural durante el desempeño de la prueba se normalizó hasta cierto punto pasado un tiempo con el tratamiento con antipsicóticos y la mejoría del estado clínico del paciente. Así, en el segundo escaneo los pacientes no mostraron una sobreactivación anómala durante la condición 0-back vs. descanso, aunque el nivel de activación cerebral observado durante la condición 2-back vs. 0-back se hallaba aún disminuida en relación con los participantes control.
Comparando ambos grupos, los resultados mostraron que en relación con los participantes control normales, en los pacientes con esquizofrenia la función del cortex prefrontal dorsolateral izquierdo, tálamo izquierdo y cerebelo derecho permanecía perturbada, mientras que las disfunción del cortex prefrontal dorsolateral dereho, el tálamo derecho, el cerebelo izquierdo y el gyrus cingulado se normalizó, con una reducción significativa de los síntomas.
Respecto de la lateralización, observaron los investigadores que las anomalías más persistentes del estado psicótico agudo se localizaron en el hemisferio cerebral izquierdo y en el cerebelo derecho, mientras que los rasgos más transitorios se localizaron en el hemisferio cerebral derecho y en el cerebelo izquierdo.
Advierten asimismo los autores que estas conclusiones se restringen a las áreas incluidas en la región estudiada.
Por otra parte, subrayan que los resultados de esta investigación pueden esclarecer el debate acerca de la función prefrontal en la esquizofrenia. En este sentido, observaron una sobreactivación del cortex prefrontal durante la tarea 0-back y una subactivación durante la tarea 2-back, en pacientes comparados con los controles. En los voluntarios sanos la activación del cortex prefrontal aumenta conjuntamente con la carga de memoria de trabajo. En los pacientes esquizofrénicos también parece existir una persistente limitación anormal de la activación del cortex dorsolateral prefrontal izquierdo, que podría estar referida a una anomalía estructural en esta región.
Implicancias clínicas del estudio
Destacan los autores que:
1. Las subactivaciones del cortex prefrontal dorsolateral izquierdo, tálamo izquierdo y cerebelo derecho representan un marcador estable potencial de esquizofrenia.
2. Las anomalías en el cortex prefrontal dorsolateral derecho, tálamo derecho, cerebelo izquierdo y gyrus cingulado se normalizan con la mejoría en el estado clínico y representan por ende un fenómeno relacionado con el estado.
3. La identificación de anomalías relacionadas con el rasgo podría contribuir al desarrollo de un diagnóstico más confiable de esquizofrenia, mientras que la identificación de cambios relacionados con el estado podrían ser una ayuda en la evaluación de tratamientos para la esquizofrenia, y/o podrían servir como predictores de resultado del tratamiento.