Noticias médicas

/ Publicado el 19 de mayo de 2002

Un nuevo fenómeno de alcance global

Cada vez más “cibercondríacos” recurren a la red para tratar de curarse online

Numerosos investigadores de todo el mundo que estudian el impacto de Internet sobre la vida cotidiana han detectado una nueva clase de enfermos imaginarios. Se trata de los “cibercondríacos”, término que define a aquellas personas que buscan curarse obsesivamente a través de Internet.

Internet es el refugio de muchas manías. Y, ahora, se está convirtiendo en el paraíso de los hipocondríacos, en este caso, mejor definidos como “cibercondríacos”. Hace algún tiempo, el creciente interés por los temas relacionados con la salud dio a luz miles de sitios de Internet (se estima en alrededor de 100.000 la oferta de URLs sobre el tema) que, además de describir enfermedades de todo tipo y ofrecer novedades en materia de investigación, también aconsejan sobre la compra y el uso de medicamentos y hasta permiten dialogar online con especialistas.

Según el instituto estadístico norteamericano Harris Poll, que actualiza anualmente los datos sobre los cibernautas interesados en temas vinculados a la salud, en 2001 había unos 110 millones de usuarios que visitaban asiduamente ese tipo de páginas, una cifra que, si se la compara con los datos obtenidos en el año 2000, refleja un crecimiento del diez por ciento. Muchos de estos usuarios son familiares de personas enfermas. Otros, buscan información sobre temas relativamente ligeros o “espinosos”, como, por ejemplo, nutrición, dermatología y sexología. Pero hay un tercer grupo...

Annalisa Diegone, responsable de las relaciones públicas del sitio www.e-salute.it, recibe decenas de e-mails por día. “En general, quienes nos escriben pueden dividirse en tres categorías. Los que tienen un problema serio, los curiosos que descubren un servicio gratuito y deciden aprovecharlo y los hipocondríacos modernos, en su mayoría, mujeres de mediana edad con buen nivel de escritura y muy bien informadas, para quienes los consejos no parecen tener otro efecto que calmar su ansiedad. Sus e-mails abundan en detalles pero son poco creíbles,” explica Diegone.

Según un estudio de la Universidad Católica de Milán (http://www3.unicatt.it/unicattolica/milano2.html ), tanta sed de información puede ser estar relacionada con fallas de comunicación entre el paciente y su médico de cabecera, o bien, con la necesidad de entrar en contacto con otros pacientes afectados por la misma enfermedad. Según los investigadores italianos, las dudas sobre la calidad de las respuestas que puede ofrecer Internet son legítimas: sin llegar al caso límite del matrimonio australiano que, en el 2000, se suicidó después de que uno de ellos recibió online un diagnóstico de tumor, todo aquel que navega en Internet en busca de alivio debe estar atento a las trampas y los engaños.

Maurizio Bonati, investigador del Instituto de Farmacología Mario Negri (http://www.irfmn.mnegri.it/default.asp?language=ESP ), de Milán, Italia, publicó en el British Medical Journal (http://bmj.com/ ) una serie de estudios (el último de ellos, el 9 de marzo) sobre la calidad de la información médica online. “Hemos controlado los mismos sitios en 1997 y 2001 y el mejoramiento de los puntajes resultó insignificante”, concluyó. El único instituto europeo que elaboró algún tipo de criterio es la Health on the Net Foundation (http://www.hon.ch/ ), que asigna un sello de calidad a unos 2800 sitios dedicados a la salud que tienen todos los papeles en regla.

Crea una cuentao iniciar sesión para continuar con la lectura