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/ Publicado el 2 de mayo de 2026

¿Controlamos bien a los pacientes?

Búsqueda de comorbilidades en diabetes: nuevos Standards of Care 2026

Las personas con diabetes tipo 1 y 2 tienen un mayor riesgo de sufrir fracturas óseas, y más del 70% de los pacientes con diabetes tipo 2 presentan enfermedad del hígado graso (MASLD)

Autor/a: American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes

Fuente: Diabetes Care 1 January 2026; 49 (Supplement_1): S61–S88. Comprehensive Medical Evaluation and Assessment of Comorbidities: Standards of Care in Diabetes—2026

La diabetes mellitus ya no se gestiona como un mero trastorno de la glucemia, sino como un síndrome metabólico sistémico que demanda una vigilancia proactiva y multidimensional. El estándar de oro actual reconoce que la prevención de complicaciones crónicas y la optimización de la calidad de vida dependen de una intervención temprana sobre órganos diana que frecuentemente quedan en la sombra del control glucémico, como el hígado.
 
La evaluación integral (inicial y anual) debe ser exhaustiva para capturar riesgos emergentes:
  • Historia clínica y antecedentes:
    • Escrutinio de antecedentes familiares de diabetes y trastornos autoinmunes.
    • Tamizaje ampliado de autoinmunidad (especialmente en DT1): Además de la enfermedad tiroidea y celíaca, se debe investigar activamente la presencia de anemia perniciosa, insuficiencia adrenal primaria, miastenia gravis, vitíligo y enfermedades del colágeno.
    • Evaluación de discapacidad y uso de dispositivos de asistencia; historial detallado de fracturas previas.
  • Factores conductuales y comorbilidades:
    • Análisis de patrones de sueño (detección de apnea obstructiva del sueño - OSA), actividad física y patrones alimentarios.
    • Vigilancia de salud mental: depresión, ansiedad y distrés por diabetes.
  • Evaluación física dirigida:
    • Antropometría completa (peso, altura para detectar pérdida de estatura o cifosis, IMC).
    • Palpación de tiroides y examen de piel (acantosis nigricans, lipodistrofia en sitios de inyección).
    • Examen podológico integral: Sensibilidad con monofilamento de 10 g, vibración, pulsos pedios y cálculo del índice tobillo-brazo (ABI) si se sospecha enfermedad arterial periférica (EAP).

Equipo multidisciplinario

 
Rol del equipo
Impacto directo en la reducción de comorbilidades
Nutricionistas 
Eje central en el manejo de MASLD mediante planes nutricionales de precisión.
Podólogos y dentistas
Prevención de amputaciones y control de focos inflamatorios periodontales.
Especialistas en salud conductual
Mitigación del distrés por diabetes y mejora de la adherencia terapéutica.
Promotores de salud comunitaria
Reducción de brechas en los determinantes sociales de la salud y apoyo en el entorno real.
Especialistas en ejercicio
Diseño de programas de resistencia y equilibrio para la prevención de caídas.
 

Algoritmo diagnóstico de la enfermedad hepática esteatósica (MASLD)

MASLD es la manifestación hepática de la resistencia a la insulina. El tamizaje sistemático es obligatorio en pacientes con diabetes tipo 2 (DT2), prediabetes y obesidad con factores de riesgo cardiovascular, dado que más del 70 % de la población con DT2 presenta esta condición.
 
El índice FIB-4 es el estándar de cribado inicial, integrando edad, niveles de ALT/AST y recuento de plaquetasEste cálculo debe realizarse rutinariamente en los grupos de riesgo, independientemente de que las enzimas hepáticas se encuentren en rangos normales. En pacientes con DT2 y múltiples factores de riesgo cardiometabólico, se debe mantener una alta sospecha clínica incluso con puntajes en el límite inferior.
 
El flujo de decisión clínica se basa en la estratificación del riesgo de fibrosis avanzada:
  1. Bajo riesgo (FIB-4 < 1.3): Seguimiento cada 1-2 años con optimización de estilo de vida. En pacientes con DT2 y múltiples factores de riesgo, un FIB-4 entre 1.0 y 1.3 puede requerir pruebas adicionales según el juicio clínico.
  2. Riesgo indeterminado/alto (FIB-4 1.3 a 2.67): Requiere evaluación de la rigidez hepática (LSM) mediante VCTE (elastografía transitoria controlada por vibración)Si LSM ≥ 8.0 kPa, se confirma riesgo elevado y requiere manejo especializado.
  3. Alto riesgo de cirrosis (FIB-4 > 2.67): Derivación inmediata a hepatología para estratificación con biomarcadores avanzados, imágenes y manejo de complicaciones.

 

 
 
La relevancia del FIB-4 trasciende el diagnóstico: es un predictor de mortalidad global. La detección temprana en estadios F2-F3 permite intervenciones que previenen la progresión a cirrosis descompensada y reducen drásticamente el riesgo de carcinoma hepatocelular (HCC).
 

Salud ósea y fracturas

Los pacientes con diabetes enfrentan un riesgo de fractura significativamente elevado que escala con la duración de la enfermedad y el control glucémico deficiente (A1C elevada). En la DT2 ocurre una paradoja clínica: el riesgo de fractura es alto a pesar de presentar, en ocasiones, una densidad mineral ósea (BMD) normal o aumentada en la DXA.
 
El protocolo de monitoreo y cribado es:
  • DXA (absorciometría de rayos X de energía dual): Realizar cada 2 a 3 años en adultos ≥65 años y en adultos jóvenes con factores de riesgo (uso prolongado de glucocorticoides, hipogonadismo, etc.).
  • Evaluación clínica: Monitoreo anual de pérdida de altura, cifosis y evaluación del riesgo de caídas.
Se debe considerar el inicio de agentes antirresortivos u osteoanabólicos bajo los siguientes parámetros:
 
  1. T-score ≤ -2.5: Diagnóstico de osteoporosis por densitometría.
  2. Fractura por fragilidad previa: Independiente del valor de la DXA.
  3. FRAX elevado: Riesgo de fractura mayor o de cadera por encima de los umbrales de intervención.
  4. T-score entre -2.0 y -2.5: Iniciar tratamiento si existen factores de riesgo adicionales. 
 

Manejo y abordaje integral

En 2026, la farmacoterapia de la diabetes debe buscar el "triple beneficio": control glucémico, reducción ponderal y protección orgánica (hepática y ósea).
 
Estadio de fibrosis
Farmacoterapia preferida
Manejo específico de MASH
F0-F1 (Mínima)
GLP-1 RA, dual GIP/GLP-1 RA, SGLT2i.
Farmacoterapia MASH no indicada.
F2-F3 (riesgo MASH)
GLP-1 RA, dual GIP/GLP-1 RA, Pioglitazona.
Resmetirom (Aprobación primaria). Semaglutida (Único GLP-1 RA aprobado para MASH).
F4 (Compensada)
Individualizar con precaución; monitoreo estrecho.
EVITAR fármacos específicos de MASH.
F4 (Descompensada)
Solo Insulina.
EVITAR todos los demás agentes.
 
Es necesario realizar un balance de riesgos:
  • Riesgo de fractura aumentado: Las tiazolidinedionas (pioglitazona), aunque beneficiosas para el hígado, deben usarse con extrema cautela en pacientes con riesgo óseo. Las sulfonilureas y la insulina aumentan el riesgo de fracturas indirectamente al elevar la probabilidad de caídas por hipoglucemia.
  • Perfil seguro: Los SGLT2i y GLP-1 RA presentan perfiles más favorables para la integridad esquelética y menor riesgo de caídas.
Cualquier estrategia farmacológica es insuficiente si no se apoya en una intervención estructurada sobre el estilo de vida.

 

Se requiere colaboración con nutricionista para pérdida de peso sostenida y optimización de la ingesta de calcio y vitamina D. Combinación de actividad aeróbica, entrenamiento de resistencia con carga de peso (para salud ósea), flexibilidad y ejercicios de equilibrio para la prevención de caídas.

Es necesario control glucémico cada 3-6 meses. El perfil lipídico requiere evaluación anual que debe incluir triglicéridos. Es mandatoria la medición de creatinina sérica/eGFR y potasio sérico (especialmente en usuarios de IECA/ARA-II/diuréticos). La vitamina B12 se debe dosar en usuarios de metformina por >5 años.

La integración del tamizaje de MASLD y la evaluación de la salud ósea en la rutina de atención primaria redefine el pronóstico del paciente con diabetes. Al identificar la fibrosis hepática y la fragilidad esquelética en etapas subclínicas, podemos migrar de un modelo reactivo a uno preventivo y personalizado. El éxito de este protocolo reside en la toma de decisiones compartida.