- Historia clínica y antecedentes:
- Escrutinio de antecedentes familiares de diabetes y trastornos autoinmunes.
- Tamizaje ampliado de autoinmunidad (especialmente en DT1): Además de la enfermedad tiroidea y celíaca, se debe investigar activamente la presencia de anemia perniciosa, insuficiencia adrenal primaria, miastenia gravis, vitíligo y enfermedades del colágeno.
- Evaluación de discapacidad y uso de dispositivos de asistencia; historial detallado de fracturas previas.
- Factores conductuales y comorbilidades:
- Análisis de patrones de sueño (detección de apnea obstructiva del sueño - OSA), actividad física y patrones alimentarios.
- Vigilancia de salud mental: depresión, ansiedad y distrés por diabetes.
- Evaluación física dirigida:
- Antropometría completa (peso, altura para detectar pérdida de estatura o cifosis, IMC).
- Palpación de tiroides y examen de piel (acantosis nigricans, lipodistrofia en sitios de inyección).
- Examen podológico integral: Sensibilidad con monofilamento de 10 g, vibración, pulsos pedios y cálculo del índice tobillo-brazo (ABI) si se sospecha enfermedad arterial periférica (EAP).
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Rol del equipo
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Impacto directo en la reducción de comorbilidades
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Nutricionistas
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Eje central en el manejo de MASLD mediante planes nutricionales de precisión.
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Podólogos y dentistas
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Prevención de amputaciones y control de focos inflamatorios periodontales.
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Especialistas en salud conductual
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Mitigación del distrés por diabetes y mejora de la adherencia terapéutica.
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Promotores de salud comunitaria
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Reducción de brechas en los determinantes sociales de la salud y apoyo en el entorno real.
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Especialistas en ejercicio
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Diseño de programas de resistencia y equilibrio para la prevención de caídas.
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- Bajo riesgo (FIB-4 < 1.3): Seguimiento cada 1-2 años con optimización de estilo de vida. En pacientes con DT2 y múltiples factores de riesgo, un FIB-4 entre 1.0 y 1.3 puede requerir pruebas adicionales según el juicio clínico.
- Riesgo indeterminado/alto (FIB-4 1.3 a 2.67): Requiere evaluación de la rigidez hepática (LSM) mediante VCTE (elastografía transitoria controlada por vibración). Si LSM ≥ 8.0 kPa, se confirma riesgo elevado y requiere manejo especializado.
- Alto riesgo de cirrosis (FIB-4 > 2.67): Derivación inmediata a hepatología para estratificación con biomarcadores avanzados, imágenes y manejo de complicaciones.

- DXA (absorciometría de rayos X de energía dual): Realizar cada 2 a 3 años en adultos ≥65 años y en adultos jóvenes con factores de riesgo (uso prolongado de glucocorticoides, hipogonadismo, etc.).
- Evaluación clínica: Monitoreo anual de pérdida de altura, cifosis y evaluación del riesgo de caídas.
- T-score ≤ -2.5: Diagnóstico de osteoporosis por densitometría.
- Fractura por fragilidad previa: Independiente del valor de la DXA.
- FRAX elevado: Riesgo de fractura mayor o de cadera por encima de los umbrales de intervención.
- T-score entre -2.0 y -2.5: Iniciar tratamiento si existen factores de riesgo adicionales.
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Estadio de fibrosis
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Farmacoterapia preferida
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Manejo específico de MASH
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F0-F1 (Mínima)
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GLP-1 RA, dual GIP/GLP-1 RA, SGLT2i.
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Farmacoterapia MASH no indicada.
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F2-F3 (riesgo MASH)
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GLP-1 RA, dual GIP/GLP-1 RA, Pioglitazona.
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Resmetirom (Aprobación primaria). Semaglutida (Único GLP-1 RA aprobado para MASH).
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F4 (Compensada)
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Individualizar con precaución; monitoreo estrecho.
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EVITAR fármacos específicos de MASH.
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F4 (Descompensada)
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Solo Insulina.
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EVITAR todos los demás agentes.
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- Riesgo de fractura aumentado: Las tiazolidinedionas (pioglitazona), aunque beneficiosas para el hígado, deben usarse con extrema cautela en pacientes con riesgo óseo. Las sulfonilureas y la insulina aumentan el riesgo de fracturas indirectamente al elevar la probabilidad de caídas por hipoglucemia.
- Perfil seguro: Los SGLT2i y GLP-1 RA presentan perfiles más favorables para la integridad esquelética y menor riesgo de caídas.
Cualquier estrategia farmacológica es insuficiente si no se apoya en una intervención estructurada sobre el estilo de vida.
Se requiere colaboración con nutricionista para pérdida de peso sostenida y optimización de la ingesta de calcio y vitamina D. Combinación de actividad aeróbica, entrenamiento de resistencia con carga de peso (para salud ósea), flexibilidad y ejercicios de equilibrio para la prevención de caídas.
Es necesario control glucémico cada 3-6 meses. El perfil lipídico requiere evaluación anual que debe incluir triglicéridos. Es mandatoria la medición de creatinina sérica/eGFR y potasio sérico (especialmente en usuarios de IECA/ARA-II/diuréticos). La vitamina B12 se debe dosar en usuarios de metformina por >5 años.
La integración del tamizaje de MASLD y la evaluación de la salud ósea en la rutina de atención primaria redefine el pronóstico del paciente con diabetes. Al identificar la fibrosis hepática y la fragilidad esquelética en etapas subclínicas, podemos migrar de un modelo reactivo a uno preventivo y personalizado. El éxito de este protocolo reside en la toma de decisiones compartida.