Medical News

/ Published on September 14, 2008

300 extranjeros desembarcan cada año

Buscan que el turismo médico no venga sólo por cirugías estéticas

Aseguran que los precios y la calidad para operaciones más complejas son muy competitivos.

Fuente: Clarín

Por: María Farber

Unos 300 extranjeros desembarcan cada año en la Argentina para hacer algún tratamiento médico. Pagan en promedio 6 mil dólares y gastan 4 mil más en estadía. "Esta suma triplica lo que deja habitualmente un turista", dice Guillermo González Prieto, el representante local de la Asociación de Turismo Médico (MTA), una entidad estadounidense que acaba de anclar aquí.

Hasta ahora la Argentina forjó fama internacional en el campo de la cirugía estética, sin embargo la MTA tiene entre sus objetivos cambiar el foco de la atracción y posicionar al país como un destino de alta calidad en prestaciones de mediana y alta complejidad, con el diferencial de que en la Argentina cuestan hasta un 70 por ciento menos que en Europa o Estados Unidos. Con el propósito de convertir al país en un destino diferencial en la medicina global, y contando con la bendición de las autoridades americanas de la MTA, una comitiva Argentina está haciendo pie en el Congreso Mundial que se celebra esta semana en San Francisco, Estados Unidos.

Se trata de conseguir una tajada en un mercado mundial que crece un 20 por ciento cada año. Son 3 millones de europeos y norteamericanos que viajan a países del tercer mundo para hacer algún procedimiento médico a costos más bajos. Según la MTA, en Estados Unidos hay 50 millones de personas que carecen de cobertura médica y 200 millones con una cobertura parcial. "Se trata de gente con una necesidad concreta de resolver algún problema de salud complejo, que por motivos económicos no lo pueden hacer en su país. Ahí tenemos un mercado potencial enorme", señala González Prieto.

Los prestadores que quieran abrir sus puertas a la demanda internacional deberán ser miembros de la MTA y lograr una acreditación de la Joint Commission International, que garantizará a los ojos del mundo la calidad de sus servicios médicos. "El principal interés de abrirse al mercado internacional es que eso nos va a obligar, como prestadores médicos, a levantar nuestros estándares de calidad de atención y seguridad del paciente. Y esa mejora va a beneficiar los pacientes locales", dice Daniel Vazquez Ger, director de desarrollo internacional del Hospital Universitario Austral.

¿Por qué hace falta que vengan europeos y norteamericanos para mejorar los estándares de atención? "Si bien tenemos el Instituto Técnico de Acreditación de Establecimientos de Salud (ITAES) que funciona desde hace varios años en nuestro país, las normas de la Joint Commission son aceptadas a nivel global. Ser un referente dentro de la red de prestadores para atender a estos pacientes internacionales hace que necesitemos una acreditación de trascendencia global. De todos modos, tengo entendido que el ITAES ya está trabajando en un convenio con la Joint Commission para lograr un equilibrio", explica Ger.

"Es cierto que en otros países esto generó una modificación de los aranceles de la atención para los pacientes locales, pero no cabría esperar que suceda aquí", aclara González Prieto.

Y asegura que tampoco "se va a ver restringida la atención para pacientes argentinos de centros privados, porque esos centros tienen capacidad para absorber la nueva demanda. Por otra parte, el sector público de salud no será un prestador de servicios para pacientes de turismo médico".

Quirófano y Patagonia

Hace ya unos años, de la mano de la economía del 3 a 1, la Argentina se convirtió en receptor internacional de turistas en busca de tratamientos estéticos. Desde cirugías plásticas hasta aplicaciones de botox, los precios locales atrajeron a turistas de todo el mundo. Lo cierto es que son los procedimientos estéticos los que todavía se colocan a la cabeza de los requerimientos de los turistas. "La Argentina se hizo famosa en el mundo por sus cirugías estéticas", admite Guillermo Gonzalez Prieto, representante local de la Asociación de Turismo Médico.

En plan de rejuvencerse, los extranjeros gastan un promedio de cinco o seis mil dólares y realizan entre dos y tres procedimientos. Además aprovechan el alta rápida para hacer alguna escapada turística. Los que más le sacaron jugo a los beneficios del cambio y la buena calidad médica son los estadounidenses, los ingleses y los españoles, en ese orden. También vienen muchos vecinos latinoamericanos, sobre todo chilenos. ¿El destino más buscado para el postoperatorio? La Patagonia.


Historia I
Desde Estocolmo, por fertilización asistida

Marisa Parra y su esposo Mattias viven en Estocolmo desde hace casi una década. El es sueco, ella argentina. Al momento de buscar un hijo, aparecieron algunas dificultades. En Estocolmo hicieron tres tratamientos de fertilidad que no dieron resultado. "Tuvimos la suerte de que nos hablaran de una doctora argentina. En Suecia los médicos no tienen una atención tan personalizada, ni son tan comprensivos con los pacientes. Además no era posible hacer en Suecia el tratamiento que me hicieron en Argentina". El tercer intento en Buenos Aires fue el que funcionó. Con todo, Marisa confiesa que en su caso los beneficios del cambio no la acompañaron: los costos de pasaje y estadía encarecieron el tratamiento. "Además en Suecia los medicamentos son gratuitos, el sistema de salud es estatal y tiene muchos beneficios", cuenta.

Laura Kanzepolsky, ginecóloga y obstetra, especialista en medicina reproductiva recibe unos 10 casos como el de Marisa por año. "En general, los europeos y norteamericanos llegan por una recomendación, no tanto por los bajos aranceles". Aunque los tratamientos aquí cuestan un 50 por ciento menos que en el primer mundo, en casi todos los casos no alcanza con un solo viaje. Hay que pensar en multiplicar los costos de pasaje y estadías de entre una y cuatro semanas.

Historia II
Implantes dentales

Karl Kaiser es alemán y decidió tomar un año sabático en Buenos Aires. "Tuve que hacer unos implantes y decidí atenderme aquí. Tengo una relación de confianza con mis odontólogas porteñas", dice. Y de paso aprovechó la tranquilidad y el tiempo libre para hacer una muy postergada cirugía oftalmológica. "Si no hubiera tenido la garantía de que era un excelente profesional, no lo hubiera hecho. Estoy muy satisfecho. En Buenos Aires hay muy buenos médicos, hay que encontrarlos", dice Karl.

En el consultorio de Silvia Martínez el 30% de las consultas están copadas por norteamericanos y europeos que ven la ventaja de pagar por los implantes 4 veces menos que en sus países. "Nos contactamos por mail, nos mandan sus radiografías, llegan con un turno y en un día se van con el implante", explica la odontóloga. "Ofrecemos implantes europeos, con garantía internacional. Eso les da tranquilidad".

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