Hay suficientes pruebas de que la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares comparten varios factores de riesgo, entre ellos tabaquismo, sedentarismo y sobrepeso; en este informe se describen nuevas estrategias utilizadas en los EE.UU. y el Reino Unido para optimizar la implementación de medidas preventivas.
Las enfermedades cardiovasculares (ECV), incluyendo el accidente cerebrovascular, la diabetes y el cáncer, ocasionan más del 60% del total de las muertes en los EE.UU. y el Reino Unido, y constituyen una carga importante para los recursos y los costos de la salud. En general, las medidas de prevención de estas enfermedades se han aplicado individualmente para cada una de estas patologías, aunque hay abundante evidencia de que los factores de riesgo mayores, como el tabaquismo, sedentarismo y sobrepeso, son comunes a las tres, y que las actuales estrategias de prevención no utilizan los conocimientos existentes. Debido al aumento de la prevalencia de estos factores de riesgo se espera que en el futuro el problema sea más grave (son pocos los países donde la tendencia es descendente). Dos iniciativas nuevas, una en los EE.UU. y la otra en el Reino Unido, se ocupan de estos problemas.
Es conocida la relación causal entre el tabaquismo y estas tres patologías; la cual quedó demostrada en la década anterior por la reducción de la mortalidad secundaria a ECV y al cáncer de pulmón mediante la aplicación de los programas de control del tabaquismo en ambos países. Si bien el sobrepeso y el sedentarismo se han asociado con riesgo de diabetes y de ECV, su relación con el cáncer ha sido menos estudiada. En un análisis de la bibliografía realizado en el año 2002 la Agency for Research on Cancer señaló entre sus conclusiones que evitar el sobrepeso tiene efecto preventivo para los cánceres de colon, de mama en la mujer, de endometrio, de riñón y adenocarcinoma de esófago. En el caso de varias neoplasias no relacionadas con el tabaco, la actividad física podría reducir el riesgo de modo directo (posiblemente a través del sistema endocrino) o indirecto (mediante la reducción de peso); no obstante, aún no hay datos concluyentes sobre su adecuada duración, intensidad y frecuencia.
Si bien el mecanismo principal de la relación entre el sobrepeso y la actividad física por un lado, y el riesgo de cáncer por el otro, no ha sido definido, es indudable que involucra sistemas hormonales, como la resistencia a la insulina, el factor de crecimiento símil insulina (FCSI) y el desequilibrio en la relación entre los estrógenos y la globulina fijadora de hormonas sexuales. Los mecanismos recientemente postulados incluyen citoquinas específicas derivadas de los adipocitos y citoquinas inflamatorias.
En cardiología, señalan los expertos, se cuenta con puntajes de riesgo; pero no sucede lo mismo en el cáncer. Investigaciones actuales se han basado en la identificación de individuos de alto riesgo a través de la historia familiar y posteriores intervenciones con exámenes intensivos, prevención química y extirpación quirúrgica profiláctica de los órganos en riesgo. Todo este procedimiento se aplica a una pequeña proporción de todas las personas que en el futuro tendrán cáncer. Por otro lado, hay información, en algunos casos confusa, la cual señala, por ejemplo, que un nivel sérico alto de FCSI podría predisponer a ciertos cánceres, mientras que los niveles bajos se asocian con riesgo de enfermedades cardiovasculares.
En los EE.UU. a mediados de 2004 se inició un programa diseñado por la American Cancer Society, American Diabetes Association y American Heart Association con el objetivo de mejorar sustancialmente la prevención primaria y la detección temprana mediante la colaboración de agrupaciones conocidas, el fomento de una mayor toma de conciencia pública sobre estilos de vida saludables, y las acciones legislativas tendientes a conseguir mayor financiamiento para el acceso a los programas de prevención primaria y de investigación. Además de alentar la investigación, se destaca la importancia de elaborar guías tendientes a aplicar en la población la tecnología ya existente.
En 2002 el National Cancer Research Institute del Reino Unido señaló que sólo el 2% de los recursos disponibles para la investigación en el cáncer fueron invertidos en investigaciones sobre prevención. Como consecuencia de ello se creó el Prevention and Risk Strategic Planning Group, con el objetivo de destinar financiamiento adicional e infraestructura para aumentar la calidad de la investigación y disminuir la incidencia de enfermedades mayores evitables. En contraposición a la iniciativa estadounidense, este programa tiene mayor interés en la investigación; para ello, establece cuatro niveles de actividad: ciencias básicas (celular y molecular), promoción de la salud, estudios de población y de comportamiento, y estudios de intervención.
En el Reino Unido hay varios obstáculos para realizar investigaciones en el tema de la prevención; entre ellos, la dificultad para obtener financiamiento, la ausencia de un mecanismo eficiente para el manejo de fondos, problemas para mejorar el proyecto inicial o piloto, pérdida del criterio principal de valoración en los estudios de intervención y la dificultad para publicar en las revistas de mayor circulación. Es necesario involucrar a la comunidad en la investigación sobre prevención en el Reino Unido. Sin embargo, el grupo creado no incluyó el número suficiente o necesario de investigadores clínicos, quienes deberían tener un papel preponderante en la investigación para la prevención del cáncer.
En las décadas pasadas se han obtenido algunos logros en los programas de control del tabaquismo; pero el control del peso y de la actividad física constituyen un desafío mayor e involucran interacciones complejas con factores socioeconómicos. Por último, señalan los autores, los mejores efectos serán consecuencia de intervenciones a nivel nacional; a partir de las nuevas iniciativas nacionales, se espera que las oportunidades no exploradas reduzcan la mortalidad prematura en millones de personas.
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/ Published on November 8, 2005
Cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares
Beneficios del control de los factores de riesgo
Hay suficientes pruebas de que la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares comparten varios factores de riesgo, entre ellos tabaquismo, sedentarismo y sobrepeso.
Author: Dres. Renehan A y Howell A
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