Actualmente se practican como tercera opción terapéutica, cuando un paciente no se puede someter ni a una resección ni a un trasplante de hígado. Se trata de una estrategia terapéutica que no perjudica la función del hígado y se puede repetir en caso que el proceso canceroso reaparezca. Pero hasta ahora no se han estudiado en profundidad los marcadores que pueden predecir el pronóstico del paciente sometido a una ablación percutánea, ni se sabía del cierto si el éxito en el tratamiento tenía un efecto real sobre la supervivencia del paciente. Para dar respuesta a estas cuestiones, tal como publicaba recientemente la revista "Hepatology", investigadores del equipo IDIBAPS Oncología Hepática han analizado los datos de los últimos 15 años de 282 pacientes sometidos a tratamientos percutáneos en el Hospital Clínic de Barcelona. El Dr. Jordi Bruix, responsable del equipo, y la Dra. Concepció Bru, directora del Centro de Diagnóstico por la Imagen del Clínic e integrante del mismo equipo de investigación, son dos de los firmantes de este trabajo donde se demuestra que los tratamientos percutáneos pueden alargar la vida del paciente con un carcinoma hepatocelular, cuando éste no se puede extirpar ni es viable practicar un trasplante.
El estudio publicado, con la Dra. Margarita Sala como primera firmante, recoge los datos de 203 pacientes tratados con una inyección percutánea de etanol, 49 pacientes que recibieron radiofrecuencia y 30 pacientes en los que se combinó la embolización arterial con una inyección de etanol. Un total de 192 pacientes alcanzaron una respuesta inicial completa al tratamiento. Los análisis estadísticos apuntan que el tamaño del tumor y el estado de progresión del carcinoma son predictores independientes de la probabilidad de conseguir esta respuesta inicial completa. Por otro lado, los pacientes masculinos con una cirrosis asociada al virus de la hepatitis C son el subgrupo con un mayor riesgo de recurrencia. Los pacientes con tumores de menos de 2 cm son los que más se pueden beneficiar de las terapias percutáneas, aunque casi la mitad de los casos presentarán una recidiva local durante el seguimiento o sufrirán recurrencias después del tratamiento. En pacientes asintomáticos con un tumor pequeño, los resultados obtenidos con técnicas percutáneas son comparables en algunos casos a los que ofrece la cirugía.
A pesar de todo, la resección quirúrgica ha de seguir siendo la primera opción terapéutica. Será necesario desarrollar técnicas más sensibles para detectar los riesgos de fracaso terapéutico y recurrencia antes de poder determinar con garantías la población de pacientes que podría recibir un tratamiento percutáneo como primera opción. Pero gracias a los resultados optimistas obtenidos por los investigadores del IDIBAPS, ahora podemos afirmar con firmeza que las técnicas percutáneas tienen un efecto positivo sobre la supervivencia del paciente y la progresión del carcinoma hepatocelular, una patología con una incidencia creciente alrededor del mundo.
Webs Relacionadas
IDIBAPS
http://www.idibaps.ub.edu/
Hepatology
http://www.hepatology.org/