El desarrollo de agentes trombolíticos para ser utilizados en presencia de un flujo sanguíneo cerebral comprometido, lo ha vuelto crítico para la identificación rápida del mejor tratamiento para los pacientes con este padecimiento.
En base a estos antecedentes un grupo de investigadores norteamericanos ha basado su estudio sobre la hipótesis de que las imágenes por resonancia magnética de difusión y perfusión combinadas agregan un valor diagnóstico vital en pacientes para los cuales existen beneficios potenciales mayores y exceden largamente el valor diagnóstico que aportan las imágenes por resonancia magnética de difusión solas.
Durante la investigación fueron revisados casos de pacientes con síntomas neurológicos de ataque isquémico agudo que fueron sometidos a imágenes por resonancia magnética emergentes ultra-rápidas durante 6 horas. En todos los casos, fue realizado un procesamiento automático producido por imágenes de difusión isotrópica y mapas de perfusión de tiempo máximo. Las imágenes con isquemia de distribución en grandes vasos y con anormalidades de perfusión desiguales fueron correlacionadas con los registros de los pacientes. Además, fueron revisadas y comparadas todas las imágenes de seguimiento con los resultados obtenidos de terapias hiperagudas.
Los resultados obtenidos por la investigación revelaron que para 16 (26%) de 62 pacientes, la hipoperfusión fue la mejor evidencia de imágenes por resonancia magnética de la distribución de la enfermedad, en tanto para 15 de estos 16 casos, la hipoperfusión (sin difusión anormal) comprendió la única evidencia por imágenes de la enfermedad que compromete los grandes vasos. En 7 pacientes, los hallazgos por imágenes de difusión fueron enteramente normales, mientras en 9 pacientes las imágenes de difusión delinearon señales anormales tanto en la distribucione en los pequeños vasos como en una rama cortical notablemente más pequeña, observada en uno de los casos. En todos los casos, los mapas de perfusión fueron predictivos de lesiones eventuales y las mismas fueron confirmadas por angiografía, CT o imágenes por resonancia magnética consecutivas.
A partir de estos resultados, los investigadores creen que si sólo fueran utilizadas las imágenes por resonancia magnética de difusión en la evaluación de pacientes con ataque hiperagudo, cerca de un cuarto de los casos pueden ser categorizados incorrectamente con respecto a la distribución del tejido isquémico en riesgo. Incluir la información de perfusión permite una mejor categorización de la distribución vascular para una mejor selección de las opciones terapéuticas y para mejorar los resultados de los pacientes.