La mamoplastia de reducción, procedimiento utilizado en mujeres con senos muy voluminosos causantes de sintomatología, ha existido desde 1921 pero su popularidad se ha incrementado en las últimas décadas.
Sin embargo, existe controversia acerca de si se trata de un procedimiento cosmético o de una operación realizada con propósitos de corrección de alteraciones orgánicas. La diferencia no es de poca monta, ya que muchas compañías de seguros se niegan a pagar el costo de la intervención aduciendo que es una intervención con fines estéticos y, por ende, no necesaria por razones de síntomas o signos.
Investigadores comisionados por la Sociedad Americana de Cirugía Plástica, pero no cirujanos plásticos, hicieron un metaanálisis donde estudiaron los artículos publicados entre 1985 y 1999 en 5 idiomas y pudieron detectar 23 estudios adecuados para metaanálisis. Esos estudios involucraron 4173 pacientes que acusaban síntomas físicos, tales como dolor en el hombro, hendidura por la presión de la cinta del brassier a nivel del hombro, alteración en la calidad de vida de tipo físico y psicológico, dolor de espalda tanto alto como bajo, dolor en el cuello, intertrigo, dolor de cabeza y dolor o adormecimiento de las manos. Después de hacer el análisis respectivo, los autores concluyeron que hay evidencia de que la mamoplastia de reducción mejora todas y cada una de las variables mencionadas y que la diferencia en el riesgo era significativa.
Los autores concluyen que la evidencia sugiere que mujeres que se someten a mamoplastía de reducción como tratamiento de hipertrofia de las mamas, tienen una mejoría postoperatoria significativa en aquellos síntomas presentes antes de la intervención y que la calidad, o los síntomas, o ambos, mejoran con la cirugía.