Noticias médicas
Publicado el 23 de septiembre de 2002
Proyecto quinquenal: intervienen científicos de la Argentina, Estados Unidos y Francia
Batalla de inteligencia contra la vinchuca
Intentarán cartografiar la dinámica de invasión de las viviendas y transmisión del parásito del Chagas.
El cuartel general de esta ofensiva que incluye a casi una decena de instituciones, como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la NASA, las universidades Rockefeller y de Illinois -en los Estados Unidos-, el Instituto de Genética y Biología Molecular (Ingebi), el Instituto Fatala Chaben, el Instituto de Salud Pública y el Programa de Control de Vectores del Ministerio de Salud Pública -en la Argentina-, y el Institut de Recherche et Development -en Francia-, se encuentra en el segundo piso del Pabellón II de la Ciudad Universitaria. Allí, en el Laboratorio de Ecología General, el grupo dirigido por el doctor Ricardo Gürtler articula las distintas acciones que integran esta iniciativa.
Central de operaciones
"El NIH y la National Science Foundation, de los Estados Unidos, respaldan un programa especial orientado a dilucidar los complejos problemas emergentes relacionados con los cambios en el uso de la tierra y en clima. Se denomina Ecología de Enfermedades Infecciosas y es un llamado muy competitivo abierto a proyectos de todo el mundo. Nosotros presentamos este programa y tuvimos la suerte de ganarlo", explica Gürtler.
Las operaciones se centran en la localidad de Amamá, al noreste de Santiago del Estero, un poblado de 150 casas precarias, donde los científicos intentarán identificar sitios claves de riesgo para la infestación y transmisión de los parásitos. En una segunda etapa, el estudio abarcará el departamento y el resto de la provincia.
El proyecto, en el que intervienen alrededor de 30 científicos, surgió a partir de los trabajos que durante la última década realizó el grupo de Gürtler junto con el Ministerio de Salud Pública y la Universidad Rockefeller, y que contó cn el apoyo de la UBA y la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica.
Esos estudios dejaron en claro que, para entender algunos de los problemas del control de la vinchuca y la transmisión del Tripanosoma cruzi, el parásito que provoca el mal de Chagas, es necesario contar con nuevas herramientas y más conocimientos básicos.
"Uno de los puntos vitales es contar con sistemas de información geográfica que nos permitan entender cómo es la propagación de la reinfestación y la transmisión del T. cruzi después del empleo de insecticidas -explica Gürtler-. Por eso, planeamos utilizar sensores remotos e imágenes satelitales para mapear estos procesos tanto en el tiempo como en el espacio."
Los sensores remotos permiten obtener muy detallada información sobre temperatura, humedad y vegetación. "No es lo mismo si en una localidad las casas están una al lado de la otra o si están inmersas en un bosque cerrado con vegetación que puede generar barreras para la dispersión de los insectos, por ejemplo -explica el investigador-. Este aspecto espacial es algo que en los últimos veinte años, tanto en la ecología como en la epidemiología, ha ido tomando una importancia cada vez mayor. No se puede terminar de entender a fondo estos procesos si no se los vincula con el espacio en el cual se desarrollan."
Según Gürtler, uno de los aspectos más problemáticos cuando se intenta eliminar el riesgo que representan las vinchucas es el hecho de que los insecticidas piretroides que se usan no son tan efectivos en el ambiente exterior como en el interior de las casas. "Nosotros observamos que la reinfestación de las viviendas se produce desde afuera hacia adentro; la vinchuca persiste en los chiqueros, en los corrales -puntualiza-. Utilizando técnicas de biología molecular intentaremos determinar el parentesco que existe entre las vinchucas que había antes de la aplicación del insecticida y después. ¿Son focos residuales? ¿O son invasiones que vienen de otro lado, de dónde? Si uno no actúa focalizadamente sobre los sitios claves, los resultados de aplicar y aplicar insecticidas son menores de los esperados y eventualmente se genera resistencia. Por eso, uno de los objetivos de este proyecto es elaborar propuestas para optimizar el programa de control."
Para los científicos, aunque se avanzó en el control de las poblaciones domiciliarias de vinchucas, cuando se relajan las medidas de prevención los insectos que sobreviven afuera tienden a invadir la vivienda, donde encuentran más hospedadores (gatos, perros, gallinas y personas) y están más resguardados. "Se trata de un sistema inestable -afirma Gürtler-. El que no haya transmisión depende dela vigilancia de la gente, de las acciones de control, de la provisión de insecticidas y de su correcta aplicación. Cuando se debilita cualquiera de estos pasos, la vivienda vuelve a infestarse y reaparece la transmisión."
Y más adelante agrega: "Si todo sale como esperamos, dentro de cinco años tendremos un mapa de riesgo para Santiago del Estero, entenderemos por qué algunas zonas son más riesgosas que otras, y qué tipo de medidas hay que emplear para mejorar el control. Optimizar quiere decir eso: encontrar los puntos débiles del sistema y actuar sobre ellos".