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/ Published on October 21, 2003

Adolescencia y salud

Aspectos nutricionales de la adolescencia

Este artículo destaca la importancia de una alimentación saludable en la adolescencia y la prevención de enfermedades crónicas

¿Por qué interesarnos en la salud nutricional de los adolescentes?

Una alimentación saludable es indispensable para la prevención de enfermedades crónicas. Muchas organizaciones de salud divulgaron guías de recomendaciones que recomendaban para mayores de 2 años, una dieta rica en frutas y verduras y baja en grasas (hasta 30% del valor calórico total) y grasas saturadas menos del 10% del total de calorías diarias. Sin embargo la mayoría de los niños consumen demasiada grasa, grasas saturadas y azúcar, y pocos vegetales y calcio. En USA el 70% de los varones y el 65% de las mujeres de 12 a 19 años exceden las recomendaciones de ingesta de grasa. Sólo 1 de 5 niños consumen 5 o más porciones de vegetales diarios. El 36% come las 3 porciones recomendadas o más. El 70% de adolescentes varones y el 88% de las mujeres consumen menos de los 3 lácteos diarios recomendados. La ingesta de jugos azucarados se duplicó desde 1965.

El principal argumento para educar a los adolescentes en hábitos saludables es que la conducta alimentaria que se establece en esta etapa, se mantiene luego en la adultez.
Las patologías relacionadas con malos hábitos alimentarios son la enfermedad cardiovascular, el cáncer, la diabetes tipo 2, y la osteoporosis. La consecuencia inmediata en la adolescencia puede ser la obesidad y la diabetes tipo 2.

Cuestiones nutricionales en la adolescencia

Sobrepeso y Obesidad:

El 15% de los niños de USA tienen sobrepeso y el 15% están en riesgo de tenerlo. El costo sanitario es muy alto: a nivel personal sufren discriminación, rechazo y baja autoestima; a nivel social implica aumento de la obesidad y patologías asociadas en la adultez. La obesidad infantil aumentó de 2 a 2,8 veces en los últimos 10 años en Inglaterra, y 4 veces en los últimos 18 años en Egipto. Brasil tiene una incidencia similar a USA y otros países en desarrollo como China, Haití y Ghana están aumentando la prevalencia.
Hay muchas especulaciones acerca de la causa de la epidemia creciente de obesidad.

La mayoría de los expertos coinciden en que el medio ambiente se está tornando más facilitador para el desarrollo de obesidad. También se relaciona con las condiciones prenatales, el alto peso materno y del bebé genera adaptaciones metabólicas adversas para el control de peso. El bajo peso de nacimiento también favorece la obesidad.
El exceso de la oferta de alimentos hipercalóricos, las máquinas expendedoras de golosinas, las cadenas de restaurantes de comidas rápidas con precios baratos, el aumento del tamaño de las porciones favorece la obesidad.

Cuando los niños llegan a los 10 años disminuyen mucho la actividad física. Los juegos con movimiento se reemplazan por mayor uso de la computadora y videojuegos. Es necesario pensar en estrategias de prevención a nivel poblacional además del abordaje personalizado de este problema.

Diabetes tipo 2:

Si bien se considera una enfermedad del adulto, es un problema de salud pública durante la juventud. La incidencia pediátrica está en aumento en todo el mundo, coincidiendo con el aumento de obesidad. La edad más frecuente de diagnóstico es a los 12 a 14 años. El debut a una edad precoz puede favorecer el desarrollo de complicaciones en edades más tempranas.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA):

El 1 a 3% de las adolescentes desarrollarán bulimia, el 1% o menos tendrán anorexia, el 3% trastornos alimentarios con atracones (TAA) y el 10 a 20% alguna conducta anorexígena o bulímica, como ayunos prolongados, atracones esporádicos y purgas ocasionales. Es frecuente que los adolescentes hagan ejercicio con el fin de bajar de peso, restrinjan la comida o seleccionen lo que comen. Es importante distinguir entre un adolescente que come en forma saludable y otro que tiene alteraciones de la conducta alimentaria.

Prevención:

La prevención debe actuar a nivel individual, familiar y social. Además de favorecer la disponibilidad de alimentos saludables, es necesario profundizar en el estudio del desarrollo de la conducta alimentaria. El estudio de los factores sociales debe incluir la influencia de las instituciones, como la escuela, el club. Otros factores ambientales como el marketing, la comercialización de alimentos, y otras influencias culturales deben ser analizadas para construir un modelo de alimentación saludable que proteja a los adolescentes de las enfermedades crónicas asociadas a la dieta.

Artículo comentado por la Dra. Débora Setton, editora responsable de IntraMed en la especialidad de Nutrición.