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/ Published on November 1, 2021

Tratamiento de la depresión en embarazadas

Asociación de primer aborto y primer parto con el uso de antidepresivos

Evaluación de los abortos del primer trimestre y su asociación con la prescripción de antidepresivos

Author: Julia R. Steinberg; Thomas M. Laursen; Nancy E. Adler y colaboradores

Fuente: JAMA Psychiatry. 2018;75(8):828-834.

Resumen

Los supuestos efectos sobre la salud al sufrir un aborto se utilizan para justificar las políticas estatales que limitan el acceso al mismo en los Estados Unidos a pesar de que estudios y revisiones no han podido demostrar que el aborto tiene un efecto causal en la salud mental.

Los defensores de esta opinión citan investigaciones que muestran una mayor prevalencia de depresión entre las mujeres que han tenido un aborto en comparación con las mujeres que no lo han tenido.

Este estudio examinó la asociación entre el primer aborto y la primera prescripción de antidepresivos, como indicador de depresión o ansiedad, en comparación con la asociación entre el primer parto y el primer uso de medicación. Examinando el primer uso de antidepresivos como resultado, se obtiene una comprensión más amplia de la asociación entre el aborto y las posteriores condiciones de salud mental

 
Métodos

Se utilizaron datos de todas las mujeres nacidas en Dinamarca entre el 1 de enero de 1980 y el 30 de diciembre de 1994. El seguimiento comenzó al cumplir 18 años la mujer o el 1 de enero de 2000, y finalizó en la fecha de la primera prescripción de un antidepresivo, de emigración de Dinamarca, de fallecimiento o el 31 de diciembre de 2012, lo que ocurriera primero.

El resultado principal fue la primera prescripción de antidepresivos, que es un considerado un indicador de depresión o ansiedad leve a moderada. Los primeros abortos en el primer trimestre se identificaron a través del Registro Nacional de Pacientes de Dinamarca. Esto varió en el tiempo y asumió los valores de aborto vs. no aborto.

Además se registró si y cuándo las mujeres tuvieron un primer parto durante el periodo de estudio. Esto también varió en el tiempo y tomó los valores de parto vs. no parto. Se utilizó el Índice de Comorbilidad de Charlson como indicador de salud física y de carga de enfermedad.

Se incluyeron 3 medidas para evaluar la salud mental de la mujer: (1) admisión psiquiátrica previa como paciente interno o ambulatorio, (2) uso previo de antipsicóticos y (3) uso previo de medicamentos contra la ansiedad.

Resultados

Se incluyó un total de 396.397 mujeres. De estas, 17.294 (4,4%) tenían historial de al menos 1 aborto en el primer trimestre y no tenían hijos, 72.052 (18,2%) tenían al menos 1 parto sin abortos, 13.540 (3,4%) tenían al menos 1 aborto y 1 parto, y 293.511 (74,1%) ni abortos ni partos.

Del total, 59.465 mujeres (15%) obtuvieron al menos 1 prescripción de antidepresivos; entre 30.834 mujeres que tuvieron un aborto, 5705 (18,5%) iniciaron el uso de antidepresivos después del primer aborto; entre 85.592 mujeres que dieron a luz, 10.825 (12,7%) iniciaron el uso de antidepresivos después del primer parto.

En relación a las 365.563 mujeres que no tuvieron abortos, la tasa de mujeres que obtuvieron prescripciones de antidepresivos fue mayor en el año previo y el año posterior, más que 1 a 5 años después, y más que 5 años después de un aborto.

Sin embargo, la tasa de uso de nuevos antidepresivos fue la misma en el año previo y el año siguiente y disminuyó con el tiempo después del aborto. Con respecto a las 310.805 mujeres que no tuvieron ningún parto, la tasa no ajustada de mujeres que obtuvieron recetas de antidepresivos fue menor durante el año anterior al parto, similar durante el año posterior al parto y aumentó con el tiempo después de 1 año después del parto.

Las tasas de uso de antidepresivos, evaluadas en incrementos de 2 meses, fueron relativamente estables durante el año previo y el año posterior a un aborto, con una disminución inmediatamente anterior y justo después del procedimiento.

Las tasas de uso de nuevos antidepresivos variaron entre el año previo y el año posterior al parto. La incidencia del uso de nuevos antidepresivos fue menor durante el embarazo de lo que era justo antes o después del parto.

Discusión

Utilizando datos sobre aborto, parto y prescripciones de antidepresivos recopilados a lo largo del tiempo, los autores examinaron el riesgo del uso de antidepresivos asociados con un primer aborto durante el primer trimestre y el parto.

Comparado con las mujeres que no tuvieron un aborto, las que tuvieron un aborto mostraron una mayor tasa de uso de antidepresivos.

Una mirada de cerca a los datos, sin embargo, sugiere que las tasas más altas de uso de antidepresivos tuvieron menos que ver con tener un aborto que con otros factores de riesgo de depresión entre las mujeres que tuvieron un aborto.

Es decir, el mayor riesgo de depresión no cambió desde el año previo al año posterior al aborto, y de hecho disminuyó a medida que pasó más tiempo después del mismo. Además, el riesgo de primer uso de antidepresivos en cualquier momento en relación con un aborto disminuyó en el modelo totalmente ajustado en relación con el modelo básico. Esto indica que las condiciones de salud preexistentes y otras covariables confunden la asociación entre aborto y uso de antidepresivos, lo que respalda otras investigaciones.

Si se hubieran considerado otros factores relacionados con el aborto y el uso de antidepresivos, como la violencia de la pareja o una ruptura reciente, la asociación podría haberse reducido aún más y no hubiera sido estadísticamente significativa.

Además, los factores de riesgo más fuertes para el primer uso de antidepresivos fueron los indicadores de problemas de salud mental previos. Tomando todos estos resultados juntos, es posible que los problemas de salud mental hayan llevado a las mujeres a tener embarazos no deseados y abortos, como refieren otras investigaciones.

Tener un parto se asoció con un menor riesgo de utilización de antidepresivos en el año previo y en el año posterior al mismo. No obstante, las tasas absolutas de uso de antidepresivos aumentaron en el año posterior al parto en comparación con el año previo. Estos resultados apoyan otros hallazgos que han demostrado que la tasa de uso de antidepresivos durante un embarazo que termina en parto es menor durante el embarazo en sí que en el puerperio.

No está claro si esto se debe a un menor riesgo de trastornos mentales durante el embarazo o a una mayor renuencia a tomar medicamentos durante el mismo que en el posparto. En contraste con el hallazgo de que el uso de antidepresivos disminuyó con el tiempo después de un aborto, el riesgo de uso de antidepresivos aumentó con el tiempo desde el parto.

Otras investigaciones consideraron la intención al comparar mujeres que deseaban un aborto y lo obtuvieron vs. aquellas a quienes se les negó, y hallaron que las mujeres a quienes se les negó un aborto inicialmente tenían niveles más altos de ansiedad que las mujeres que lo obtuvieron; esta diferencia en los niveles de síntomas de ansiedad no se mantuvo durante el seguimiento a 5 años.

Estos hallazgos ilustran que, cuando se considera la intención de embarazo y los grupos de aborto y parto son similares en términos de circunstancias de la vida, el tener un aborto no se asocia con una mayor probabilidad de problemas de salud mental.

Una limitación de esta investigación es que se desconocían los motivos de la prescripción de antidepresivos. Si bien es más probable que se hayan recetado por depresión o ansiedad, también pueden haber sido recetados por otras razones, como insomnio o dolor.

Finalmente, no está claro si los resultados se pueden generalizar a otros contextos. De hecho, los resultados pueden diferir cuando el acceso al aborto está legalmente restringido o cuando los antidepresivos no son ampliamente accesibles.

Conclusiones

Las mujeres que abortan tienen más probabilidades de usar antidepresivos en comparación con las mujeres que no abortan. Sin embargo, 3 hallazgos apoyan la conclusión de que un mayor uso de antidepresivos no es atribuible a haber tenido un aborto sino a diferencias en los factores de riesgo de depresión.

1. Primero, si tener un aborto está relacionado causalmente con depresión, se esperaría una mayor tasa de uso de antidepresivos después del procedimiento que antes del mismo; sin embargo, las tasas de uso no fueron mayores en el año posterior a un aborto que en el año previo.

2. En segundo lugar, si hay retrasos en los efectos del aborto, se esperaría un aumento en la tasa de depresión con el tiempo, pero las tasas de uso de antidepresivos disminuyeron a medida que pasó más tiempo.

3. Finalmente, las diferencias en las tasas de uso de antidepresivos entre mujeres que tuvieron un aborto y las que no lo tuvieron  se redujeron sustancialmente cuando se ajustó para condiciones de salud mental previas, condiciones de salud mental de los padres, nivel educativo de los padres, y salud física. Esto sugiere que las mujeres que tienen un aborto pueden tener un mayor riesgo de depresión después de someterse al procedimiento porque, al principio, tenían un mayor riesgo basal. En consecuencia, las políticas basadas en la noción de que tener un aborto perjudica la salud mental de las mujeres pueden ser discutidas.


Resumen y comentario objetivo: Dra. Alejandra Coarasa