
Sólo el 50% de los asmáticos adhiere al tratamiento. El resto, fracasa en su recuperación. Sin embargo, se sabe que l a eficacia real de un tratamiento depende de manera decisiva de que el paciente lo cumpla adecuadamente.
La forma más efectiva de prevenir los ataques de asma es identificar y evitar los factores desencadenantes de la enfermedad. Sin embargo, esto es más fácil de decir que de cumplir porque son miles los irritantes que circulan en el ambiente capaces de desatar las crisis asmáticas. Afortunadamente, " existen distintos tipos de tratamiento y lo más efectivo es adecuarlos a cada paciente", explican en FUNDALER. Por lo tanto, esta es una enfermedad totalmente tratable, cuyos síntomas pueden controlarse. Pero la falta de adherencia al tratamiento es, actualmente, la mayor causa de fracaso en el control del asma .
La Organización Mundial de la Salud define al asma como una condición crónica que es el resultado de la inflamación de los conductos de aire en los pulmones. Afecta la sensibilidad de las terminaciones nerviosas de las vías aéreas, que se vuelven fácilmente irritables. Se caracteriza por episodios de jadeo y sibilancias, que varían de acuerdo a la persona en severidad y frecuencia. El asma afecta actualmente a 300 millones de personas en todo el mundo. Solamente en la Argentina, se estima que casi 3 millones de personas padecen de asma, y un tercio de esa cifra corresponde a niños menores de 12 años.
Se estima que las tasas de adherencia a los tratamientos de control del asma rondan el 50 por ciento. El fracaso en la adherencia al tratamiento, sumado a una baja conciencia de la severidad del problema, puede conducir a muertes, que ocurren en su mayoría fuera del hospital indican los especialistas. Para los médicos es muy difícil medir si se está cumpliendo con el esquema indicado. Sobre todo con pacientes adolescentes y niños donde es necesario llegar a un acuerdo, negociar el tratamiento. Los programas de autocuidados no sólo benefician a los afectados y sus familias, sino que también ahorran mucho dinero al evitar asistencias a urgencias, ingresos en cuidados intensivos, medicación, etc.
La adherencia al tratamiento se define como el grado de coincidencia entre el comportamiento del paciente y las recomendaciones dadas por el médico tratante en cuanto a la toma de medicamentos, el cambio de hábitos de vida (dejar el sedentarismo, dejar de beber o de fumar, etc), la asistencia a las otras citas con el médico, practicarse los exámenes por él ordenados, estar pendiente de tomarse los exámenes de control según la edad, etc. Manejar la enfermedad es un desafío que exige una gran comunicación y un intenso trabajo entre pacientes y médicos.
Los tratamientos se inician con la intención de tratar de los médicos y la aceptación del tratamiento por parte de los pacientes. Así como hay una distancia entre la intención de tratar del médico y la prescripción del tratamiento, existe también una distancia entre la aceptación y la adherencia del paciente al tratamiento. Además del deterioro tan marcado en la calidad de vida que puede producir la complicación de una enfermedad crónica en un paciente que no toma adecuadamente su medicación; en Estados Unidos por ejemplo, se sabe que la falta de adherencia al tratamiento, causa cerca de 125.000 muertes al año y aproximadamente el 10% de los ingresos de pacientes al hospital debido a esto.
Según un informe publicado en Medicina (Buenos Aires), la adherencia a los tratamientos de corta duración suele ser satisfactoria aunque a veces aceptada a regañadientes. Los obstáculos en esta situación se refieren sobre todo a molestias por la vía de administración, sabor desagradable o efectos adversos digestivos. La adherencia a tratamientos de por vida agrega a las dificultades anteriores el tener que aceptar una dependencia médica. Para aceptar la dependencia médica se requieren rasgos de personalidad capaces de contrarrestar una tendencia natural de rebeldía que no acepta ver violada su autonomía. Es precisamente en los tratamientos crónicos donde se dan más frecuentemente las fallas en la adherencia al tratamiento. El médico debe estar alerta a esta circunstancia y debe explicar claramente al paciente cuales pueden ser las consecuencias de esta falta de adherencia.
El tratamiento del asma se enfoca en la restauración de los valores normales de ventilación pulmonar y en la prevención de síntomas agudos. Como explica la Redalergia, su tratamiento debe adecuarse a cada paciente y varía según la causa que la produce y según su grado de intensidad: leve, moderada y severa. Y afirma que se deben considerar cuatro puntos básicos en el tratamiento: la educación, el control ambiental, la inmunoterapia (vacunas) y el tratamiento farmacológico.
Entre los medicamentos existen los de rescate, que son utilizados en las crisis severas para aliviar rápidamente los síntomas (como los agonistas ß2 de corta acción) y medicamentos de control que ayudan a reducir los síntomas y el número de exacerbaciones. Estos últimos incluyen: los antagonistas de los receptores de leucotrienos, los coticosteroides inhalatorios, los corticoesteroides orales y los agonistas ß2 de acción prolongada. A la hora de evaluar los tratamientos el profesional también considera su tolerabilidad (vinculada a los efectos adversos) y su tolerancia (necesidad de aumentar la dosis para que siga haciendo efecto).
De acuerdo al estudio Asthma "Real Word" measures of effectiveness publicado por el doctor Robert Fink en la revista Pediatric Pulmonology; cuando se establece el abordaje terapéutico de un paciente con asma deben considerarse factores como : " la eficacia del tratamiento, la severidad del problema, la edad del paciente, los posibles efectos secundarios del tratamiento, la forma de administración y la educación del paciente y su familia. Es importante tener en cuenta que la eficacia real de un tratamiento depende de manera decisiva de que el paciente lo cumpla adecuadamente". Por su parte, el estudio "Real World", publicado por los doctores Bukstein, Luskin y Bernsetien, que evaluó la eficacia de los medicamentos de control diarios en niños con asma leve persistente, mostró que " hasta el medicamento más eficaz, si no es utilizado correctamente, no es exitoso para el tratamiento " .
Sin un tratamiento adecuado, el asma es una enfermedad que puede provocar un notable empeoramiento de la calidad de vida del paciente. Esta afección, que puede ser grave y discapacitante, es capaz de originar serios inconvenientes como hospitalizaciones o días de reposo en el hogar, con el consiguiente ausentismo laboral, ausentismo escolar en los niños y visitas imprevistas al médico. El manejo del asma incluye diversos tratamientos, el especialista será el encargado de indicar el correcto para cada caso y el paciente debería continuarlo, para juntos prevenir y controlar los síntomas.