El hemiespasmo del facial y el blefaroespasmo son las distonías craneofaciales más frecuentes. El primero, motivo de este trabajo, consiste en contracciones involuntarias, intermitentes, tónicas o clónicas de uno o más músculos inervados por el séptimo par craneal, se presenta en adultos e inicia afectando el orbicular de los párpados con espasmos clónicos cortos que gradualmente llegan a ser contracciones tónicas; los síntomas se exacerban con el estrés, la fatiga, la ansiedad, la lectura y al manejar, en casos crónicos se refiere dolor y debilidad muscular. (1, 14)
La etiología del hemiespasmo del facial es idiopática y mediante estudios de imagen como la resonancia magnética, tomografía axial computada y/o angiografía, se puede demostrar compresión por una arteria del sistema vertebro-basilar de la raíz del nervio facial. (2,3) Raramente este trastorno puede ser bilateral o familiar. (4)
En el examen de electromiografía se observan descargas de alta frecuencia de los potenciales de acción de la unidad motora. El tratamiento farmacológico incluye carbamacepina, benzodiacepinas y agentes anticolinérgicos, mientras que el quirúrgico contempla la descompresión microvascular con sus posibles complicaciones quirúrgicas. Una alternativa para los pacientes que rechazan un procedimiento neuroquirúrgico invasivo es la blefaroplastia y la miectomía periorbicular. (1, 8)
El blefaroespasmo es una distonía focal que provoca una contracción involuntaria del orbicular de los párpados y que da como resultado el cierre involuntario del ojo; se puede acompañar de fotofobia, irritación ocular y ojo seco. Su etiología es idiópatica o secundaria, como en las secuelas de la parálisis facial periférica. El abordaje farmacológico se basa en benzodiacepinas (clonacepam), agentes anticolinérgicos (ciproheptadina, orfenadrina), anticonvulsivos (gabapentina, carbamacepina), baclofén y levo dopa. (9) El tratamiento quirúrgico provee una mejoría de 75 por ciento mediante la realización de miectomías del orbicular de los párpados, y la terapia con toxina botulínica ofrece una mejoría de 85 a 90 por ciento. (1, 6, 9, 12, 14)
Las sincinesias son movimientos asociados de dos o más músculos por una inervación anómala del séptimo par, frecuentemente como secuelas de la parálisis facial periférica. (1, 1 2)
La toxina botulínica fue introducida por el oftalmólogo Alan B. Scott en el tratamiento del estrabismo. (5) A partir de 1982 se inician abordajes terapéuticos con esta sustancia en padecimientos como el estrabismo, hemiespasmo del facial y blefaroespasmo. (12) La toxina botulínica es un potente inhibidor neuromuscular de uso local altamente específico, que produce una denervación química por bloqueo de la liberación del neurotransmisor acetilcolina a nivel de la placa motora.
Este potente inhibidor neuromuscular es sintetizado en el citoplasma de la bacteria anaeróbica Clostridium Botulinium. Existen siete serotipos diferentes de toxina botulínica: A, B, C, D, E, F y G; el tipo A es uno de los más potentes y más utilizados. El complejo de toxina botulínica tipo A está compuesto por dos subunidades, una fracción tóxica y otra fracción no tóxica. La primera se activa mediante un desdoblamiento de la estructura en una cadena pesada y en una cadena ligera. La cadena pesada determina la especificidad col inérgica y es responsable de la fijación, en tanto que la cadena ligera es la molécula intracelular tóxica.
Publicado el 12 de enero de 2005
Neurología
Aplicación de Toxina Botulínica en Afecciones del Séptimo Par
El hemiespasmo del facial y el blefaroespasmo son las distonías craneofaciales más frecuentes.
Autor/a: Dra. Ana Jacqueline Vázquez J., Dra. Susana Díaz B., Dra. Ma. Luz Pérez B. y Dra. Rosalía Flores Tf.
Fuente:
El hemiespasmo del facial y el blefaroespasmo son las distonías craneofaciales más frecuentes. El primero, motivo de este trabajo, consiste en contracciones involuntarias, intermitentes, tónicas o clónicas de uno o más músculos inervados por el séptimo par craneal, se presenta en adultos e inicia afectando el orbicular de los párpados con espasmos clónicos cortos que gradualmente llegan a ser contracciones tónicas; los síntomas se exacerban con el estrés, la fatiga, la ansiedad, la lectura y al manejar, en casos crónicos se refiere dolor y debilidad muscular. (1, 14)
La etiología del hemiespasmo del facial es idiopática y mediante estudios de imagen como la resonancia magnética, tomografía axial computada y/o angiografía, se puede demostrar compresión por una arteria del sistema vertebro-basilar de la raíz del nervio facial. (2,3) Raramente este trastorno puede ser bilateral o familiar. (4)
En el examen de electromiografía se observan descargas de alta frecuencia de los potenciales de acción de la unidad motora. El tratamiento farmacológico incluye carbamacepina, benzodiacepinas y agentes anticolinérgicos, mientras que el quirúrgico contempla la descompresión microvascular con sus posibles complicaciones quirúrgicas. Una alternativa para los pacientes que rechazan un procedimiento neuroquirúrgico invasivo es la blefaroplastia y la miectomía periorbicular. (1, 8)
El blefaroespasmo es una distonía focal que provoca una contracción involuntaria del orbicular de los párpados y que da como resultado el cierre involuntario del ojo; se puede acompañar de fotofobia, irritación ocular y ojo seco. Su etiología es idiópatica o secundaria, como en las secuelas de la parálisis facial periférica. El abordaje farmacológico se basa en benzodiacepinas (clonacepam), agentes anticolinérgicos (ciproheptadina, orfenadrina), anticonvulsivos (gabapentina, carbamacepina), baclofén y levo dopa. (9) El tratamiento quirúrgico provee una mejoría de 75 por ciento mediante la realización de miectomías del orbicular de los párpados, y la terapia con toxina botulínica ofrece una mejoría de 85 a 90 por ciento. (1, 6, 9, 12, 14)
Las sincinesias son movimientos asociados de dos o más músculos por una inervación anómala del séptimo par, frecuentemente como secuelas de la parálisis facial periférica. (1, 1 2)
La toxina botulínica fue introducida por el oftalmólogo Alan B. Scott en el tratamiento del estrabismo. (5) A partir de 1982 se inician abordajes terapéuticos con esta sustancia en padecimientos como el estrabismo, hemiespasmo del facial y blefaroespasmo. (12) La toxina botulínica es un potente inhibidor neuromuscular de uso local altamente específico, que produce una denervación química por bloqueo de la liberación del neurotransmisor acetilcolina a nivel de la placa motora.
Este potente inhibidor neuromuscular es sintetizado en el citoplasma de la bacteria anaeróbica Clostridium Botulinium. Existen siete serotipos diferentes de toxina botulínica: A, B, C, D, E, F y G; el tipo A es uno de los más potentes y más utilizados. El complejo de toxina botulínica tipo A está compuesto por dos subunidades, una fracción tóxica y otra fracción no tóxica. La primera se activa mediante un desdoblamiento de la estructura en una cadena pesada y en una cadena ligera. La cadena pesada determina la especificidad col inérgica y es responsable de la fijación, en tanto que la cadena ligera es la molécula intracelular tóxica.