Estudios de Prevención Primaria
Si bien los estudios observacionales apoyan la suplementación de antioxidantes tales como vitamina E, C y selenio, existen muy pocos estudios randomizados con evidencias experimentales directas, algunos de los cuales aún hoy continúan en curso. Uno de los primeros trabajos de este tipo fue el estudio ATBC (Alpha tocopherol, Beta Carotene Cáncer Prevention Trial) dirigido, esencialmente, hacia el cáncer de pulmón en fumadores crónicos. Este trabajo también orientó otras líneas de investigación, una de las cuales se refirió a la enfermedad coronaria (72), en la que se observó que la VE produjo un efecto beneficioso en la prevención de claudicación intermitente. La diferencia no fue estadísticamente significativa en este aspecto pero, teniendo en cuenta que se trataba de una población fumadora y que la dosis de VE era baja (50 UI/día), los resultados se consideraron promisorios. El estudio Linxian de prevención primaria mostró disminución de la mortalidad por causa cardiovascular en poblaciones randomizadas para el suplemento combinado con 30 UI vitamina E, 250 mg vitamina C y 50 μg selenio (35).
Estudios de Prevención Secundaria
Ascorbato e hipercolesterolemia. La vitamina C puede reducir en forma efectiva la disfunción endotelial (alteración de la vasodilatación endotelio-dependiente) en individuos con factores de riesgo tales como hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes y tabaquismo. En un estudio aleatorio doble ciego, con placebo versus tratamiento en 46 pacientes con hipercolesterolemia, el grupo tratado recibió una dosis inicial de 2 gr de ácido ascórbico (AA) seguida de 500 mg/día durante 30 días (73). La dilatación flujo dependiente de la arteria braquial se determinó por ultrasonido vascular de alta resolución, en condiciones basales, a las dos horas después de la dosis inicial y al término del tratamiento. Se observó un aumento significativo en el porcentaje de dilatación tanto para la fase aguda como para la crónica en relación a los valores basales y al grupo placebo, lo cual sugiere que el tratamiento prolongado con ascorbato en pacientes con enfermedad coronaria, produce un beneficio sostenido sobre la vasorelajación (Figura 3). En el mismo sentido, un grupo de 60 pacientes con enfermedad coronaria angiográficamente documentada, vieron restaurada la disfunción endotelial y consiguientemente los episodios de angina, durante la administración crónica de 300 UI/día vitamina E (74). Este mejoramiento en el flujo sanguíneo fue también evidenciado en otros tres estudios de prevención secundaria en muestras pequeñas de 40-80 pacientes con claudicación intermitente randomizados para recibir 400 UI/día vitamina E (75-77), así como en pacientes hipercolesterolémicos (78).

Figura 3. Basal: Determinación previa al tratamiento; Dosis aguda: determinación luego de la administración de placebo o 2 g de AA.
Ascorbato e hipertensión arterial. Estudios epidemiológicos muestran que la ingesta de vitamina C se correlaciona en forma inversa con la hipertensión arterial. En un estudio de 39 pacientes hipertensos de 50 años de edad promedio, la población fue dividida en un grupo que recibió una dosis inicial de 2 gr de ácido ascórbico y luego 500 mg diarios durante 30 días y un grupo placebo (79). Ambos grupos eran homogéneos en edad, sexo, dislipemia, tabaquismo y medicación antihipertensiva asociada. Los valores plasmáticos basales de ascorbato fueron similares en ambos grupos y a los 30 días aumentaron en forma significativa en el grupo suplementado. Este estudio demuestra que el tratamiento prolongado con ácido ascórbico reduce la presión en pacientes hipertensos. El mecanismo no está completamente esclarecido, pero la hipótesis que prevalece indica que el ácido ascórbico mejora la disfunción endotelial aumentando la disponibilidad de óxido nítrico. Los autores concluyen que la complementación de una medicación hipotensora con ácido ascórbico puede potenciar la acción terapéutica.
Estudios de intervención con grandes muestras. Existen estudios randomizados, placebo-controlados, doble ciegos, algunos de los cuales aún están en curso, examinando los efectos de la suplementación de antioxidantes tales como las vitaminas E y C en la patología cardiovascular aterosclerótica. El Colesterol Lowering Atherosclerosis Study (CLAS), es el primer estudio de imágenes doble ciego y randomizado,demostrando que el suplemento con VE durante 2 años (más de 100 UI/Día) y ascorbato (500 mg/día) correlacionan positivamente con una disminución en la progresión de lesiones arteriales coronarias, en pacientes que habían sido sometidos a cinecoronariografía y posterior cirugía de revascularización miocárdica (80).
El mayor estudio intervencionista prospectivo doble ciego en que se utilizó la forma natural de VE es el Cambridge Heart Antioxidant Study (CHAOS) que enroló a 2002 individuos de ambos sexos que tuvieron un IAM reciente (23). Los participantes fueron divididos en dos grupos: un grupo placebo y otro que recibió 400 u 800 UI/día vitamina E natural (d-alfa-tocoferol). Los resultados fueron impactantes: se produjo un 77% de reducción de un segundo IAM no fatal en un lapso de 510 días. Estos resultados fueron ampliamente divulgados como la comprobación de que procesos de daño oxidativo ocurre en pacientes con patología cardiovascular y que la VE ejercía un rol protector.
En el estudio de prevención GISSI (Gruppo Italiano per lo Studio della Sopravivenza nell' infarto miocárdico), 11324 pacientes que sobrevivieron a un IAM reciente (menos de tres meses) fueron divididos en forma aleatoria y doble ciego en: pacientes que recibieron 1 gm/d de AGP omega-3 (n=2836), o 300 UI/día vitamina E (n=2830) (81). El estudio tuvo entre 3 y 5 años de duración y los objetivos primarios fueron: muerte, IAM no fatal, y accidente cerebrovascular (ACV). Los AGP omega-3, redujeron los objetivos combinados muerte, IAM no fatal y ACV en un 10-15% estadísticamente significativo (p=0.023). Sin embargo los mismos parámetros fueron reducidos por la VE en forma no significativa. Debemos puntualizar que esta falta de efecto beneficioso significativo de la VE en comparación con el CHAOS, puede deberse a que en el GISSI se utilizó 300 UI/día vitamina E sintética, correspondiente a 150 UI/día vitamina E natural, en comparación con 400 y 800 UI/día vitamina E natural del CHAOS. Existen otros posibles factores poblacionales para explicar las diferencias entre estos estudios (82). Además una reevaluación estadística de los datos del GISSI muestra que la VE determinó un 20 % de reducción significativa en muertes de causa cardiovascular y 30% de reducción de las muertes totales (83). Finalmente, existen más de 10 estudios de prevención primaria y secundaria randomizados, placebo-controlados,doble ciegos actualmente en curso, que tienen como fin evaluar la suplementación de vitaminas E, C, selenio y zinc en la patología aterosclerótica.