Los investigadores de la Universidad Emory de Atlanta (Estados Unidos) expusieron leucocitos y fibroblastos cultivados en laboratorio al humo de cigarrillos con filtros "antioxidantes" y filtros normales. El 60% de los fibroblastos expuestos al humo normal permanecían vivos 24 horas después, un porcentaje que se elevaba al 95% cuando estaba tamizado por los citados filtros. Y lo mismo ocurrió con los leucocitos tras 40 minutos de exposición: 40% y 82%, respectivamente.
El complejo antioxidante evaluado en el estudio estaba compuesto por L-glutation, N-acetil-L-cisteína y L-seleniometionina, aminoácidos con una capacidad antioxidante reconocida, y también puede mezclarse con el propio tabaco y el papel utilizados para la elaboración de cigarrillos y puros. Según los autores, estos productos podrían limitar el daño causado por los radicales libres del humo del tabaco en la cavidad orofaríngea, el tracto respiratorio y los pulmones que son resultado del humo del tabaco.