Científicos de la Universidad de Boston han estudiado la relación con cuatro fármacos, dos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina –fluoxetina y paroxetina- y dos antidepresivos tricíclicos –amitriptilina y dotiepina-.
A juicio de los autores, el incremento del riesgo de suicidio al inicio del tratamiento es consecuencia de que estos fármacos tardan un tiempo en ser efectivos. Su conclusión principal es que dicho riesgo no se asocia específicamente a una familia farmacológica concreta, sino que se observa se forma similar en todas las medicaciones estudiadas.
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JAMA
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