El emergente campo científico llamado neuro-osteología se centra en la relación entre el sistema neurológico y el esqueletal, para combatir patologías óseas. El papel del Prozac en la lucha contra la pérdida de hueso crónica.
Por Fabricio Soza, de la redacción de Clarín.com
Un juego de ajedrez que sería bueno que termine en tablas. Esta puede ser una analogía para hacer referencia al remodelamiento óseo del ser humano durante su vida, un proceso por el cual el hueso al mismo tiempo que se va formando, se degrada. El mismo está regulado por dos tipos de células: las que fabrican hueso, los osteoblastos, y los osteoclastos. Fisiológicamente durante el desarrollo de la vida adulta éstos están en constante balance y, en el caso de aumento del segundo grupo, se producen patologías relacionadas a la pérdida de hueso, entre ellas la arquetípica: osteoporosis.
No es nueva la relación entre la depresión y disminución de masa ósea, que en personas deprimidas puede llegar a ser del 15% menor, pero estudios recientes acentuaron su importancia. "El campo venía estudiándose pero en el último año ha habido tres o cuatro estudios que atraparon la atención. Hoy hay todo un campo nuevo que está emergiendo, al cual algunos llaman psico-osteología o neuro-osteología. Se está organizando a mitad de año un congreso sobre el tema y, por ejemplo, en el Congreso Internacional de Investigación Osea, ya existe un grupo que se dedica estudiar en exclusivo este tipo de cosas", le afirma a Clarín.com desde Boston (EE.UU.) Ricardo Battaglino, doctor en filosofía y miembro asistente del personal del departamento de biología del Instituto Forsyth.
Battaglino formó parte de un estudio que comprobaba las teorías del momento y que acentuaba la relación entre la fluoxetina (droga conocida por su nombre comercial Prozac) y la masa ósea: "Tratamos a animales por seis semanas con Prozac y analizamos la masa ósea y su microarquitectura. Lo que encontramos fue un incremento del 60% de la parte de hueso trabecular (su parte esponjosa)". Y continúa la explicación: "Un par de meses más tarde científicos de Hungría e Israel publicaron un artículo complementario al nuestro. Sometieron a animales a condiciones de 'estrés' quitándoles el sueño y alterando su dieta. Encontraron que éstos perdían hueso y cuando se los trataba con antidepresivos lo volvían a recuperar".
Definitivamente existen variadas conexiones entre el sistema nervioso y el sistema esqueletal y además, probablemente la fluoxetina sea una de las drogas más prescriptas a nivel mundial, pero... ¿Estamos ante la cura de la osteoporosis? No. Pero de seguro es en un campo fértil para el estudio y su búsqueda. "Obviamente estamos todos apuntando a esa dirección. Creo que esto abre las puertas a una forma nueva de pensar, a un nuevo ángulo, sobre un factor que afecta la masa ósea en las sociedades. En occidente la osteoporosis se presenta mayoritariamente -no en su totalidad- a mujeres en edad post-menopaúsica que comienzan a perder hueso como consecuencia de la deficiencia de estrógeno. Este tipo de terapia podría ser como un complemento a las terapias corrientes, un atenuante", concluye Battaglino.