
Bajar la ansiedad contribuye de prevenir ataques cardíacos.
La ansiedad es una reacción normal frente a los estresores, sin embargo podría ocasionar graves problemas a los pacientes con enfermedad coronaria. Reduciendo los niveles elevados de ansiedad, estos enfermos podrían bajar significativamente el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o, incluso, morir.
El stress psicológico, la depresión y ansiedad han sido relacionados con una progresión acelerada de la ateroesclerosis, el riesgo aterotrombótico y de arritmias fatales.
Se presentó un estudio que evaluó la manera que diversas estrategias como: medicación, mejoría de las relaciones médico – paciente o psicoterapia podrían reducir los niveles de ansiedad y la evolución de pacientes coronarios.
Los investigadores emplearon el cuestionario autoadministrado Kellner Symptom Questionnaire para cuantificar el grado de ansiedad de los pacientes. Se aplicó tanto durante las visitas al consultorio como a través del correo electrónico. El instrumento indaga a través de 92 preguntas (por Sí o No) sobre sus sentimientos y sensaciones durante la última semana. También es capaz de evaluar depresión, hostilidad y somatización.
Los resultados de la investigación constituyen un verdadero llamado de atención a los cardiólogos para que se mantengan alertas para la detección de los signos de alarma de esta situación.
La investigación que realizó un seguimiento durante cinco años a 516 pacientes con enfermedad coronaria. Allí se mostró que aquellos que lograban reducir sus niveles de ansiedad, o al menos mantenerla estable, tenían una reducción del 60% de la probabilidad de sufrir un evento cardíaco mayor o morir comparados con quienes experimentaban un incremento del nivel de ansiedad.
La asociación entre ansiedad y crisis cardíacas se sostuvo luego de realizar los ajustes metodológicos según edad, género, índice de masa corporal, tabaquismo y Colesterol.
Los pacientes que padecen ansiedad crónica tienen un incremento del tomo simpático, reducción de la variabilidad de la FC y de la respuesta barorrefleja así como reducción del tono vagal que se ha relacionado con mortalidad cardíaca por arritmias ventriculares y muerte súbita.
La elevación crónica de las catecolaminas ha demostrado provocar un incremento de los niveles de la lipoprotein lipasa, la glucemia y la presión arterial. También se han constatado sus efectos protrombóticos promoviendo la agregación de las plaquetas y la formación de trombos plaquetarios.
Para los cardiólogos el mensaje es: preste la debida atención a los complejos problemas psicológicos que acompañan a la enfermedad coronaria. La ansiedad está presente en al menos un 30% de los pacientes coronarios, si se logra controlar esto, se habrá logrado bajar su nivel de riesgos.
