Los pacientes portadores de la variante en cuestión experimentan una recuperación del sistema inmunitario a los 6 meses de tratamiento mucho más potente que los portadores de las otras dos variantes conocidas del gen. Según los autores, esos polimorfismos genéticos afectan a las concentraciones en sangre de los fármacos nelfinavir y efavirenz.
El gen MDR1, explican, codifica la glucoproteína P, que desempeña un papel importante en el transporte de varias sustancias, entre ellas los fármacos antirretrovirales, por todo el organismo.
En el estudio, con 123 pacientes, se observó que los portadores de la variante MDR1 3435 TT presentaban menores concentraciones plasmáticas de los citados fármacos y una mayor recuperación inmunitaria, con aumento de la cifra de linfocitos T, en los primeros 6 meses de tratamiento.
Las otras dos variantes del gen, conocidas como CT y CC, se asocian a mayores concentraciones de los fármacos en sangre pero a una menor respuesta del sistema inmunitario a la terapia.
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