El autor clasifica a este tipo de traumatizados en cuatro variantes, según la valoración de sus parámetros.
Clase I : Hemorragia (en ml) hasta 750.
Descenso del hematocrito hasta 15%.
Frecuencia de pulso menor de 100 por minuto.
Presión arterial normal.
Presión del pulso (en mm Hg) normal o aumentada.
Frecuencia respiratoria mayor de 30 por minuto.
Flujo urinario mayor de 30 ml /hora.
Estado mental ligeramente ansioso.
Reeemplazo de fluidos por cristaloides. Aplicando la regla de 3:1 (300 ml de solución hidroelectrolítica por cada 100 ml de pérdida hemática.
Clase II: Hemorragia (en ml) entre 750 y 1.500.
Descenso del hematocrito entre 15% y 30%.
Frecuencia de pulso mayor de 100 por minuto.
Presión arterial normal.
Presión del pulso (en mm Hg) disminuida.
Frecuencia respiratoria entre 20 y 30 por minuto.
Flujo urinario entre 20 y 30 ml /hora.
Estado mental medianamente ansioso.
Reemplazo de fluidos por cristaloides.
Clase III: Hemorragia (en ml) entre 1.500 y 2.000.
Descenso del hematocrito entre 30% y 40%.
Frecuencia de pulso mayor de 120 por minuto.
Presión arterial disminuida.
Presión del pulso (en mm Hg) disminuida.
Frecuencia respiratoria entre 30 y 40 por minuto.
Flujo urinario entre 5 y 15 ml /hora.
Estado mental ansioso y confuso.
Reemplazo de fluidos por cristaloides y sangre.
Clase IV: Hemorragia (en ml) mayor de 2.000.
Descenso del hematocrito mayor de 40%.
Frecuencia del pulso mayor de 140 por minuto.
Presión arterial disminuida.
Frecuencia respiratoria mayor de 35 por minuto.
Flujo urinario no detectable.
Estado mental confuso o comatoso.
Reemplazo de fluidos por cristaloides y sangre.
Esta guía está basada en la regla del "tres por uno", fundamentada en la observación empírica de que muchos pacientes en shock hemorrágico requieren más de 300 ml de solución electrolítica por cada 100 ml de pérdida sanguínea. Su aplicación irracional puede culminar en una reposición excesiva o inadecuada. Estos extremos pueden ser moderados por la utilización de la terapia "en bolo".
Publicado el 2 de septiembre de 2001
Fracturas de pelvis.
Algoritmo de las fracturas de pelvis.
Se exponen los lineamientos de evaluación y estabilización en la atención de urgencia de los pacientes politraumatizados portadores de fracturas de pelvis.
Autor/a: Dr. Alan M. Levine
Fuente: OTA-AAST Pelvic FX Symposium 2000
El autor clasifica a este tipo de traumatizados en cuatro variantes, según la valoración de sus parámetros.
Clase I : Hemorragia (en ml) hasta 750.
Descenso del hematocrito hasta 15%.
Frecuencia de pulso menor de 100 por minuto.
Presión arterial normal.
Presión del pulso (en mm Hg) normal o aumentada.
Frecuencia respiratoria mayor de 30 por minuto.
Flujo urinario mayor de 30 ml /hora.
Estado mental ligeramente ansioso.
Reeemplazo de fluidos por cristaloides. Aplicando la regla de 3:1 (300 ml de solución hidroelectrolítica por cada 100 ml de pérdida hemática.
Clase II: Hemorragia (en ml) entre 750 y 1.500.
Descenso del hematocrito entre 15% y 30%.
Frecuencia de pulso mayor de 100 por minuto.
Presión arterial normal.
Presión del pulso (en mm Hg) disminuida.
Frecuencia respiratoria entre 20 y 30 por minuto.
Flujo urinario entre 20 y 30 ml /hora.
Estado mental medianamente ansioso.
Reemplazo de fluidos por cristaloides.
Clase III: Hemorragia (en ml) entre 1.500 y 2.000.
Descenso del hematocrito entre 30% y 40%.
Frecuencia de pulso mayor de 120 por minuto.
Presión arterial disminuida.
Presión del pulso (en mm Hg) disminuida.
Frecuencia respiratoria entre 30 y 40 por minuto.
Flujo urinario entre 5 y 15 ml /hora.
Estado mental ansioso y confuso.
Reemplazo de fluidos por cristaloides y sangre.
Clase IV: Hemorragia (en ml) mayor de 2.000.
Descenso del hematocrito mayor de 40%.
Frecuencia del pulso mayor de 140 por minuto.
Presión arterial disminuida.
Frecuencia respiratoria mayor de 35 por minuto.
Flujo urinario no detectable.
Estado mental confuso o comatoso.
Reemplazo de fluidos por cristaloides y sangre.
Esta guía está basada en la regla del "tres por uno", fundamentada en la observación empírica de que muchos pacientes en shock hemorrágico requieren más de 300 ml de solución electrolítica por cada 100 ml de pérdida sanguínea. Su aplicación irracional puede culminar en una reposición excesiva o inadecuada. Estos extremos pueden ser moderados por la utilización de la terapia "en bolo".