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/ Publicado el 4 de febrero de 2026

Piden revisar lotes

Alerta internacional por leches maternizadas potencialmente contaminadas

Llamado casi simultáneo de 37 países del mundo, ante el riesgo causado por la presencia, en algunos lotes, de la toxina cereulide, producida por la bacteria Bacillus cereus.

Fuente: IntraMed

Todavía era “el año pasado” cuando todo empezó, pero el ruido fuerte llegó en la primera semana de enero y todavía se escuchan los ecos. El de 12 de diciembre, según registros oficiales del Rapid Alert System for Food and Feed (RASFF), Italia notificó la primera alerta vinculada con riesgo de contaminación con la toxina cereulida, producida por la bacteria cereus Bacillus, en agunas marcas de leches maternizadas de una famosa marca y señalaba que ese riesgo potencial estaba asociado, prima facie, a fórmulas originarias de los Países Bajos.

A partir de entonces, las alertas se multiplicaron; las del Viejo Continente (29 países) se registraron a través del sistema de la RASFF, pero siguieron produciéndose  en los otros cuatro.  De América latina se sumaron Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay, en tanto que las autoridades de Salud de Panamá aclararon que los lotes identificados como potencialmente contaminados no han ingresado al país, pero que mantienen vigilancia sanitaria ante la alerta internacional.

Qué fue lo que pasó

Según informó la empresa en comunicado oficial , se detectaron problemas en un ingrediente clave de varios de sus productos, el aceite de ácido araquidónico (AA), “de un proveedor líder”, por lo que “se ha realizado pruebas en todo el aceite de ácido araquidónico (AA) y en las mezclas de aceites correspondientes utilizadas en la producción de sus productos de nutrición infantil potencialmente afectados.” El comunicado agrega que “la presencia de cereulida en aceites es muy poco común”, y que están trabajando con el proveedor, “quien está realizando un análisis completo de la causa raíz”. Además, el director ejecutivo de la empresa emitió un video de disculpas dirigido a padres, cuidadores y clientes afectados.

Las alertas originaron el retiro global, mayormente voluntario y preventivo, de varios lotes de diferentes fórmulas infantiles, ya que la toxina implicada puede provocar,según el comunicado oficial,  “vómitos intensos, que suelen presentarse entre 30 minutos y 6 horas después de cualquier exposición. Otros posibles síntomas secundarios incluyen diarrea y letargo inusual”.  La cuestión es entonces especialmente preocupante en productos para lactantes, ya que no se inactiva con la preparación habitual de la fórmula, pero tampoco con la cocción. Por de pronto, según informó Reuters, la empresa publicó los números de lotes de productos que no deben consumirse  y que se venden en varios países, e informó que estaba trabajando para minimizar la interrupción del suministro.

El ingrediente clave

Ahora bien: ¿qué es el ácido araquidónico?  A priori ya tiene “nombre de malo”…  pero no seamos prejuiciosos. El ácido no es en sí mismo el problema, sino todo lo contrario. Según explica el Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra es un ácido graso poliinsaturado omega-6, crucial para la estructura de las membranas celulares, el desarrollo cerebral y la respuesta inflamatoria, y agrega: “la ingesta adecuada de ácido araquidónico y ácidos grasos omega-6 tiene implicaciones significativas para la salud”. Más concretamente, el AA interviene en la respuesta inflamatoria, en la agregación plaquetaria y en el control del tono vascular, además de cumplir un papel clave en el desarrollo neurológico de los lactantes.

Lo que sí es potencialmente grave es el hecho de que las fórmulas infantiles suelen ser la única fuente de nutrición para bebés que no son amamantados, de modo que una contaminación representa riesgo directo para ellos, dado que los malestares gastrointestinales reconocidos como riesgos potenciales en este caso, pueden evolucionar rápidamente a deshidratación severa, desequilibrios electrolíticos y complicaciones sistémicas.

En su comunicado, la empresa resaltaba a padres y cuidadores: “Los consumidores deben consultar el envase del producto para obtener el número de lote y la información pertinente, así como la página web local de Nestlé o de la marca del producto en su país, para comprobar si un producto está afectado. Si su producto forma parte del retiro (si corresponde en su mercado), debe dejar de usarlo inmediatamente y manipularlo según las instrucciones del aviso de retiro”. Y lo bueno es que parece haber funcionado, y que los sistemas de alertas han cumplido con su cometido: hasta el 19 de enero no se han reportado casos de intoxicación. Ojalá siga así.