Puntos de vista

Publicado el 7 de noviembre de 2005

Gripe Aviar

Actualidad en Gripe Aviar: Preocupación por una posible pandemia

IntraMed ofrece una guía básica de la OMS y la cobertura de un tema de gran preocupación mundial.

Autor/a: OMS

Fuente: OMS




La propagación de los virus H5N1 a las aves de corral de nuevas zonas es preocupante, pues aumenta la posibilidad de que se produzcan nuevos casos humanos. No obstante, todas las pruebas existentes hasta ahora indican que los virus H5N1 no se propagan fácilmente de las aves al ser humano. La OMS aconseja a los países que están sufriendo brotes en las aves de corral que tomen algunas precauciones, especialmente durante las operaciones de sacrificio de los animales, y que vigilen la aparición de fiebre y síntomas respiratorios en las personas que puedan haber estado expuestas. Los síntomas iniciales de la infección por virus H5N1 son similares a los de muchas otras infecciones respiratorias comunes, por lo que es muy probable que se produzcan falsas alarmas.

 

La OMS no ha modificado el nivel de alerta ante una posible pandemia, que sigue en la fase 3: hay un nuevo virus que infecta al ser humano, pero no se transmite fácilmente de una persona a otra.

 

La OMS sigue recomendando que las personas que viajen a zonas afectadas por brotes de virus H5N1 hiperpatógenos en las aves de corral eviten el contacto con animales vivos en los mercados y las granjas avícolas. Se sabe que se excretan grandes cantidades de virus en las heces de las aves infectadas. Se aconseja a las poblaciones de los países afectados que eviten el contacto con aves migratorias muertas o aves salvajes que presenten signos de enfermedad.

 

Se considera que la principal vía de infección humana es el contacto directo con aves de corral infectadas o con superficies y objetos contaminados por sus heces. El riesgo de exposición se considera especialmente elevado durante el sacrificio, desplume, despiece y preparación culinaria de las aves de corral. No hay pruebas de que las aves de corral o sus productos constituyan una fuente de infección, siempre que sean bien cocinados.

 

En principio se necesitarían al menos cuatro meses para producir una nueva vacuna en cantidades importantes que confiera protección contra un nuevo subtipo del virus.

Los países situados a lo largo de las rutas de las aves migratorias deben mantener la vigilancia para detectar signos de la enfermedad en las aves salvajes y domésticas. Dados los acontecimientos recientes, es probable que las aves migratorias estén implicadas en la propagación directa de los virus H5N1 en su forma hiperpatógena.

 

 

26.10.05

El desafío informativo


"Estados Unidos en guerra. Virus misterioso recorre el mundo y cobra la vida de cientos de personas. Los científicos se esfuerzan por encontrar una cura."

Este titular, reproducido por la revista de la Organización Panamericana de la Salud, no se publicó este año, ni el pasado, sino hace casi un siglo, cuando estaba por concluir la Primera Guerra Mundial. Era 1918 y la "gripe española" -que, a pesar de su nombre, parece haberse originado en los Estados Unidos- daría la vuelta al mundo en cuatro meses y se cobraría más de 21 millones de vidas.

¿Estamos en riesgo de que la historia se repita? Hay quienes piensan que, en cierto sentido, somos ahora más vulnerables que en ese tiempo: los viajes intercontinentales son cosa de todos los días y los virus pueden trasladarse con los pasajeros de una punta a la otra del planeta. Por otra parte, sin embargo, la ciencia, la tecnología y la vigilancia epidemiológica actuales están a años luz de las que existían en esos días, cuando los servicios médicos estaban sobrecargados por el esfuerzo de guerra y los investigadores carecían de recursos para identificar el origen de la enfermedad, y los médicos de penicilina para tratar las infecciones secundarias, como la neumonía bacteriana.

Es en ocasiones como éstas cuando la información responsable adquiere todo su valor. Como afirmó el periodista norteamericano David Dickson, uno de los más poderosos aliados de la enfermedad es la ignorancia. El antídoto obvio es, por supuesto, el conocimiento. "Pero hay una ignorancia acerca de la cual la ciencia puede hacer poco -dice Dickson-: ocurre cuando los hechos se distorsionan o se ocultan."

Tal vez dentro de algún tiempo, cuando la amenaza de la gripe aviaria haya quedado atrás, estos días de 2005 se estudiarán en las escuelas de periodismo como un caso testigo de los desafíos que enfrenta la comunicación de temas médicos y científicos.

Tras la indiferencia mediática -hace un par de años, cuando comenzaban a hacerse oír las advertencias de los epidemiólogos que registraban los brotes asiáticos de H5N1-, surgió el interés acalorado que, en el vértigo cotidiano, confunde vacunas con antivirales, puede hacer fluctuar el número de muertes estimadas entre 5 y... ¡150 millones!, y vacía de precisiones las declaraciones oficiales.

La historia, a estas alturas, tiene todos los ingredientes que justifican los grandes titulares: un virus inquietante, reminiscencias de una peste que devastó a la humanidad y el desconocimiento generalizado. No es un menú informativo sencillo de "cocinar" y mantener el equilibrio exige una percepción especialmente precisa del escenario. La gripe aviaria es, también, un desafío informativo.

Por Nora Bär
ciencia@lanacion.com.ar 

LA NACION | 26.10.2005 | Página 12 | Ciencia/Salud