Durante los últimos años se han acumulado evidencias que indican que la oxidación de las lipoproteínas constituye un aspecto importante de la aterogénesis, la cual puede ser contrarrestada por compuestos con actividad antioxidante. La amiodarona es una droga antiarrítmica ampliamente utilizada, que se une a los lípidos por sus propiedades hidrofóbicas. Evidencias experimentales señalan que puede inhibir la generación de radicales del oxígeno en neutrófilos y células hepáticas. En ese sentido, diversas investigaciones han demostrado que los compuestos hidrofóbicos, incluyendo la amiodarona, ejercen efecto inhibitorio sobre la peroxidación lipídica. El objetivo del presente estudio fue evaluar in vitro y ex vivo si la amiodarona ejerce un efecto inhibitorio sobre la oxidación de las lipoproteínas.
Métodos:
Para los ensayos in vitro, la fracción lipoproteica deplecionada de lipoproteínas de alta densidad (fracción no-HDL) obtenida del plasma de voluntarios sanos fue oxidada con CuCl2. El grado de oxidación de lipoproteínas en ausencia de amiodarona y en presencia de concentraciones terapéuticamente alcanzables de la droga (1 a 10 æM) fue evaluado mediante la determinación de sustancias reactivas con cidoátiobarbitúrico (TBARS), hidroperóxidos lipídicos y productos fluorescentes de la peroxidación lipídica (PFPL). Con el método de TBARS se midió también la actividad antioxidante de probucol, propranolol, vitamina E y el metabolito primario de la amiodarona (desetilamiodarona).
En otros ensayos se midió el efecto de la amiodarona sobre la peroxidación lipídica a través del monitoreo de la formación de dienos conjugados. Se investigó también su posibilidad de inhibición de la oxidación del cido 5-tio-2-nitrobenzoico (TNB) por los radicales peroxilo, involucrados en la oxidación de lipoproteínas. Para estudiar la susceptibilidad de las lipoproteínas a la oxidación luego del tratamiento clínico se repitieron los experimentos utilizando la fracción plasmática no-HDL de individuos sanos o enfermos, antes y después de ser tratados por 4 semanas con amiodarona o placebo.
Resultados:
La amiodarona inhibió la oxidación de lipoproteínas en forma dependiente de la dosis. Para todos los índices de peroxidación considerados, el efecto máximo -es decir la inhibición total- se logró con una concentración de amiodarona de 10 æM. La concentración para lograr el 50% de inhibición (CI50) fue de 4 æM para la amiodarona, 7 æM para la desetilamiodarona, 200 æM para propranolol, 0.4 æM para probucol y 2.5 æM para la vitamina E. Por lo tanto, la amiodarona tuvo mayor poder antioxidante que el propranolol, menor poder que el probucol y un poder antioxidante similar a la vitamina E.
En los estudios cinéticos, la fase de retardo (fase lag) de la oxidación se prolongó significativamente con amiodarona en forma dependiente de la dosis; la velocidad de formación de dienos conjugados se redujo significativamente. A la máxima concentración ensayada, la amiodarona no inhibió la oxidación de TNB inducida por radicales peroxilo. Al finalizar el tratamiento de los participantes con amiodarona, las concentraciones séricas de los individuos promediaban 1.52 ñ 0.4 æM. En estas personas, el contenido de vitamina E y fosfolípidos en la fracción no-HDL fue similar antes y después del tratamiento.
La administración de amiodarona redujo la susceptibilidad de la fracción no-HDL a la oxidación por CuCl2. Los niveles de TBARS al cabo de 3 horas de incubación con el oxidante promediaron 60 ñ 9.2 nmol/mg antes del tratamiento con amiodarona y 34 ñ 8 nmol/mg al finalizar el mismo. Para los hidroperóxidos lipídicos los valores fueron 300 ñ 44.7 nmol/mg y 128 ñ 39.5 nmol/mg, respectivamente. Para los PFPL fueron 86.7 ñ 10.5 unidades/mg y 37.7 ñ 11 unidades/mg, respectivamente. En los individuos asignados a placebo los niveles de TBARS, hidroperóxidos lipídicos y PFPL fueron similares antes y después del período de tratamiento.
Discusión:
Este estudio, señalan los autores, demuestra que la amiodarona tiene efecto inhibitorio significativo sobre la oxidación de las lipoproteínas humanas catalizada por cobre. Los datos indican que la droga no quela cobre ni actúa como depurador de radicales oxidantes. Además, el tratamiento clínico no afectó los niveles de vitamina E o fosfolípidos. Esto indica que su capacidad antioxidante no se relaciona con cambios en el contenido de lípidos o de sustancias antioxidantes en las lipoproteínas.
Es posible que el efecto inhibidor de la droga sobre la oxidación de las lipoproteínas se relacione con su lipofilicidad, lo cual conduciría a la estabilización de los lípidos de la lipoproteína, con menor propensión al daño oxidativo y a la propagación de las reacciones en cadena de los radicales libres hacia el núcleo de la partícula.
Luego del tratamiento prolongado con amiodarona los niveles s‚ricos de la droga suelen ubicarse entre 1.5 æM y 5 æM, aunque algunos pacientes alcanzan niveles de 10 æM o m s. La actividad antioxidante del fármaco es significativa a concentraciones muy por debajo de 5 æM, por lo que parecería tener relevancia terapéutica. La amiodarona y su principal metabolito, concluyen los autores, tienen efecto inhibitorio sobre la oxidación de las lipoproteínas humanas a concentraciones alcanzables in vivo durante el tratamiento habitual.